
A un mes de que Rodrigo Paz asumiera la presidencia de Bolivia, transportistas y productores saturaron diferentes avenidas principales al hacer fila para poder obtener combustible. Además, instalaron bloqueos en diferentes ciudades del país para exigir el suministro inmediato y garantizado.
Según reportes de medios nacionales e internacionales, volvieron a registrarse en varias regiones del país largas filas de vehículos en busca de abastecerse de combustible, sobre todo, diésel. Esta situación ha sido observada sobre todo en grandes ciudades, como La Paz, El Alto, Oruro, Cochabamba y Santa Cruz, debido a la escasez de carburantes.
«Él (Rodrigo Paz) se ha comprometido que no iba a haber filas (para el combustible). En un principio se estaba normalizando, pero hasta ahora vemos la misma realidad», manifestó un operador del transporte de pasajeros interdepartamental.
Por su parte, transportistas asociados y productores iniciaron medidas de presión, como bloqueos de rutas, en diferentes carreteras del país, para exigir el suministro de gasolina y diésel, que necesitan para prestar sus servicios y realizar las actividades productivas. Estos sectores le recuerdan al actual primer mandatario, que meses atrás había dado por «garantizado» el abasto de los carburantes.
«Estamos perjudicados por el tema del diésel – dice afligido Manuel Guerra, operador de transporte pesado, quien está de retorno desde la ciudad peruana de Lima – llevo cinco días en la fila (para obtener combustible), no tenemos servicios básicos, estamos lejos de nuestra familia y no hay diésel.»
Esta situación demuestra que las promesas electorales y el «show» de las cisternas en el mismo día de la asunción presidencial, fueron solo un acto político populista para ganarse la simpatía de la población, a fin de aplicarse luego tranquilamente a decretar medidas económicas que ya empiezan a verse como antipopulares y antiobreras, beneficiando solo a los grandes intereses industriales y empresariales del país.

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