por: Humberto Claros
Muchos actos y movilizaciones se han dado este 8 de marzo en el Día Internacional de la Mujer. No deja de ser curiosa la forma en la que los medios han abordado éste tema. Para los medios de comunicación el tema de la mujer todavía no forma parte de su agenda, pero sí cuando estas tienen que ver con asuntos de crónica roja, particularmente cuando se trata de feminicidios. Son una noticia que ellos venden muy calientito, pero a la hora de abordar el tema de la mujer de manera integral, constructiva, no les interesa, salvo algunos aspectos que seguramente obliga la ley como la difusión de normativa relacionada a temas de género.
Sin embargo, en el estado esto ha cambiado de manera sustancial, sobre todo desde la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional. Se han registrado cambios y logros importantes, convirtiéndonos en una referencia mundial en cuanto a participación política de la mujer, como se puede evidenciar en la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde además hay también una presencia impresionante de mujeres indígenas originarias campesinas como nunca antes había pasado en la historia.
De hecho, Bolivia registra la mejor ubicación en América Latina en cuanto a participación política de las mujeres en el Órgano Legislativo y en el mundo se ubica en segundo lugar con el 51% después de Ruanda con 63,8%. Esto no es mera casualidad, sino que responde a la Constitución Política del Estado que establece las bases y principios que asume la equivalencia de género como principio democrático; La ley marco de autonomías y descentralización aborda el principio de equidad de género así como los principios de paridad y alternancia en el órgano ejecutivo y legislativo; la ley N°18 el Órgano Electoral de igual forma establece la aplicación de los principios de paridad y alternancia en la designación de autoridades, la elección interna de las candidaturas de las organizaciones políticas y a ella complementa la ley N° 26 del Régimen Electoral que indica que “los principios de la democracia intercultural constituyen: a) la igualdad (los mismos derechos para mujeres y hombres), b) la equivalencia (equidad de género en igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres para el ejercicio de derechos políticos, aplicando la paridad y alternancia en las listas de candidatos (as)”. Esto ha sido elemental para tener hoy los resultados en cuanto a la participación política de la mujer.
Y aunque el país ya inició con la “Paridad y Alternancia” como principio y mecanismo para la presencia de las mujeres en la cosa política, hoy en día este debate está ingresando en una etapa de profundización y ampliación de un concepto moderno de democracia. En esa perspectiva se habla por ejemplo de la “Democracia Paritaria” o la “Igualdad Sustantiva”.
El acceso a la tierra o la titulación de la tierra a las mujeres es otro hecho elemental en el país, por cuanto la base fundamental de las familias campesinas indígenas originarias está en la tierra y el territorio como espacio de vida.
Faltarían muchas páginas para desglosar los avances en el ámbito de las mujeres en el país a partir del Proceso de Cambio y por consiguiente la Constitución Política del Estado Plurinacional, por ejemplo el tema de la ley n° 045 contra el racismo y toda forma de discriminación, la Ley 243 Ley Contra el Acoso y Violencia Política hacia las Mujeres o la misma Ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia y sus respectivas políticas que se van implementando.
Aunque los avances son sustanciales y constituyen ya en una referencia internacional, su implementación es suficiente. En esta perspectiva el reto de tan importantes instrumentos es su aplicación plena en todos los niveles de gobierno que seguramente tropiezan en el camino con temas de asignación presupuestaria. No en vano se habla hoy por ejemplo del Pacto Fiscal con Justicia de Género y Despatriarcalización, aún con tropiezos en términos de las barreas machistas que no permiten el desarrollo de nuevas políticas.
La agenda de las mujeres bolivianas ya está en una nueva etapa, donde la mujer debe tener participación política. Ahora en esta nueva agenda más bien se está viendo la calidad participativa de las mujeres, las agendas pendientes en temas de educación, profesionalización, autonomía económica, empleo, etc.
Hay que mencionar que el Parlamento Latinoamericano a finales del 2016 ya aprobó el “Marco Normativo para consolidar la Democracia Paritaria”. Instrumento que ya ha sido considerado por organismos y plataformas internacionales como un referente en este nuevo debate. Se trata pues de un modelo mucho más integral de democracia que tiene que ver con los tres órganos del estado y la sociedad y apunta a un modelo de vida social y política integral.
Formas de violencia
La Coordinadora de la mujer, reporta que el “2017, a nivel nacional, 109 mujeres perdieron la vida por la violencia machista; 4708 fueron víctimas de diferentes delitos de orden sexual y un total de 30.351 denuncias vinculadas a la Ley 348 (Ley Integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia) fueron registradas en el Ministerio Público”. Se hace por demás evidente la labor que aún se debe encarar en términos estructurales.
La violencia física no es el único reto que se afronta, la violencia laboral hacia las mujeres es un asunto que necesita tener su propio tratamiento por lo especial que es el asunto. En éste sentido se está demandando la construcción de normativas al legislativo y en el plano internacional las mujeres están pidiendo que Bolivia firme el convenio internacional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en favor de la protección y defensa de los derechos laborales de las mujeres.
Más que una demanda concreta es un principio que hace necesario transversalizar en toda la estructura normativa, políticas públicas, proyectos, educación, etc. y apuntar más bien a construir una sociedad que desarraigue este patrón de superioridad masculina. El reto en este caso es de más largo plazo y complejo por cuanto no tiene que romper, dogmas, prejuicios y patrones de modelos sociales y políticos.
Espacios de participación Social
Es evidente que muchas estructuras sociales todavía deben democratizarse. La Confederación de Mujeres “Bartolina Sisa” todavía no logra participar efectivamente de en la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). La CSUTCB no es una organización de varones sino de estructuras y territorialidades agrarias, sin embargo, la participación de mujeres en esta instancia nacional no es sustancial. Es el mismo caso de la Confederación de Comunidades Interculturales, de CIDOB, y peor aún de la COB, porque ni siquiera tiene una instancia de mujeres y la cabeza ejecutiva esta patentada para mineros asalariados, pero no para las mujeres mineras. Es un debate que es necesario.
Hay una agenda construida por mujeres que debe ser considerada. No es pues un afán de otorgarles más derechos de forma indefinida, sino de construir modelos de estado, modelos sociales y modelos de democracia integrales.
* Comunicador quechua.


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