Por La Época -.
La última semana de agosto será registrada y recordada en la historia de las clases subalternas como “la semana de la impunidad”. Los involucrados en el golpe de 2019 contra el Proceso de Cambio y el presidente Evo Morales fueron liberados por la Justicia a pesar de las pruebas presentadas contundentes contra cada uno.
Una primera respuesta es la indignación, no hay duda. Desde el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), cuya renovación por voto popular dio alguna esperanza de reforma de la justicia, hasta otros jueces y fiscales, volvieron a abrir heridas profundas y dolorosas en las familias de los fallecidos en Senkata y Sacaba, y en todo el campo nacional-popular que constata, una vez más, que hay una relación íntima entre el poder y la Justicia.
La Justicia es una expresión de cómo están las relaciones sociales de fuerza. El bloque burgués se ha recompuesto desde antes de noviembre de 2019, cuando alteró la democracia en el país, y lo vuelve a hacer ahora tras cinco años de asfixia del gobierno popular de Luis Arce, contra quien dispararon cientos de tiros para acortar su mandato, y lo hicieron con las acciones cómplices de una facción popular liderada por el expresidente Evo Morales, quien todavía tiene engatusado con un antimperialismo de retórica a cierta izquierda de la Región y que confunde política con religión. ¡Bravo Evo, lograste impunidad para los golpistas de 2019!
La segunda respuesta es la que falta: prepararse en lo que queda de tiempo para una arremetida contrarrevolucionaria desde el día mismo que se inaugure un nuevo ciclo de gobierno en el país. Esa derecha ya gobierna el país sobre jueces, fiscales, fracciones empresariales y medios de comunicación concentrados. Lo que anuncian con estas medidas de impunidad es la abierta represión que existirá sobre el bloque nacional-popular. Los pretextos nunca faltarán.
La derecha no volverá al gobierno por sus méritos ni por su propuesta, que es la misma de dos décadas de neoliberalismo que dejaron miles de despedidos, saqueo de los recursos naturales, acatamiento a las órdenes de Washington, vigencia de la democracia de pactos y el desarrollo de una economía dependiente. La derecha está volviendo por el quiebre de las clases subalternas alentado por la ambición de Morales, para quien no había otro mejor candidato que él mismo. Preferió llamar al voto nulo sabiendo que eso beneficiaba a la derecha.
La causa más importante de ese asedio al Gobierno Popular que no le acortaron su mandato, pero inviabilizaron su reelección y luego la de cualquier otra candidatura de izquierda o progresista, fue los golpes recibidos desde el propio campo popular al olvidar al enemigo principal. Siguiendo la táctica del alemán Joseph Goebbels de que una mentira pasa como verdad cuando se la dice cientos de veces, el expresidente indígena no se cansó de sembrar matrices de opinión contra Arce, tales como corrupción, autoritarismo, dictadura, represión y otras que la derecha formuló contra él entre 2006 y 2019. Lo que no se daba cuenta Morales es que debilitada no a Arce, sino a toda la proyección del campo popular y abría camino a la impunidad.
¡Bravo Evo Morales, eres ya responsable de la impunidad y serás responsable de la represión y la persecución de las clases subalternas!

Leave a Reply