octubre 30, 2020

El mar: Bolivia no aprende la lección


por: Julio G. Alvarado A.


“Desde la Guerra del Pacífico, la oligarquía chilena ha considerado a Bolivia como una fuente de insumos. Mientras la debilidad y lenidad de ese pueblo lo permita, los grupos económicos chilenos no descansarán en su ambición por succionar tantos beneficios y riquezas naturales de Bolivia como sea posible”, así escribió ese latinoamericano llamado Cástulo Martínez, nacido en Chile y buscador de la verdad histórica.

Este criterio fue ratificado en forma más sutil por el actual Presidente del Partido Demócrata Cristiano y ex Canciller de Chile, Ignacio Walker, quien afirmó en marzo del año en curso que: “En el caso de Chile la política exterior es una política de Estado y no de gobierno, y todos, gobierno y oposición, de derechas a izquierdas, compartimos una sola doctrina: el respeto por los tratados y la vigencia irrestricta del derecho internacional”.

¿Hasta cuándo Bolivia no aprenderá que Chile tiene un solo norte respecto a Bolivia? “Bolivia como fuente de insumos” y que no tiene el mínimo interés de devolver las costas del Pacífico arrebatadas en una guerra de rapiña.

Seríamos muy injustos si nuestra crítica se centrara en la equivocada política exterior del Gobierno del Presidente Evo Morales. Casi todos los anteriores gobiernos cayeron en la trampa de la diplomacia chilena que nos hacer perder el tiempo en supuestas negociaciones, enfrentamientos verbales entre las autoridades de ambos países o la amenaza del uso de la fuerza, para lograr un solo objetivo: No restablecer la cualidad marítima de Bolivia.

Cada gobierno boliviano ha soñado con recuperar el Litoral perdido, la gran mayoría pensando que Chile tendría la voluntad política y consideraciones éticas y morales al respecto, sin embargo la realidad es dura y muy diferente.

Chile ha podido desarrollar el norte de su territorio gracias al enclaustramiento marítimo boliviano, por lo tanto es muy ingenuo pensar que ese país estaría interesado en devolver la cualidad marítima a Bolivia.

El gran problema de Bolivia, especialmente de sus gobernantes, de derecha, izquierda, del centro o sin posición política clara, es el de creer que con buenas intenciones se puede lograr el éxito en corto plazo. Ningún gobierno se puso a pensar en una política de Estado. ¿Qué significa tener una política de Estado?

La primera condición para elaborar una política de Estado consiste en estar convencido de que este es un problema nacional, que afecta a toda la población boliviana, independiente de las diferencias que puedan existir entre las clases y capas sociales. Por lo tanto, se debe involucrar a todos en la elaboración de esa política de estado, sin las miserias de la politiquería partidista.

La segunda condición consiste en tener expertos en relaciones internacionales y terminar con esa tradicional forma de llevar la política exterior de Bolivia, ahora y anteriormente, dejar a personas improvisadas, que por su militancia política o parentesco familiar sea el o la elegida para defender los intereses nacionales en el ámbito internacional.

Nunca se fomentó seriamente el desarrollo de un servicio exterior profesional, a pesar que en el pasado hubo algunos intentos interesantes, como crear la Academia Diplomática, sin embargo en la actualidad el personal del Ministerio de Relaciones Exteriores no es profesional, a declaración de parte, relevo de prueba.

El Canciller David Choquehuanca confesó a los medios de comunicación en agosto del año 2010, hace nueve meses: “todavía no estamos organizados, no tenemos profesionales… En la Cancillería no encuentro abogados internacionalistas… no tenemos un experto que esté viendo todos los días, que conozca muy bien (la temática de) Chile.”

Después de esa declaración el señor Canciller David Choquehuanca debería responder varias preguntas del pueblo de Bolivia, como por ejemplo:

  • ¿Entonces por qué despidió a los pocos profesionales en relaciones internacionales con los que contaba ese Ministerio y prefirió contratar a personas que no tienen formación profesional?
  • ¿Por qué los viceministros no son especialistas en materia de relaciones internacionales?
  • ¿Por qué la nueva autoridad encargada del tema marítimo no tiene ninguna especialidad en materia de relaciones internacionales y sí en delitos financieros?

La solución al problema marítimo boliviano pasa por elaborar una política exterior de Estado, mientras se siga improvisando en materia de relaciones internacionales, el retorno al mar seguirá siendo una aspiración sin ninguna base concreta.

La última decisión tomada por el Gobierno del Presidente Evo Morales respecto a Chile, después del fracaso de la política de la confianza mutua, es la de acudir a tribunales internacionales, un mecanismo que ya fue utilizado los años 1919 al 1922, cuando se planteó en la Liga de las Naciones el reclamo nacional.

El 14 de enero de 1919 se instruyó al embajador boliviano en París, General Ismael Montes, que presente al Gobierno francés y a la Liga de las Naciones, un memorándum en el que se planteaba derechos sobre Tacna y Arica, una posición equivocada.

En julio de 1920 se dio un cambio de Gobierno en Bolivia, el poder pasó de los liberales a los republicanos, lo que generó un cambio de los negociadores bolivianos y del planteamiento nacional, quienes acudieron a Ginebra para reclamar ante la Liga de las Naciones este tan ansiado anhelo nacional.

Esa delegación estaba integrada por Félix Avelino Aramayo, uno de los barones del estaño, Florián Zambrana y el patricio Franz Tamayo. En esta ocasión se pedía la revisión del Tratado de 1904, porque se firmó bajo la violencia.

El resultado fue que una comisión de juristas encargada por la Liga de las Naciones determinó “Que la demanda planteada por Bolivia tal como había sido presentada es inadmisible.”

Esta es una muestra más de la improvisación de Bolivia frente al tema marítimo. No basta ser patriota, ni tener buena voluntad, sino conocer una de las máximas de las relaciones internacionales: Los países no obtienen lo que por derecho y justicia les corresponde, sino por la eficiencia y eficacia que tienen en las negociaciones.

Para finalizar se debe recordar una verdad de pedregullo, que la mayoría de las autoridades bolivianas han desconocido hasta ahora, en las relaciones internacionales los países actúan sobre la base de sus intereses económicos, políticos y sociales, no sobre afinidades o diferencias ideológicas, políticas o de buena voluntad.

Chile estará dispuesta a devolver la condición marítima a Bolivia, una vez que sus intereses así lo determinen, por lo tanto, Bolivia debe crear las condiciones para llegar a esa situación.

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