
“Con la venia de sus majestades, los emperadores Donald y Melania, y la bendición del venerable Elon, el adelantado, y pretendido virrey, Raúl Marcelo Claure Bedoya, dio lectura al bando imperial por el cual se declara como favorito del emperador y secuaces al súbdito boliviano Samuel Doria Medina Auza, y se le encarga la misión de convertirse en presidente de la colonia, para que cumpla a cabalidad los mandatos del Imperio.”
Podría de esa manera iniciarse un relato de ficción, con la advertencia a lectoras y lectores de que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Pero lamentablemente no es así, esta vez la realidad, como muchas veces, supera a la ficción.
Después de generar una amplia expectativa a través de las redes sociales, particularmente por la plataforma X, la de su amigo Elon, hizo finalmente su esperado anuncio el multimillonario Marcelo Claure, brindando su apoyo a la candidatura de Samuel Doria Medina para las elecciones del próximo mes de agosto.
Un anuncio que no sorprende
Si bien el anuncio tuvo una enorme repercusión mediática, no sorprende como tal, ni tampoco la enorme cobertura de los medios de comunicación locales, tradicionalmente funcionales al servicio de los intereses empresariales y oligárquicos.
Aun cuando se haya justificado esta decisión en el comportamiento de las encuestas que circulan en el país, y en alguna otra que el empresario habría encargado de manera exclusiva, de la cual seguramente nunca conoceremos los resultados reales ni menos información metodológica, se puede deducir que ese apoyo, nada incondicional, ya estaba decidido hace mucho tiempo, desde cuando Doria Medina y Jorge Quiroga rompen su anhelado proyecto de unidad.
Pero no sorprende, además, porque es demasiado lógica esa decisión. Partiendo de que sus encuestas establecen una pugna por el primer lugar entre Samuel y Tuto, era obvio que Claure y sus amigos, socios o jefes, se inclinarían por aquel. No se necesita ser demasiado avispado para darse cuenta de cuáles son las razones que llevan a esta declaración de amor.
Los intereses norteamericanos en Bolivia están básicamente dirigidos al control de los recursos naturales, particularmente a los yacimientos de litio, donde ya se conoce cuáles son los intereses de Elon Musk, Claure y algún otro empresario involucrado en el negocio. Es seguro que Tuto Quiroga, en su condición de empleado del Gobierno norteamericano, si por alguna razón asumiera la Presidencia tendería la alfombra roja para el ingreso de los gringos a explotar el Salar de Uyuni. Su grado de sumisión es tal, en este y otros temas, que no necesita ningún guiño ni coqueteo para llevar adelante los mandatos del Norte.
En cambiom Doria Medina podría tomar una posición distinta, atraído por otros intereses, como los europeos, por ejemplo, e incluso de China o Rusia, llegado el caso, para tomar decisiones sobre temas centrales de la economía y, desde luego, de los recursos naturales. Por ello, Claure y sus amigos, buscaron este mecanismo para comprometerlo, amarrarlo a sus proyectos. Se dice que hace unos días Samuel, Claure y un empresario argentino del litio sostuvieron conversaciones para cerrar este tema, pensando seguramente que este anuncio podría darle un mayor margen de ventaja con relación al candidato oficial de la Embajada.
Qué impacto tendrá este anuncio para los resultados electorales
Suponemos que el voto de Marcelo Claure será para Doria Medina, si es que el empresario se encuentra inscrito en el padrón electoral y asiste a votar el próximo 17 de agosto en el recinto que le corresponda, probablemente en algún consulado boliviano en los Estados Unidos. Pero más allá de ese voto no parece indicar nada significativo en cuanto a votación se refiere. Su esposa no podrá votar, pues no es boliviana. Es probable que aquí en el país algunos empleados de su empresa Baisa SRL (Bolívar Administración, Inversiones y Servicios Asociados S. R. L.) puedan también sumarse con sus votos a apoyar a su jefe.
Es poco probable que la hinchada bolivarista vote igual que Claure, y menos aún que los jugadores de la academia celeste lo hagan. Tal vez, más bien, podría llevar a que algunos stronguistas simpatizantes de Doria Medina cambien su voto ante el apoyo del mandamás bolivarista.
Pero más allá del buen humor que pueda generar la actitud de este empresario con aires de Virrey, es cierto que su apoyo no tiene, ni tendrá, mayor relevancia política ni electoral, aunque es probable que tenga repercusiones en los recursos económicos de la campaña de Samuel, ya que en política cualquier adhesión, con compromisos de por medio, es “poniendo”.
