septiembre 2, 2026

La lógica del “país tranca”


Por La Época -.


Hace más de una década el destacado escritor boliviano Mariano Baptista Gumucio, entonces director del periódico Última Hora, afirmaba que a veces Bolivia funciona como “país tranca”. Esta clara sentencia no se ha modificado, como acabamos de ver en la posición de dirigentes políticos y asambleístas nacionales a propósito de la aprobación del contrato con la empresa china Hong Kong CBC Investment Limited.

El jueves pasado, tal como si se tratara de actos patrióticos, los diputados y senadores de la oposición de derecha han impedido, mediante maniobras y acciones cargadas de cierta violencia, que la Cámara de Diputados considere el contrato que Yacimientos del Litio Boliviano (YLB) y el consorcio chino CBS firmaron para la industrialización de los yacimientos de un parte pequeña del Salar de Uyuni. Al coro se sumaron dirigentes cívicos de Potosí, con la misma radicalidad con la que se opusieron cuando en el gobierno de Jaime Paz Zamora se negociaba con la empresa norteamericana LITHCO, aunque no hay punto de comparación entre uno y otro contrato. Con la norteamericana, reproduciendo la lógica de saqueo de nuestros recursos naturales, cerca del 90% de las utilidades tenía el exterior como su destino final, mientras con el consorcio chino más del 51% se quedaría en Bolivia.

Es obvio que profundos intereses de clase cruzan a esa posición política. El candidato a la Presidencia de una de las coaliciones que más posibilidades de ganar las elecciones de agosto tiene ha instruido a sus diputados y senadores (que llegaron a la ALP con Comunidad Ciudadana) no aprobar el contrato con la CBC, a pesar de que sabe que es la segunda empresa más importante del mundo. Esta posición no es un casual, pues se explica por los compromisos adquiridos con la embajada de los Estados Unidos y con el multimillonario Marcelo Claure, quien la echó los ojos al litio boliviano con sus socios norteamericanos. Hay una posición de clase, la burguesa, en el rechazo a los contratos firmados con chinos y rusos.

Pero no es solo uno de los partidos de la burguesía que se ha opuesto a la aprobación del contrato en la ALP. También están los diputados “evistas”, que se llenan la boca de “antiimperialismo” y en la práctica le son funcionales a la estrategia del Comando Sur de los Estados Unidos. Estos asambleístas, que le tienen más odio personal al gobierno de Arce que odio de clase a la burguesía imperial, no han propuesto siquiera modificaciones al contrato, sino su rechazo categórico.

El contrato estima la construcción de una planta que producirá 10 mil toneladas anuales de carbonato de litio grado batería, a partir de salmuera residual; y otra planta de 25 mil toneladas, a partir de salmuera de pozo. La tecnología a emplearse es la EDL (Extracción Directa de Litio), que permitirá el uso de la materia prima, la energía y el agua.

Con esta posición claramente política, que refleja intereses de clase muy específicos, Bolivia se va alejando de la oportunidad de un aprovechamiento racional de sus recursos naturales no solo porque los yacimientos de litio se entregarán a empresas transnacionales que saquearán el litio a precio de gallina muerta, sin considerar además que esa fuente energética esta siendo sustituida por otras más eficientes como las baterías de hidrógeno.

 

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Casinacho