octubre 2, 2026

El rol del maestro


Por Soledad Buendía Herdoíza-.


La tarea de la educación en todos los niveles, frente a un mundo globalizado y en constante cambio, es la de democratizar, sociabilizar y humanizar los conocimientos, articulándolos a la solución de problemas. El proyecto educativo debe interrelacionar la investigación y la docencia con el servicio a la comunidad. La tarea formativa cobra sentido en una propuesta de aprendizaje-servicio para alcanzar una formación integral, donde la ética y los valores sean un acontecimiento, y se articule lo teórico con lo práctico en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

El nuevo paradigma educativo incluye una identidad teórico-conceptual entre la actividad educativa y la política para lograr ciudadanos comprometidos con el destino de su sociedad. La educación con función social apunta a erradicar la posición individualista del modelo tradicional, para lograr una formación científica, técnica y humanista al servicio de la comunidad y las clases más desposeídas. Como señala Paulo Freire “como seres conscientes, los hombres no están solos en el mundo sino con el mundo, junto con otros hombres. Sólo los hombres, en tanto seres ’abiertos’, son capaces de llevar a cabo la compleja operación de transformar el mundo con su acción y simultáneamente captar y expresar la realidad del mundo en su lenguaje creativo” (Freire 1990: 85).

En este orden de ideas el rol de maestro es fundamental, pues se constituye en la base y sustento del engranaje del sistema educativo. Aquellos maestros que cambian vidas, que inspiran a sus alumnos, no solo son eficientes en la transmisión de información y de conocimientos sino sustancialmente en la generación de valores. El maestro debe actuar como un guía o mediador que facilite el aprendizaje a sus alumnos, aportándoles los conocimientos básicos necesarios, debe promover didácticas innovadoras que permitan a los niños y jóvenes aplicar lo aprendido y relacionarlo con la realidad obligándolos a buscar, seleccionar y procesar la información adecuada, potenciando la variedad metodológica de aprendizaje. En resumen el maestro es el constructor social, su tarea es esencial en el tipo de sociedad que queremos dejar a las futuras generaciones.

En el Ecuador de hoy la educación liberadora queda, solo en manos del maestro, pues el Estado ha abandonado su obligación de garantizar la educación como un derecho.

Los maestros movilizadores de la sociedad, son más necesarios que nunca! La sociedad requiere de aquellos maestros que siembren en las mentes de sus alumnos la rebeldía y los motiven a ser los promotores del cambio y la transformación. Aquellos maestros inspiradores son hoy indispensable ¡

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