por: Norma Ríos
En las primeras décadas de nuestra vida independiente los partidos políticos eran de tipo arcaico o prehistórico, los cuales son entendidos por Duverger como clientelas agrupadas alrededor de clanes familiares o camarillas reunidas por un jefe militar. Si bien a partir de 1880 surgen partidos políticos con estructuras organizadas que desplazan a los caudillos militares, mantuvieron una estructura de tipo arcaico ya que en ellos primaba la personalidad sobre la institucionalidad. En estos partidos políticos participaba un número reducido de personas vinculadas especialmente al latifundio y la minería de la plata y el estaño.
El primer partido político en Bolivia fue el Partido Conservador, fundado en 1880 por Aniceto Arce, Mariano Baptista y Gregorio Pacheco. En 1883 Eliodoro Camacho fundó el Partido Liberal. Los miembros de este último estaban más predispuestos al cambio que los primeros, ya que estaban conformados por una burguesía naciente producto del auge del estaño. Proponían disminuir las barreras arancelarias, eliminar el cobro de impuestos a la renta y bajar los impuestos a la exportación del estaño. Años más tarde, en 1914 nació el Partido Republicano, compuesto por personajes desligados del Partido Liberal y del Partido Conservador.
Estos partidos al alcanzar el gobierno no se preocuparon por establecer una visión de desarrollo del país, preservaron un orden político sin la participación de los indígenas y las capas populares urbanas. Era una época donde dominaba una concepción del gobierno basada en el tutelaje, los miembros de estos partidos consideraban que los indígenas eran biológicamente inferiores, por tanto, incapaces de tener dominio sobre sí mismos, idea que fue reforzada con el darwinismo social. Por todos estos aspectos se defendía el voto calificado y no se permitía que la mayoría de la población elija y mucho menos que sea elegida como representante.
Si bien la política partidaria era casi un monopolio de las élites, estas estaban fragmentadas existiendo diferentes sectores en disputa, por ejemplo, las élites mineras, los terratenientes y las élites importadoras. Nunca se logró crear una oligarquía como bloque compacto y uniforme. Barragán sostiene que lo que existía eran pequeños grupos e individuos más o menos exitosos.
Esta situación, caracterizada por el predominio de elites blancoides y conflictos al interior de la oligarquía, comenzó a cambiar desde 1930 cuando gente de clase media ingresó a la actividad política institucional. Después de la Guerra del Chaco se produjeron transformaciones más profundas. Según Zavaleta uno de los resultados de la guerra fue la creación de tendencias subjetivas para la construcción de la unidad nacional y del estado nacional. A partir de entonces la organización de los partidos se caracterizó por una adhesión militante.
Desde antes de su nacimiento como país, Bolivia tenía una oligarquía racista, que excluía a los grupos mayoritarios y después de la guerra muchos de estos sectores buscaron cambiar su situación de excluidos. Es de este modo que comenzó la crisis del Estado Oligárquico y nació la idea de la construcción de un nuevo Estado boliviano: el Estado Nacional.
* Socióloga.

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