octubre 19, 2020

El ex-agente de la CIA intentó decenas de veces asesinar a Fidel Castro Posada Carriles. ¿Terrorista o mentiroso?

“Este año estaremos en Cuba. Ya nosotros hemos ganado.” Las palabras del cubano Luís Posada Carriles, anticastrista residente en Miami, califican incoherentemente de éxito las acciones de sus servicios secretos terroristas contra Cuba, presuponiendo que en Cuba volverá el capitalismo después del Congreso del Partido Comunista Cubano el próximo mes de abril. De momento se puede calificar que ni sus acciones terroristas han sido exitosas en la desestabilización política y económica de la Revolución Cubana ni el capitalismo se restablecerá en la isla según afirmaciones del Presidente Raúl Castro en la Asamblea Nacional, “No fui escogido ni para restaurar el capitalismo ni para entregar la Revolución”.

El terror de Posada

Su expediente sanguinario empezó desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959. Después de sus acciones terroristas dentro de la isla para desvirtuar los primeros momentos históricos de la Revolución fue detenido pero logró escapar de la seguridad cubana pidiendo asilo en la embajada argentina. Seguidamente salió de la isla para viajar a los Estados Unidos, vía México, el 25 de febrero de 1961. Una vez allí, se integró a la CIA y fue entrenado en Guatemala para unirse con otros mercenarios en la invasión de la Batalla de Playa Girón. La resistencia victoriosa de la Revolución cubana lo hizo volver a Norteamérica para recibir entrenamiento militar, y posteriormente vincularse a organizaciones terroristas como “Alpha 66”, “Movimiento 30 de noviembre” o la estructura “Representación Cubana en el Exilio” (RECE) liderada por Jorge Mas Canosa, contacto político y económico del derechista expresidente español José Maria Aznar con la Fundación Nacional Cubano-Americana. El mismo Posada afirmó que en 1965 recibió de Mas Canosa 5 millones de euros para la compra de material bélico para atacar barcos soviéticos y cubanos en las costas de México. No solamente trabajó para perturbar la Revolución Cubana, sino también se asoció con diferentes gobiernos latinoamericanos, como enlace de la CIA, para reprimir movimientos revolucionarios. A finales de los años 60 se integró a la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (DISIP) de Venezuela, y más tarde se afilió a la organización terrorista fundada por Orlando Bosch, “Acción Cuba”, para realizar atentados en territorio venezolano contra instituciones cubanas, como el Instituto de Amistad venezolano-cubano en Caracas o la embajada cubana. Bosch y Posada fueron aún más lejos y crearon en junio de 1976 una plataforma para realizar atentados contra intereses de Cuba en todo el continente americano, la llamada Coordinadora de Organizaciones Revolucionarías Unidas (CORU). El 11 de junio de 1976 colocaron bombas en las oficinas de “Air Panamá” en Bogotá y en la sede de “Cubana de Aviación” en Panamá, entre otras compañías de viajes, e incluso atentaron contra un canal de televisión en San Juan (Puerto Rico) contra la emisión de la película cubana prorevolucionaria “La Nueva Escuela”. Los atentados tenían el objetivo principal de reducir los viajes turísticos a la isla por diferentes motivos. Eliminar fuente de ingresos de la economía de Cuba —a pesar de que no era tan elevada la importancia del turismo como después de la Guerra Fría— y suprimir el interés político de turistas de viajar a Cuba para conocer los logros de la Revolución —buena educación gratuita, país seguro, buen servicio médico,…— y, consecuentemente, poder continuar desinformando sobre el “terror del comunismo cubano”. Con centenares de movimientos terroristas de Posada Carriles, dos acciones fueron las más impactantes. El 5 de octubre de 1976, junto con Bosch, y los venezolanos Hernán Rico y Freddy Lugo, organizó el atentado contra el avión 455 de “Cubana de Aviación” que hacía el trayecto Barbados-Jamaica-Cuba. Murieron 73 personas. Tres de los autores, a excepción de Bosch que salió absuelto del juicio, fueron detenidos y encarcelados en Venezuela, país donde planearon todo. El año 1985, Posada huyó de la prisión con apoyo oculto de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y la embajada de los Estados Unidos en Caracas, para trasladarse a El Salvador y defender a la contra-nicaragüense en la guerra contra los Sandinistas. La otra acción fue en territorio cubano. En 1997, después de unos años de intentar matar a Fidel Castro —en la IV Cumbre Iberoamericana de 1994 en Cartagena de Indias, en octubre de 1995 lo intentó otra vez en Colombia en la Cumbre del Movimiento de Países No alineados, en la visita de Fidel a la República Dominicana al 1996,..— reclutó a 9 mercenarios centroamericanos que realizaron acciones terroristas en 9 hoteles cubanos y 2 restaurantes. En estas acciones murió un turista italiano de 32 años, Fabio Di Celmo, instalado en el Hotel Copacabana de la Habana. El 12 de julio de 1998, en declaraciones al New York Times, Posada Carriles reconoció haber organizado todo con apoyo financiero de la FNCA, calificando la muerte de Di Celmo como “acto de guerra’’para privar a Cuba del turismo y las inversiones extranjeras. Los salvadoreños, Francisco Chávez Abarca, Otto René Rodríguez Llerena y Raúl Ernesto Cruz León, fueron tres terroristas al servicio de Posada. El primero ha sido recientemente detenido en Venezuela y extraditado a Cuba, y los otros dos fueron cogidos en la misma isla. Rodríguez y Cruz fuero condenados a penas de muerte, pero finalmente el pasado 4 de diciembre el Tribunal Supremo modificó la sentencia mortal a la pena máxima de prisión, 30 años. La misma condena concluyó a Chávez Abarca el Tribunal Provincial Popular de La Habana el 21 de diciembre de 2010. Mientras Cuba actuaba en razón de los Derechos Humanos, los Estados Unidos no condenan al terrorista y criminal Posada Carriles, que se ha movido libremente en su territorio desde el 2007.

