octubre 8, 2026

El Estado de la educación en el Estado Realidad de la educación en Bolivia 1825-2022

Por Luis Oporto Ordóñez *-.


Con la premisa de que “la educación es uno de los factores más importantes para el desarrollo del país”, la Fundación Konrad Adenauer Stiftung (KAS) ha reunido un equipo multidisciplinario para analizar la educación en Bolivia desde la creación de la República hasta el actual Estado Plurinacional. Se trata de un estudio con enfoque histórico que no obstante prioriza y da énfasis al análisis de lo que denominan “cuarta y quinta época”, en su ensayo de periodización del proceso educativo.

La KAS (Bolivia) presenta este volumen, el sexto de la “Colección Bicentenario”, titulado El estado de la educación en el Estado. Realidad de la educación en Bolivia, 1825-2022, a cargo de Mario Yapu (sociólogo), Iván Velásquez-Castellanos (economista) y Ludwing Torres (economista). Es un análisis de dos siglos de historia de la educación “a partir de diferentes miradas y perspectivas”, es decir, un estudio multidisciplinar organizado en tres partes.

  1. Educación y reformas, datos históricos

“75 años de incipiente Desarrollo Humano. La instrucción y el nivel educativo en la República de Bolivia, 1825-1900”, con un anexo normativo (Iván Velásquez-Castellanos); “Evaluación histórica y contextual del proceso de formación en el sistema educativo boliviano”, con enfoque comparativo latinoamericano y mundial (Ludwing Torres); “Educación y formación técnica profesional” (Eliana Arauco, socióloga, y Kathlen Lizárraga, economista); “Enseñanza aprendizaje para la comprensión lectora en el currículo boliviano” (Carmen Terceros, lingüista); “Políticas y reformas curriculares en Bolivia en los últimos 30 años” (Mario Yapu).

  1. Políticas públicas, educación y financiamiento

“Políticas de formación y profesión docente en Bolivia, 1994-2022” (Luis F. Carrión, educador y filósofo); “Políticas educativas en Bolivia. En aplicación del Modelo Educativo Socio Comunitario Productivo. Tres estudios de caso” (‘Bono Juancito Pinto’, ‘Una computadora por maestro’ y ‘Titularización del 100% de los maestros’) (Mario Galindo, economista); “Financiamiento, gasto y retornos del Sistema Educativo Boliviano” (L. Torres).

III. Tópicos de educación

“La influencia de los padres en el nivel educativo y el ingreso laboral de sus hijos” (Alethea Candia, master en población, y Sazcha Olivera, economista); “Educación especial y alternativa en el SEB” (Zobar Duran, informática y psicóloga); “Sistemas de conocimiento local como enfoque transversal para la planificación de la educación ambiental” (Álvaro Valverde, ingeniero); “Educación en pandemia en Bolivia. ¿Mayores brechas y mayor rezago? “ (L. Torres).

Incluye una útil ‘Línea del Tiempo sobre la historia de la educación en Bolivia’, que es a la vez una propuesta de periodización del proceso educativo en cinco épocas: 1ra. 1825-1900, 2da. 1900-1952, 3ra. 1952-1994, 4ta. 1994-2010 y 5ta. 2009 al presente, que consigna 249 hitos esenciales para comprender la complejidad del proceso educativo en la historia larga (48 para la 1ra. época, 68 para la 2da., 90 para la 3ra., 31 para la 4ta. y 12 para la 5ta.). Si consideramos los siglos en el que transcurre el proceso educativo tendríamos la siguiente relación: siglo XIX: 48; siglo XX: 172 y siglo XXI: 29.

Algunas conclusiones

Se trata de un esfuerzo encomiable, en todo sentido, de aproximación al “estado de la educación” en casi 200 años de desarrollo del proceso educativo, analizado con mirada transdisciplinar.

