agosto 15, 2026

Nadie tiene derecho a enseñarnos nada

Esta frase, pronunciada por el Vicepresidente del Estado Plurinacional, es, ante todo, una declaración de principios en política exterior.
Partiendo de la base de que todas las personas a nivel individual están en constante aprendizaje, el plantear que nadie tiene derecho a enseñarnos nada es sobre todo una posición política contra las posiciones neocoloniales que vienen del norte y que pretenden decirle a un país en desarrollo como Bolivia cómo tiene que hacer las cosas.

El marco escogido para tal declaración fue el encuentro protocolar que se da entre las altas autoridades del Estado y el cuerpo diplomático presente en Bolivia, y refleja el cambio de paradigma hacia el que ha transitado Bolivia en estos 13 años de Proceso de Cambio, el cual se ha dado también en el ámbito de las relaciones internacionales.

El norte se pasó tanto tiempo enseñando al sur (más bien dictándole lo que tenía que hacer) que no sólo ha quedado incapacitado para enseñar, sino incluso para aprender de otras formas de hacer política y gestionar la democracia.

Porque a pesar de los ataques de una oposición antidemocrática, la democracia boliviana vive una edad de oro. Este año, como anunció Álvaro García Linera, no será sólo electoral, con un primer momento en las primarias del 27 de enero, y las elecciones generales de octubre en el horizonte, sino que además se van a dar avances importantes en el ámbito de la salud, el desarrollo tecnológico y, por supuesto, el crecimiento económico.

En este 2019 que apenas comienza, será importante el acompañamiento internacional para ir desmontando las matrices de opinión que se intenten construir desde la oposición política y mediática boliviana, que sin ninguna duda van a tener más repercusión en muchos medios internacionales que los propios avances y logros del Proceso de Cambio. En ese sentido, es importante la decisión de la OEA de estar presente con una misión de observación electoral el 27 de enero.

Más allá de las diferencias ideológicas que se puedan tener con su Secretario General y con el Departamento de Estado, una misión técnica ayudará a avalar el desarrollo electoral boliviano en 2019.

Pero es más importante aún destacar que democracia no es solamente votar cada cinco años, y en el caso de la democracia avanzada boliviana, ésta se basa sobre todo en la inclusión, una democracia laica y participativa, enfocada en abrir espacios a los jóvenes, las mujeres, los indígenas, campesinos, trabajadores o migrantes.

En medio de una crisis global del sistema capitalista, y en un repliegue parcial de lo que fue la globalización neoliberal, donde se eliminan restricciones a la circulación del capital financiero, a la vez que se levantan muros para impedir la circulación de las personas, las relaciones entre países deben ser de igualdad.

Frente al desorden mundial, no puede haber modelos, y los países deben tener responsabilidades compartidas (aunque diferenciadas) en enfrentar los problemas del mundo fragmentado y globalizado como el peligro nuclear o el cambio climático. Todo ello desde el respeto a tres principios básicos y al mismo tiempo complementarios: interdependencia desde la igualdad, democracia con inclusión y respeto a la soberanía estatal.

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