Aunque, incluso, esta posibilidad de financiamiento podría estar en duda, si se toma como antecedente la administración de Claure en el Club Bolívar, entidad deportiva de enorme trayectoria a la que la ha dejado prácticamente sin patrimonio, bajo promesas como la construcción de un gran estadio en sus predios de Tembladerani para el centenario del club, o de obtener el título de campeones de la Copa Libertadores de América en 10 años; ambas promesas, entre muchas, incumplidas olímpicamente por el magnate.
La fortuna de Claure
La revista Forbes, especializada en temas económicos y financieros, sostiene que la fortuna del empresario boliviano-norteamericano (no olvidar que también tiene la nacionalidad estadounidense) asciende en 2025 a los dos miles de millones de dólares. De verdad suena considerable.
Actualmente es director ejecutivo de Sprint Corporation y fundador de Brightstar Corporation. Es también conocido por ser uno de los fundadores del equipo profesional de fútbol Inter de Miami de la Major League Soccer de los Estados Unidos, además de ser uno de los accionistas del Club Girona FC de España y presidente del Club Bolívar.
Por si muchos no lo sabían, Marcelo Claure nació en Guatemala, el 9 de diciembre de 1970, debido a que su padre, René Claure, un diplomático paceño que trabajaba como geólogo para el servicio diplomático de las Naciones Unidas, residió en calidad de trabajo un total de dos años en aquel país, para luego trasladarse a otros destinos laborales.
En 1993 Marcelo Claure retornó a La Paz y se unió la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) como encargado de Marketing Internacional. Hasta hoy no se conoce a ciencia cierta qué sucedió con la venta de las entradas que la FIFA otorgó a la Federación por su asistencia al campeonato mundial de fútbol desarrollado en los Estados Unidos y cuál fue el destino de los recursos generados por ese concepto. Se dice que ese habría sido el capital de arranque para los emprendimientos empresariales de Claure. Guido Loayza, por entonces presidente de la FBF, un hombre muy vinculado al exdictador Hugo Banzer, podría ser de las pocas personas que conocen la verdadera historia de aquel hecho, pero que nunca se pronunció al respecto.
En 1995 Claure regresó a los Estados Unidos y compró USA Wireless, un distribuidor de celulares; expandiendo la compañía antes de venderla un año después. En 1996 fue elegido presidente de Small World Communications, una compañía de comunicaciones con sede en California. Dirigió la compañía dos años, hasta mudarse a Florida para empezar Brightstar en 1997. Su vertiginoso crecimiento empresarial es parte de otra historia.
¿Claure el político?
Todos los seres humanos somos políticos por naturaleza. Sin embargo, los activistas y los operadores políticos reúnen características particulares. Podemos adscribir a Claure a este segundo grupo, el de los operadores políticos. Por convicción, por interés propio o por encargo, ha venido desarrollando desde hace varios años esa labor en nuestro país.
En el pasado, se reunió con el expresidente Evo Morales, ponderó su trabajo e hizo anuncios sobre su interés de invertir en Bolivia. Nunca cumplió sus promesas, pues prefirió invertir en países vecinos y no en esta tierra que suele reclamarla como suya.
Durante el golpe de 2019 jugó un papel clave en respaldo al grupo que había asaltado el poder. Con todo, tuvo que rendirse ante la movilización social que recuperó la democracia en 2020.
Empero, su papel de operador político no se detuvo. Él mismo declaró que durante el actual gobierno intentó comunicarse con el presidente Luis Arce cuando menos en siete oportunidades, pero que no recibió ninguna respuesta del primer mandatario. “Solo quería ayudar”, dijo en declaraciones a la prensa, aunque no precisó en qué consistiría esa ayuda.
Posteriormente se reunió con casi todos los potenciales candidatos, particularmente con los opositores al Gobierno, aquellos que provienen de las distintas expresiones de la derecha, para concluir llevándoselos al Norte, junto a algunos periodistas y opinadores para, en medio de banquetes y de charlas de sus amigos liberales, comprometerlos bajo el techo de Harvard de obedecer fielmente los mandatos imperiales.
En el pasado solían ser los embajadores y diplomáticos norteamericanos quienes cumplían las tareas de operación política en países de América Latina. Al parecer, hoy el Imperio ha encontrado una forma menos evidente de intromisión a través de estos operadores nativos (o no tanto) que quieren abiertamente asumir las labores del Virrey en estas potenciales tierras coloniales.
Pero no saben, o no quieren admitirlo, que los tiempos han cambiado. Bolivia no es más colonia de nadie y menos aceptará la presencia de un Virrey, así este tenga mucho dinero y el respaldo y el mandato de un imperio decadente.
Por Diego Portal

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