La Paz, – La economía de Bolivia alcanzó un crecimiento de 3,13 por ciento hasta junio de 2019 con un aporte destacado de la industrialización y el comercio del litio, la urea y el cemento.
Santiago Farjat, director ejecutivo del Instituto Nacional de Estadística (INE), destacó el aporte de esos rubros a la economía que sitúa al estado plurinacional entre los más estables de Latinoamérica.
Sustantivo fueron los aportes de la actividad agropecuaria (7,12 por ciento), comercio (5,21), servicios financieros (5,19) y la industria manufacturera (4,15), entre los principales.
Precisó el funcionario que el crecimiento de la industria manufacturera tuvo una incidencia en el aumento del PIB de 0,66 puntos porcentuales, en especial debido a la incorporación de nuevas actividades productivas, como litio, urea y cemento.
Destacó el papel de la industria manufacturera que ahora tiene un rol importante con la incorporación de la explotación y transformación de productos como cemento, cal y yeso, que tuvo un crecimiento del 6,10 por ciento.
Esto se explica, dijo, principalmente por la entrada y funcionamiento de la Empresa Pública Productiva Cementos de Bolivia (Ecebol) en el departamento de Oruro’.
Además influyeron en el crecimiento del Producto Interno Bruto las sustancias y productos que establecieron un alza del 15,95 por ciento, en lo que destacó el buen desempeño que tiene la producción del complejo del litio en el salar de Uyuni (que creció 91 por ciento).
A eso se une la producción de urea en Bulo Bulo, Cochabamba, con un alza del 60,80 por ciento, y el alcohol anhidro, que está muy relacionado con los cultivos de caña (9,88).
Cabe resaltar que en el caso del litio, el país tiene un promisorio futuro, pues según fuentes autorizadas, ese mineral alimentará el auge de la energía limpia en el mundo.
La demanda de este metal aumenta constantemente, para abastecer la producción de las baterías recargables de iones de litio utilizadas en los coches eléctricos, los sistemas de almacenamiento de energía y los teléfonos inteligentes.
Según estimados la demanda mundial de este renglón crecerá de 300 mil toneladas en 2017 a 1,8 millones de toneladas en 2030.
Hoy en día, la mayor parte del litio del mundo proviene de minas en Australia y Sudamérica, mientras que China domina la fabricación de baterías.

Leave a Reply