La Cumbre del G77+China, que se llevará a cabo en la ciudad de Santa Cruz en junio próximo, cuenta con condiciones de seguridad suficientes como para garantizar el éxito de un encuentro internacional de esa magnitud. Es más, no es exagerado asegurar que la ciudad oriental ofrece un ambiente adecuado como para brindar tranquilidad a las delegaciones oficiales y las decenas de personas que acompañarán el evento.
La afirmación de ambas cosas es fundamental, pues hace cerca de una semana una declaración del presidente Evo Morales sobre el tema fueron sacadas de contexto, con el ánimo quizá de alimentar el tipo de periodismo amarillo que se ha ganado las salas de las redacciones de prensa o como parte de una intencionalidad política de perjudicar al país. Por ejemplo, la agencia EFE ha despachado noticias que no tienen relación con la realidad.
Vayamos por partes. El gobierno boliviano cuenta con la estrategia, los planes y dispositivos de seguridad que se emplean en encuentros internacionales que tienen la dimensión de lo que vamos a presenciar en junio. Ahí no hay improvisación y, como es lógico, los representantes de las respectivas delegaciones oficiales y sus encargados de grupos de avanzada están siendo sistemáticamente informados en detalle por las autoridades. Bolivia sabe que en citas internacionales de esta naturaleza hay que atender todos los detalles y está dispuesta a confirmar que está hecha para cumbres de importancia.
En lo que se refiere a la seguridad ciudadana, quizá es oportuno colocar las cosas en su verdadera dimensión. Una comparación de lo que sucede en Bolivia, particularmente Santa Cruz, con otras partes del continente, incluso con EEUU, donde está la sede de la ONU, OEA y otros organismos internacionales, arroja un resultado que tranquiliza a todos. Hechos delictivos por supuesto que los hay, pero describir bajo la forma de noticias aspectos alarmantes es preocupante, no solo por no corresponder a la verdad sino porque en este momento se vuelve malintencionado.

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