por: Humberto Claros
Las organizaciones sociales son el pilar de este proceso. Hay que cuidarlo con mucho celo. Sin las organizaciones sociales, se termina el Proceso de Cambio.
¿Es posible pensar un Proceso de Cambio sin organizaciones sociales? Es bueno recordar que el Proceso que vive el país es fruto de la acumulación de luchas sociales e indígenas originarias campesinas. No es una casualidad coyuntural sino la conquista histórica del espacio estatal negado sistemáticamente a las mayorías sociales del país que se reflejan y se representan en organizaciones sociales de carácter étnico territorial, gremial, obrero y, en general, popular. Sin embargo, sin desmerecer a ninguna, el papel histórico de mayor peso y responsabilidad recae en tres organizaciones matrices, que además son fundadoras del Instrumento Político (MAS-IPSP). Estamos hablando de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia y la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales Originarias de Bolivia (CSCIOB).
Cuando menciono a estas tres organizaciones, me refiero a una estructura compleja organizativa cuyo núcleo es básicamente el sindicato agrario, luego la sub central, la central, federaciones provinciales, regionales, especiales, departamentales y confederación. La fortaleza de estas organizaciones radica precisamente en que su lucha no se ha fundamentado en cuestiones meramente sociales, sino en aspectos territoriales y estructurales como la tierra y el territorio, los recursos naturales, la soberanía, la autodeterminación, etc. Su estructura organizativa ha permitido una masiva y sistemática movilización; la identidad cultural o territorial de pertenencia a un pueblo indígena es esencial, por cuanto este hecho es determinante a la hora de considerar un sentido de pertenencia histórica a un territorio y un pueblo ancestral.
Si bien el sindicalismo no es precisamente una noción organizativa propia de ellas, al adoptar este instrumento el campesino le ha dado su propia forma basada en la comunidad y la tradición de cada pueblo indígena.
Grandes son los referentes de liderazgo de los últimos años de las organizaciones sociales, pero hoy al parecer han perdido su simpatía ante la sociedad y habrá también que preguntarse cómo están internamente las bases orgánicas.
Cuando las organizaciones sociales conquistan el poder también terminan por dejar a su mejor gente en este espacio, como parlamentarios, alcaldes, concejales… Surge un vacío inmediatamente, y es que las organizaciones sociales se ven sin sus máximos referentes. Entonces se da la transición hacia una nueva dirigencia que trata de sostener el nuevo desafío desde las bases, pero inmediatamente se vuelve a instalar en el Estado como político o funcionario. Esta última dirigencia no ha adquirido la suficiente formación social, orgánica y política a diferencia de la primera generación dirigencial.
Si bien en las seis Federaciones del Trópico de Cochabamba existe una lógica jerarquizada de aspiración para ser autoridad, lo cierto es que esta lógica lamentablemente se ha tergiversado en otras organizaciones. Se da entonces la idea de ocupar a como dé lugar cualquier cargo para luego aspirar a alguna candidatura, sin importar como se construyen sus autoridades. Hay una clase dirigencial que ni siquiera conoce su propia organización y no la entiende, entonces tampoco tiene la noción clara del Proceso Político desde las bases. Se da entonces una forma de tipo prebendal y politiquera para ocupar un cargo en la dirigencia. Es fundamental abordar este tema, ya que al tergiversarse la democracia interna de las organizaciones se irá socavando la comunidad hacia una idea más individualista y eso debilita la base social del proceso.
En el sindicato de donde proviene mi persona aun se practica la forma donde es la comunidad que te nombra y no se permiten postulaciones u ofrecimientos. Factor que hay que analizar con mucha crítica, ya que al implementar la forma partidista de elección de autoridad en las comunidades se rompe una forma de organización y de sentido de responsabilidad dentro la comunidad.
Escuelas de Formación Ideológica.
Decimos que el sindicato es nuestra Escuela Social y Política, y tiene que ser así. Pero la estructura social y política es compleja. Por un lado están las organizaciones sociales; por otro la estructura propia que viene del MAS; y por otro lado grupos de activistas que no necesariamente están dentro el MAS o las organizaciones sociales, organizados a raíz de alguien evidentemente importante dentro el Proceso de Cambio. Cada cual ha creado su propia dinámica, y ahí es que se dan diferentes “Escuelas” de formación política. Sin embargo estas escuelas no están articuladas, lo que da lugar a pensar que son espacios creados para fortalecer determinados bloques al interior del MAS. Los liderazgos se hacen no en laboratorios, sino en la lucha. Sin esto se dan nuevos dirigentes con poca solidez en su formación.
Se hace necesaria una reflexión profunda en cuanto al nuevo perfil de los liderazgos emergentes, sobre todo jóvenes. Una gran mayoría ahora son por lo mínimo bachilleres, otros ya egresados de la universidad. Esto es bueno, pero el desafío no se está afrontando de manera sistemática. Es inevitable que las nuevas generaciones asuman la dirigencia de manera paulatina, pero el problema está en la forma.
Las universidades son aun parte del sistema neoliberal que no se ha podido reformar por la autonomía universitaria y muchos de los hermanos terminan adoptando comportamientos que no son propios de las comunidades y así no es raro que hijos de campesinos ahora sean universitarios troskos, algunos identificados plenamente con la derecha. La Universidad es desde luego importante, sin embargo uno no ingresa allá para su adoctrinamiento, sino para adquirir herramientas académicas para el desarrollo de nuestras comunidades.
Aquí otro gran desafío: que las nuevas generaciones con perfil técnico u académico sean más bien doblemente sólidas en su convicción y formación. Lo académico se aprende en las universidades, pero los principios vienen de las comunidades, algo que no debe perderse nunca.
Los oportunistas e infiltrados
No es necesario redundar en esto porque es sabido que infiltrados y oportunistas están haciendo mucho daño a nuestro Proceso y organizaciones sociales. Militantes de derecha infiltrados cometiendo corrupción y división de las organizaciones; pero no solo eso, sino también una clase oportunista que se arrima y que luego aparecen como candidatos en algún cargo y terminan desplazando a los verdaderos hermanos de lucha. Aquí es bueno que las organizaciones sociales revisen claramente sus principios fundamentales.
En muchas organizaciones como las del Trópico de Cochabamba el aporte es un asunto que está en plena vigencia. 3, 4 y hasta cinco Bs. de aporte comunal son útiles para que la dirigencia realice su gestión para la comunidad y no dependa de otras fuentes de financiamiento condicionadas. Esto es una debilidad en organizaciones donde no existe ningún aporte comunal. El dirigente tiene que arreglárselas como puede y en ese ínterin depende de otras fuentes de ingreso no confiables. A veces se ha terminado permitiendo el ingreso a las organizaciones de figuras y fuentes oportunistas.
Las organizaciones sociales son el pilar de este proceso. Hay que cuidarlo con mucho celo. No ha existido antes en la historia del país una forma de gobierno junto a las organizaciones sociales como expresión de la democracia en su máximo esplendor. Sin las organizaciones sociales, se termina el Proceso de Cambio.
* Es comunicador quechua.

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