Velásquez afirma que “desde el nacimiento de la República, entre 1825 y 1900, la instrucción y la educación nunca fue prioridad para las administraciones gubernamentales”. Arauco y Lizárraga sostienen que “el éxito y la eficacia de programas a favor de la reactivación económica, el empleo y Educación y Formación Técnica Profesional de jóvenes dependen en gran medida de la capacidad política de articulación y generación de consensos entre distintos actores, con intereses, racionalidades y expectativas diferentes”. Mario Yapu afirma que en los años 80 han existido “grandes demandas de una democracia inclusiva que reconozca las culturas y lenguas ancestrales”; y que “institucional y políticamente las dos reformas (del Régimen neoliberal y del Estado Plurinacional) impulsaron la participación social de los actores y la descentralización”; pero que a partir del 2009 “la educación ha tenido poca trascendencia y no cambió sensiblemente de lo diseñado a partir de 1994”; “de manera puntual (…) el curriculum actual [respecto de 1994] muestra pocas diferencias fundamentales en la estructura y organización, aunque sí en sus motivaciones y fundamentos”.

Por su parte, Carrión sostiene que “las diferencias entre la Reforma Educativa y la Ley Avelino Siñani son de carácter estructural ya que cada una tiene un punto de partida y un horizonte a alcanzar radicalmente distintos” y que “(en la RE) se puede ver un posicionamiento de desconfianza hacia el Magisterio Boliviano”, mientras que la Lasep asume “la imposibilidad de implementar cambios sin la participación del Magisterio”. Galindo matiza señalando que “las políticas públicas en el periodo 2005-2019 se ajustaron a las conclusiones del Libro-Rojo de la Educación que fue resultado del Congreso del Magisterio de 2001” y que “el programa de gobierno de Evo Morales fue un plan destinado a desmontar la Reforma educativa de 1994-95 y a centralizar la educación”. Torres muestra que “el gasto público total [educativo], a partir de 2006 presenta una gran expansión respecto de los años precedentes”.

Nuestras reflexiones

La mirada transdisciplinar es un acierto, aunque –en este estudio– falta la mirada del historiador profesional y del educador de aula, lo que no desmerece en nada el producto final.

Es evidente que las 12 miradas (artículos) analizan el proceso de la educación boliviana con posiciones y liberalidad ideológica muy claras, aunque para ello proporcionan información debidamente documentada, con amplia referencia de datos primarios y bibliografía actualizada, nutridas estadísticas educativas y económicas (suman un total de 183 datos sistematizados, entre cuadros, tablas, figuras, diagramas, imágenes), 237 citas de pie de página que ayudan a comprender el proceso (aunque al menos cuatro de los artículos prescinde de este rigor metodológico). Es interesante ver que las 65 fotografías que intercalan al final de los artículos muestran algunos testimonios gráficos de la época heroica de la educación, pero despliegan un arsenal visual sobre los avances y logros en la educación, especialmente en los 14 años de gestión del presidente Evo Morales Ayma y de la gestión del presidente Luis Arce Catacora, que paradójicamente podrían cuestionar ciertas conclusiones.

En este enjundioso estudio encontramos desafíos que se deben resolver, pues toda obra abre vetas para nuevas investigaciones y visiones de interpretación. Por ejemplo, está pendiente el análisis del proceso esencial que va de 1900 a 1938, con el dramático avance de la educación hacia la población indígena y selvática a través de los núcleos indigenales y las escuelas móviles, así como la creación, efectos y consecuencias de la célebre escuela ayllu de Warisata y la proyección política de la educación a partir de la emblemática Constitución de 1938, que declara a la educación como “máxima función del Estado”, a la que los constituyentes del proceso constituyente 2006-2009, con sabio criterio, elevan a “función suprema y primera responsabilidad financiera del Estado”, que se expresa en el 8% del PIB destinado a la educación.

Ahora corresponde revisar el volumen, leer estas propuestas para ver su naturaleza y alcance, tarea que supera esta reseña.


  • Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas y docente titular de la carrera de Historia de la UMSA.

     

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