
Los sindicalistas que niegan discutir el rol político de las organizaciones sindicales ¿son dirigentes de pensamiento amarillista o son los típicos sindicalistas que terminan traicionando al movimiento obrero y popular?
La realidad demuestra que todas las medidas aplicadas por un gobierno sean económicas, sociales o represivas, son siempre de carácter político que afectan o benefician (según los intereses que representa) a algún sector social de la población.
Los últimos conflictos entre el gobierno y los trabajadores encabezados por la COB, no tuvieron óptimos resultados para los sectores explotados del país. La imagen de la COB fue debilitada, varios dirigentes a pesar de los acuerdos fueron encarcelados y el gobierno continúa aplicando sus medidas antipopulares y consolidando su modelo neoliberal.
La crisis de representatividad de la izquierda y de los sectores populares y sindicales que estuvieron vinculados al gobierno del MAS, también se refleja en la composición orgánica, sectarismo y la falta de claridad política en la COB.
Sorprende que, en medio de una crisis social, ejecutivos de la COB reiteren declaraciones irresponsables al indicar: “Que las marchas y protestas que realicen los trabajadores contra las políticas del gobierno, son netamente sindicales y no políticas” Esta dirigencia demuestra limitaciones ideología, sectarismo e ignorancia respecto al significado de tener “conciencia de clase”. Al carecer de objetivos estratégicos sus integrantes se convierte en simples intermediarios, proclive al colaboracionismo de clase que luchan solo por sus reivindicaciones inmediatas o sectoriales, desfasados del momento histórico que vivimos.
En medio de los conflictos, esta dirigencia son los primeros en claudicar al promover acuerdos siempre contrarios a los intereses de los trabajadores, traicionando al movimiento obrero y popular. Las bases y las organizaciones sindicales sabrán reconocer y depurar esta clase de dirigencia.
DERROTAR AL MODELO NEOLIBERAL ES ENFRENTAR AL IMPERIO
Subordinado a exigencias y condicionamientos del FMI, el presidente Paz, realiza los esfuerzos por implementar (gradual o en forma de shock) un modelo neoliberal y de libre mercado. No le importa que las medidas aplicadas para reducir el déficit fiscal, achicar del estado o privatizar, provoquen inflación, desocupación o endeudamiento, que afectan los intereses del movimiento obrero y popular.
Rodrigo Paz, pese a no tener una base de sustentación, continúa aprobando leyes antipopulares. Esto lo realiza gracias al respaldo otorgado por el Órgano Legislativo, las cúpulas policiales y militares, el gobierno de los EEUU y países que firmaron el escudo de las Américas. Este apoyo le permitió ampliar el estado de excepción y reprimir las protestas populares que rechazan el incremento de: combustibles, productos básicos, transporte y electricidad. El presidente también desafió inescrupulosamente las denuncias de corrupción que involucra, tanto a autoridades del gobierno como a su entorno familiar.
El modelo de libre mercado aplicado por el gobierno, pone en peligro los grandes logros plasmados en la CPE, relacionados con la administración y propiedad de las riquezas naturales, industrialización derechos sociales, seguridad alimentaria y otros.
Dia que pasa se profundiza la crisis y aparecen nuevos casos de corrupción, provocando que los sectores populares pierdan el temor al estado de excepción. La indignación es general y provoca que, en forma aislada, diversos sectores del campo y la ciudad se realicen marchas contra las políticas estatales y pidiendo la renuncia del presidente Paz.
UNIDAD POLITICA Y SINDICAL PARA UN PROYECTO REVOLUCIONARIO
En el campo popular, se mantienen las divergencias cupulares de las organizaciones políticas y sociales. Los indicadores macroeconómicos se perfilan negativos, por lo que el panorama político tiende a conflictuarse, se perfila que las masas de trabajadores y sectores marginales se radicalicen.
La COB pese al descredito de su dirigencia, ha declarado estado de emergencia y anunciado futuras movilizaciones. La máxima dirección del sector campesino demostró mayor radicalidad al señalar una fecha para el inicio de sus movilizaciones.
Consideramos que la presión de las bases sobre la dirigencia, la represión de gobierno e identificación como enemigo principal y la profundización de la crisis, permitirá pese a las disputas y recelos la unidad efectiva de las diferentes organizaciones populares que permita enfrentar en mejores condiciones la ofensiva estatal.
Sin embargo ¿será que solo las movilizaciones u otras formas superiores de lucha como el bloqueo de carreteras, sean suficientes para derrotar políticamente en las calles o en las urnas al gobierno y a la derecha en general?
¿La movilización y una dirigencia comprometida permitirá recuperar el original proyecto popular que políticamente encabezaba el MAS? En ambas preguntas la respuesta es NO.
Por lo tanto para recuperar y profundizar el proyecto político popular, no es suficiente proclamar unidad política y sindical, impulsar la movilización y promover la toma de conciencia de los sectores populares, es necesario consolidar un proyecto político revolucionario y liberador, que identifique claramente a nuestros enemigos de clase, y sea conducido por la clase trabajadora y los sectores más esclarecidos para garantizar un horizonte socialista, que enarbole un programa económico aglutinador similar al de la agenda de octubre que garantice la propiedad de los recursos naturales, la distribución de las utilidades, industrialización, que profundice el modelo económico social productivo implementado por el gobierno del MAS y actualice la CPE con medidas de mayor fortalecimiento a la economía estatal y comunitaria.
Recordando a Marcelo Quiroga Santa Cruz: La unidad hoy o la derrota mañana
Santa Cruz 17 de octubre de 2026
Por Dante Castillo Gutiérrez-.

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