septiembre 6, 2026

La luna de cuarto menguante

por: Luis Camilo R.

Una curiosa reunión a la luz de los tiempos democráticos se realizó en Sucre, capital histórica de Bolivia y desde el 24 de mayo de 2008 también conocida como la capital del racismo.

En esa histórica ciudad durante el desarrollo de la Asamblea Constituyente (el año 2006) se juntaron todas las fuerzas coloniales, especialmente las provenientes de la agroindustria cuya acumulación de tierra se remonta a la masacre de Kuruyuki de finales del siglo XIX y, a los “repartos” modernos de tiempos de las dictaduras.

Una vez instalados los centros operativos en Sucre, las élites regionales, acompañados por intelectuales orgánicos de las oligarquías acuñaron el nombre de “media luna” para identificar un territorio que sería desmembrado mediante una guerra civil.

Para que este enfrentamiento efectivamente ocurra, soliviantaron a la población sucrense con el discurso de la “capitalidad”, y si no hubiese sido una oportuna medida del gobierno para detener este primer intento de división del territorio nacional.

Otros dos intentos de división, mediante la guerra civil, fueron organizados por las fuerzas de la “media luna” en el año 2008, los escenarios fueron las ciudades de Santa Cruz y Sucre. De ahí en adelante ocurrieron hechos muy aislados en Pando, San Borja, Tarija, Potosí, buscando una “cabeza de playa” y desde ahí organizar el enfrentamiento entre bolivianos.

Últimamente, estos resabios de la media luna, con la complicidad de dirigentes indígenas, se encuentran posicionados en el territorio del TIPNIS, lugar del que no han logrado mayor irradiación de sus intentos divisionistas, y no se dan por vencidos.

En este contexto, ahora, aceptando que tendremos democracia por largo tiempo, han decidido reflotar a viejos políticos para crear una especie de espantapájaros político, rellenando un cuerpo con lo que haya, especialmente con rastrojos del tradicional sistema neoliberal de los partidos políticos de la famosa (por desgracia) democracia pactada.

Los discursos encabezados por el “león dormido” no llegaron a ser ni tan siquiera los ronroneos de un gato mojado. Es bueno que se junten todos los resabios de un sistema político basado en las relaciones coloniales que les da su ideología y su práctica económica (la privatización y el mercado como religión).

De esta manera no dejan lugar a dudas sus intenciones, aunque en el discurso se presenten como “alternativa”, lo paradójico es que no dan a conocer esa supuesta alternativa, simplemente juntan nombres que hace poco, pintaban cruces gamadas y obligaban a indígenas a besar la bandera colonial en la Plaza central de Sucre.

¿Qué podemos esperar de quienes contrataron mercenarios para dividir el país? ¿Esa es la alternativa? ¿Cómo podemos esperar comportamientos democráticos con mentalidades fascistas?

Sin duda es una contradicción en el tema político, pero como dijo Carlitos Marx (con interpretación libre), “la media luna fue una tragedia, la luna del cuarto menguante es una comedia”.


*      Luis Camilo Romero, es comunicador boliviano para América Latina y el Caribe

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