septiembre 8, 2026

Distintas aristas de la demanda marítima

por: Gabriel Villalba Pérez 

Existen diversas aristas de análisis en torno a la demanda marítima boliviana ante la Corte Internacional de Justicia. Ante tergiversaciones, adscripciones de opositores bolivianos al discurso de las autoridades chilenas, e instrumentalización de la demanda por parte de políticos caducos buscando atención mediática, es menester desmenuzar las consideraciones jurídicas, políticas y mediáticas.

La demanda marítima, más allá de lo expuesto en los alegatos preliminares y de la estrategia jurídica del equipo de expertos internacionales durante todo el proceso, conlleva un argumento sólido e importantísimo en derecho internacional público, que es el principio: “promissio est servanda” (lo prometido obliga).

En derecho internacional las declaraciones oficiales (promesas, ofrecimientos, manifestaciones) de un Estado por intermedio de sus actores diplomáticos oficiales (presidente, canciller, ministro plenipotenciario) hechas de forma unilateral pero que comprenden a otro Estado son de carácter vinculante y a la vez exigibles en su cumplimiento por el Estado directamente involucrado.

Esa la base de la demanda marítima boliviana; nada tiene que ver una suerte de denuncia al Tratado de 1904, ese tratado no se encuentra en disputa jurídica. En determinado momento, puede o no, ser denunciado en su cumplimiento en el marco de otro principio de derecho internacional “pacta sunt servanda” (lo pactado obliga). Toda vez que se ha demostrado de forma fáctica que Chile incumple la mayoría de las cláusulas enmarcadas en el Tratado de Paz y Amistad de 1904 en detremendo de los intereses principalmente comerciales de Bolivia.

Un caso emblemático, es el litigio caratulado: Australia y Nueva Zelandia vs. Francia relativo a ensayos nucleares franceses por los cuales Australia y Nueva Zelandia se vieron afectados, recurriendo a la Corte Internacional de Justicia y demandando a Francia el 9 de mayo de 1973. En este caso la Corte Internacional de Justicia estableció que las declaraciones unilaterales de carácter vinculante generan obligaciones exigibles y de cumplimiento obligatorio.

Otro caso a ser considerado como jurisprudencia de la CIJ fue la disputa por la condición legal de la Isla de Groenlandia entre Dinamarca y Noruega. La CIJ consideró las declaraciones por parte del ministro plenipotenciario de Dinamarca en Noruega, quien declaró ante el Canciller de Noruega, Nils Claus Ihlen, que su país reconocería la soberanía de Noruega en la isla Spitsbergen, si Noruega le reconocía lo mismo a Dinamarca sobre Groenlandia. Tiempo después Noruega niega esas declaraciones, alegando tener derechos sobre Groenlandia.

Tiempo después se denuncia el cumplimiento de la propuesta inicial, hecha por un actor diplomático oficial en representación de todo su Estado. Se da curso a la denuncia, generándose un importante precedente en torno a la exigibilidad de las declaraciones emitidas por los actores diplomáticos oficiales de los Estados.

Implicancias Políticas

Cuando se habla de política se tiende a mirarse el ombligo y adscribirse a la coyuntura política local para debatir, refutar y contrastar ideas. En el marco de estas implicancias políticas, la demanda marítima boliviana posesiona al Estado Plurinacional de Bolivia como un Estado serio ante la comunidad internacional y refuerza su vocación para la resolución pacífica de controversias.

Es menester resaltar el apartado en la Constitución Política del Estado sobre esta reivindicación histórica:

REIVINDICACIÓN MARÍTIMA

Artículo 267.

I.    El Estado boliviano declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico y su espacio marítimo.

II.   La solución efectiva al diferendo marítimo a través de medios pacíficos y el ejercicio pleno de la soberanía sobre dicho territorio constituyen objetivos permanentes e irrenunciables del Estado boliviano. Artículo 268. El desarrollo de los intereses marítimos, fluviales y lacustres, y de la marina mercante será prioridad del Estado, y su administración y protección será ejercida por la Armada Boliviana, de acuerdo con la ley.

El hecho de la constitucionalización de esta reivindicación refleja una política de Estado clara y coherente. La convocatoria por parte del presidente Evo Morales a todos los expresidentes y exministros de relaciones exteriores del país desde el principio de la demanda enmarcó la justa reivindicación en una causa nacional totalizante.

En el marco de la Diplomacia de los Pueblos, las estrategias de difusión internacional de nuestra demanda marítima por parte de todos nuestros embajadores, tanto de la diplomacia oficial, como nuestros embajadores culturales y organizaciones sociales reflejaron un trabajo coordinado para la socialización mundial de nuestra reivindicación marítima.

Más allá de críticas desde los sectores más conservadores de la oposición boliviana que se adscriben curiosamente a la misma línea discursiva de los políticos chilenos detractores de la demanda marítima boliviana, el anhelo de retornar al océano pacifico con soberanía refleja una necesidad para esta y futuras generaciones en el marco de repensar una política de integración regional. A partir de Bolivia y desde esta lucha por la reivindicación marítima se plantea también para el mundo nuevos paradigmas civilizatorios enmarcados en la resolución pacífica de controversias sin vencedores ni vencidos, donde prime la razón por sobre la fuerza.

Repercusiones mediáticas

De no programar una estrategia de difusión de la demanda marítima a escala global, reforzándola con actividades desde el propio país, el mundo jamás se hubiera enterado de la injusticia por la que fue sometida durante más de un siglo todo el pueblo boliviano que nació a la vida independiente con mar, que le fue arrebatado por una guerra de ocupación propiciada por el imperialismo británico y meros intereses de las oligarquías chilenas.

Desde la lógica de construcciones aparentes a través de los medios de comunicación se busca generar una falsa dicotomía entre los que van a La Haya y los que no. La línea discursiva de los opositores al gobierno de Evo Morales, se adscribe convenientemente al mismo discurso de los políticos chilenos detractores de la demanda marítima boliviana. Este es un dato no menor a ser analizado y estudiado a profundidad, toda vez que a lo largo de la historia política y diplomática de Bolivia siempre se tuvieron traidores a la patria infiltrados en espacios de decisión política, sectores económico empresariales y medios de comunicación que construyeron metódicamente un escenario propicio para que en 1879 se ocupara territorio boliviano casi sin oposición, únicamente por el incremento de un centavo en el impuesto al salitre.

Los medios construyen sentido común, pero también construyen ficciones a conveniencia de intereses que van más allá de los gobiernos, tal como sucedió hace más de un siglo. El desafío mediático debe enmarcarse en la responsabilidad patriótica con la demanda marítima, en torno a las declaraciones que se persiguen pues como se expone precedentemente basta una sola declaración para que se generen efectos jurídicos contrarios a los que todo el pueblo boliviano espera obtener de la CIJ.


*    Es abogado con mención en Derecho Internacional, conductor de radio y TV, articulista en periódicos y revistas de análisis de coyuntura nacional e internacional y militante de la organización política juvenil Generación Evo.

Sea el primero en opinar

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Casinacho