
La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (Fcbcb), entidad dependiente del Banco Central de Bolivia (BCB), fue creada con el objeto de mantener, proteger, conservar, promocionar y administrar los Repositorios Nacionales y Centros Culturales.
Siendo honestos, para esta promoción cultural debe haber una fuerte voluntad política para poder contribuir y fortalecer el desarrollo de la Revolución Democrática Cultural. En ese sentido, el presidente de la Fundación, Luis Oporto Ordoñez, está haciendo una tarea que antes jamás se había realizado: publicaciones de libros de memoria histórica, de museos, entre otros. En su gestión se creó la Biblioteca Biográfica, destinada a recuperar las semblanzas biográficas de nuestros héroes culturales populares: artistas, gestores culturales, intelectuales y políticos forjadores de la cultura boliviana. Una de ellas es Gladys Moreno.
La familia
Rómulo Moreno Suárez, el padre, un hombre de su época, de los años 30, cuando Santa Cruz todavía no era próspera, tenía 26 mil habitantes y vivían como decía Gabriel René Moreno “hermosos como el sol y pobres como la luna”. Hortensia Cuéllar Ribera, la madre, hermana de Anita Cuéllar, quien les regaló la casa donde vivieron y que años después se hizo famosa por la canción “Añoranzas cruceñas”, canción compuesta por Armando Terceros y cantada por Los Cambitas.
Oscar Moreno, el hermano, una persona sumamente disciplinada, hombre culto, melómano, que tocaba muy bien el piano y el acordeón. Llegó a tener los mejores discos de la ciudad. Los amigos se reunían en su casa para escuchar música popular: boleros, Carlos Gardel, Lucho Gatica. Esa inclinación artística que tenían provenía del abuelo materno, Zacarías Cuéllar, que llegó a ser el director de la Filarmónica del Beni. Él tocaba varios instrumentos, pero tenía una especial preferencia por el canto.
Mujer sencilla con voz de país
Gladys Moreno tuvo una fuerte personalidad desde niña, los profesores sabían que tenía un don y la motivaron a participar en los coros del Colegio Alemán y del Inglés Católico.
En un viaje de retorno a Santa Cruz su padre la escuchó cantar en la ducha y organizó una fiesta para presentarla. A partir de ese momento comenzó su popularidad, cantaba en cada reunión familiar y en los actos oficiales de Santa Cruz.
Su voz se escuchó en toda la ciudad cuando en 1948 cantó en la Radio Electra acompañada de Eulalio Moreno (Pechi), Humberto Vaca Pereyra y Charito Ramón. Todos se preguntaban quién era esa chica que cantaba tan lindo.
A sus 15 años Disco Méndez la invitó a grabar la canción de Lola Sierra de Méndez “Para decir te quiero”. Otro tema que grabó fue “Vida de mi vida”. Durante esa época fue artista exclusiva de La Pascana, cantando acompañada por la pianista Amalia Caro.
Después de la grabación de Sellos Méndez la empresa Peña Electric la contrató para grabar su primer larga duración. Viajó a Brasil para esto. En São Paulo la acompañó la orquesta estable del maestro Daniel Salinas. Quedaron así inmortalizadas las versiones definitivas de “Soledad”, “El carretero” y “Trago patrón”.
Taquirari
Durante los años 30 varios músicos incluyeron el taquirari entre sus opciones. El taquirari permaneció desconocido en La Paz hasta que en 1937 una delegación beniana presentó un baile –Piama– con este ritmo en el Estadio Hernando Siles. Fue en la Primera Olimpiada Escolar Boliviana.
Los años 50 es considerado como la “edad de oro” de la música cruceña. Los aportes, desde diferentes sitios del departamento, iban a convertir al pequeño y polvoriento pueblo besado por un río en, salvando las distancias, una pequeña Viena por su influencia musical oriental.
Mundo de vinilos
El álbum Cuatro melodías eternas en la voz de Gladys Moreno se grabó en 1955 en Discos Méndez. Fueron dos discos de 78 RPM, es decir, discos para gramófono que anteceden a los vinilos, discos de carbón. Ya con el nuevo sistema microsurco Discos Méndez grabó un vinilo que compilaba seis canciones.
En los años 60 se grabaron algunos de los discos más importantes de la carrera de Gladys Moreno: Bailando con Gladys fue el producto que llevaba el sello Parlardisc, la discográfica de Gustavo Pareja y Oscar Aguilar. El disco fue un éxito y llegó a vender más de 25 mil copias y hasta hoy las versiones de “El carretero”, “Huérfana Virginia”, “Trago patrón”, “Noche de luna llena” y “Cortando el sur” parecen insuperadas.
Es importante mencionar que para 1964 y 1967 Gladys hacía giras por varios centros mineros como Siglo XX, Colquiri y Huanuni. Los trabajadores mineros se identificaban con su voz y su canto. Ni bien se enteraban de la llegada de la cantante, las entradas se agotaban.
Cachín Antezana
En la ciudad de Oruro el crítico más respetado de Bolivia, Luis Huáscar Antezana Juárez (Cachín), escuchó la voz que lo acompañaría siempre en sus noches de lectura. La pasión por su voz se convirtió en un ensayo titulado La pascana que quiero alcanzar, inspirado en Gladys Moreno, que introduce una serie de exquisitas interpretaciones y lecturas varias registradas en el libro Sentidos comunes.
Años después, en quipo con Marcelo Paz Soldán, Cachín Antezana publicó el libro multimedia La pascana de Gladys Moreno, que incluye la única actuación en vivo registrada al final de la carrera de la cantante.
La embajadora de la canción boliviana
En 1971 Miguel Dueri, dueño de Discolandia, hizo escuchar la música a otro empresario. Entonces se ofreció una gira por Europa y los Estados Unidos, además de grabaciones y conciertos. En 1977 Gladys Moreno cantó en las Naciones Unidas acompañada por su mentora y pianista Amalia Caro, con la que solía preparar canciones desde su juventud.
Cóndor de los Andes
Muchas veces fue nombrada como candidata a recibir el Cóndor de los Andes, máxima distinción que Bolivia otorga a sus ciudadanos. Finalmente en 1980 recibió la medalla de manos de Lidia Gueiler, presidenta constitucional de la entonces República.
Un dato importante y muy significativo es que siempre dijo que “Alma cruceña” representaba a Santa Cruz, lo más grande que tiene el departamento, y no tanto así el “Viva Santa Cruz”, porque “es una canción muy linda y porque no hay cosa más hermosa que el amor”.
Después de eso vino su retiro, dejó de cantar porque ya se cansaba y había cantado desde sus 13 años añorando su tierra amada, Santa Cruz.

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