septiembre 22, 2026

Hechos y naturaleza de clase del gobierno de Paz


Por La Época-.


Falta una semana y seis días para que Rodrigo Paz asuma la presidencia del Estado Plurinacional y la velocidad con la que se registran los hechos es vertiginosa. En parte podría entenderse por la premura de ir encontrando soluciones, que primero siempre son políticas, a las consecuencias económicas y sociales derivadas de la crisis política producida por la derecha y una facción nacionalista conservadora del campo nacional-popular durante cinco años. Pero, también se entiende por la desesperación de los que se piensan amos del mundo, de los sectores hegemónicos de la burguesía y de fracciones reinantes del nuevo bloque en el poder para registrar el nombre de Bolivia en la lista de los que se adhieren a la política colonial y neocolonial imperialista.

Primer hecho, el jefe del área económica, que en realidad procede en calidad de “préstamo” del grupo de Samuel Doria Medina, ha ido anunciando medidas para estabilizar la economía, como levantar el subsidio a los combustibles de manera gradual y focalizada, para cumplir con la oferta de “cero colas” desde el mismo 8 de noviembre, cuando el país empiece un nuevo ciclo como ya sugieren muchos políticos y analistas. Lo que no dice ni el presidente electo ni el jefe económico es que esas medidas se ampliarán a otras antipopulares para cumplir con las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos internacionales.

Segundo hecho, las declaraciones del presidente electo y autoridades de los Estados Unidos, empezando por Donald Trump, que confirman la virtual “luna de miel” que viven las clases dominantes y fracciones pequeño burgueses de raíz popular que desempeñarán los papeles de reinante mantenedora del bloque en el poder con la burguesía imperial que se resiste a que el mundo deje de ser unipolar. De ahí cómo la administración estadounidense ha estimulado una declaración conjunta de nueve países en respaldo al que será el nuevo gobierno boliviano a partir del 8 de noviembre.

Tercer hecho, las declaraciones del expresidente Evo Morales a través de sus redes sociales y de la radio Kausachun Coca de que Paz y Lara salieron elegidos el pasado 19 de octubre con el voto de los “evistas”. Eso confirma que el llamado a voto nulo en las elecciones de agosto no fue contra la derecha, sino para destruir a los candidatos del progresismo: Andrónico Rodríguez y Eduardo del Castillo, y también ratifica la naturaleza conservadora y de derecha que el líder popular ha asumido desde hace varios años. Ahora Morales trata de negar lo que dijo tras recibir el desprecio de Paz, pero deberá cargar con los actos del nuevo gobierno en contra de los gobiernos progresistas y de izquierda de América Latina y el Caribe. Una decisión como la tomada por el evismo es para hacerse cargo de pasivos y activos.

Cuarto hecho, que este “nuevo ciclo” redibuja la composición del bloque en el poder con hegemonía de la burguesía agroindustrial y bancaria, que en 20 años de gobiernos populares no se vio afectada en sus intereses. Pero el dato importante es que una fracción pequeño burguesa, sin partido y con el horizonte de “capitalismo para todos”, más como espejismo que realidad, junto a políticos de viejo y nuevo raigambre, son los actores en la escena política de las fracciones hegemónicas del bloque en el poder. Unos como base apoyo o mantenedora y los otros como “reinante” en la escena.

Estamos hablando de que hay un nuevo pacto social y político de las clases dominantes y que la instalación de un gobierno proempresarial y proimperialista, conducido por nuevos actores de raíz popular, asumirá el Ejecutivo el 8 de noviembre, como consecuencia de la previa derrota política e ideológica del progresismo y la izquierda.

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