Farsa judicial

Después de ser encarcelado el 2000 en Panamá por volver a intentar matar a Fidel Castro en la X Cumbre Iberoamericana, fue amnistiado por la Presidenta panameña Mireya Moscoso (1999-2004), y en 2005 entró de forma irregular por México a los Estados Unidos buscando el asilo político sabiendo que no lo extraditarían a dos países que lo demandan por sus acciones terroristas, Cuba y Venezuela. En mayo de 2005 fue detenido como inmigrante ilegal.

La estrategia de Posada se cumplió, y el 19 de abril de 2007, a diferencia de otros inmigrantes irregulares que son expulsados de Norteamérica, lo dejaron en libertad bajo fianza. Estos días se realiza un nuevo juicio contra Posada en el Paso, Texas, pero no por su historial terrorista y cruento, que muchos testigos confirmarán en las sesiones, sino simplemente por mentir a las autoridades de migración y utilizar pasaporte falso. Estados Unidos sabe el desprestigio internacional que tiene Posada, buscado incluso por la Interpol, pero las autoridades políticas norteamericanas le tienen miedo por lo que pueda declarar. Así, la suave y farsante acusación de mentiroso no tendrá la misma pena que si es culpado de terrorista. Posada ha afirmado que el gobierno de los Estados Unidos no lo pondrá en la prisión por mucho tiempo dado que tiene mucha información de las injerencias del estado americano. “Mis conocimientos sobre las intervenciones de los Estados Unidos en Latinoamérica me protegerá”. La contradicción suena fuerte; los Estados Unidos, país que se etiqueta de luchar mundialmente contra el “terrorismo”, no quiere acusar al terrorista Posada Carriles o extraditarlo a los países que coloca en el Eje del Mal por que sino Posada Carriles publicará información sobre las acciones terroristas de injerencia de los Estados Unidos en América Latina.

  

*           Sociólogo y editor de Kaosenlared

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