julio 25, 2026

Estados Unidos amenaza la paz en la Región


Por Época -.


Lo dijimos hace algunos años. El imperialismo estadounidense está dispuesto a todo, pero absolutamente a todo, con tal de no perder su condición hegemónica en el mundo, y particularmente en América Latina y el Caribe, al que siempre ha considerado su “patio trasero” desde la primera cuarta parte del siglo XIX, cuando se lanzó el lema “América para los americanos”.

Esta posición imperial, o lo que es lo mismo, el desarrollo de una práctica colonialista en pleno siglo XXI, se ha manifestado de forma grosera y provocadora el viernes 12 cuando el destructor misilístico USS Jason Dunham de la Marina de los Estados Unidos hizo un acto de fuerza al asaltar a un embarcación pesquera en aguas jurisdiccionales de la República Bolivariana de Venezuela.

El operativo militar, que es una abierta provocación a Caracas y toda Latinoamérica y el Caribe, se registró cuando 18 marines con armas largas y de grueso calibre ocuparon el buque pesquero “Carmen Rosa” que navegaba a 48 millas náuticas dentro de la zona económica especial venezolana.

Este es el segundo acto de provocación de los Estados Unidos en menos de 15 días. El 3 de septiembre Trump informó que había autorizado un “ataque letal” contra un barco que “traficaba drogas” desde Venezuela y que dejó un saldo de 11 personas muertas, aunque las autoridades venezolanas han señalado que el caso fue un invento y que forma parte de un plan de los Estados Unidos para ir sentando condiciones para una intervención militar a ese país sudamericano.

Lo cierto es que el presidente estadounidense, que en su primer mandato tuvo una política exterior más aislacionista, se encuentra retomando elementos esenciales de la doctrina Reagan de 1980, cuando el imperialismo impulsó acciones militares abiertas y encubiertas en la Región a título de la guerra contra las drogas. Solo que mientras en esa ocasión el republicano lo hizo en pleno mundo bipolar, ahora el impredecible Trump lo hace en un contexto de crisis de hegemonía estadounidense.

La política imperial de los Estados Unidos se ha convertido en una verdadera amenaza a la estabilidad política en la Región y a la propia democracia liberal. Lo que pone a prueba, al mismo tiempo, la capacidad de reacción de las fuerzas y gobiernos progresistas y de izquierda. Este es el momento en que hay que visibilizar al enemigo de la paz y la tranquilidad de los pueblos, así como denunciar que la contraofensiva fascistoide busca “revertir” la Revolución bolivariana, avanzar hacia la destrucción de Cuba socialista y la Nicaragua sandinista, así como instalar un estado de excepción permanente en América Latina y el Caribe.

Por lo demás, es conocida la subordinación de los políticos de ultraderecha y de centro derecha a los acciones y mandatos estadounidenses. Por eso no llama la atención que los dos candidatos a la Presidencia que van a segunda vuelta en octubre próximo en Bolivia no hayan dicho nada sobre las provocadoras operaciones militares imperiales frente a las costas venezolanas. Los dos necesitan de la bendición de la Casa Blanca.

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