octubre 26, 2020

¿Por qué Obama eligió Chile?

La corta visita del Barak Obama a tres países de América Latina tiene varias entradas para el análisis. Una de ellas es Chile, quizá no por nada seleccionado como el punto de partida oficial (pues ya se lo está aplicando de hace cerca de dos años) de una nueva estrategia estadounidense para el continente, cuyos objetivos se traducen en la recuperación de la hegemonía perdida y la contraofensiva para restablecer su sistema de dominación de espectro amplio.

¿Por qué Obama eligió a Chile para dar a conocer el “Discurso para las Américas”? Un preliminar análisis de lo que se dijo y pasó en Brasil, Chile y El Salvador conduce a encontrar en ese país hoy gobernado por el derechista Piñera como el que mejor expresa de cómo el imperio ve América Latina y de lo que espera en el futuro inmediato de ella.

Con Piñera en Chile se consolida una articulación satisfactoria entre un determinado tipo de economía (neoclásica) y una forma específica de sistema político (liberal) que, es bueno apuntar, nunca fue puesto en peligro por ninguno de los gobiernos de la Concertación en los pasados 20 años, pero que a los sectores más conservadores de la derecha estadounidense les molestaba por su carga simbólica. Con el retorno de la derecha al ejercicio de los centros institucionalizados del poder chileno se aleja el peligro de la autonomía relativa del Estado.

En términos económicos el país mapochino es el que más puertas le ha abierto a las inversiones estadounidenses en Minería, la industria cultural (cine y televisión) y una gama de servicios como los supermercados. También la poderosa burguesía chilena tiene significativas inversiones en los Estados Unidos. De hecho es uno de los primeros países que firmó un TLC con el país del Norte. De los que visitó, El Salvador tiene una alta dependencia de las remesas enviadas desde esa parte de Norteamérica y Brasil es uno de los responsables de la derrota de la estrategia ALCA y los TLC, así como uno de los más críticos en la OMC a las subvenciones multimillonarias que el Tesoro entrega anualmente a los agricultores estadounidenses.

En el ámbito de la política, Chile es el país donde menos se aprecia una transformación de la democracia restringida que Estados Unidos impulsó en América Latina a partir de fines de la década de los 70, a manera de asegurar un repliegue ordenado de las dictaduras militares y sin poner en riesgo el poder real de las clases dominantes. Todo lo contrario con El Salvador y Brasil. Si bien en ambos hay gobiernos de izquierda moderados, es evidente que Estados Unidos no tolera esos niveles de autonomía que sobre todo el segundo ha tenido desde Lula respecto al dominio imperial.

A eso hay que sumar que si bien el presidente Manuel Santos sigue haciendo de Colombia el dique de contención de los proyectos emancipatorios y síntesis de la estrategia imperial, el crecimiento sostenido del narcotráfico a pesar de los miles de millones que EEUU destina a ese país y la presencia efectiva de las tropas gringas, Piñera es el jefe de Estado con mejor imagen internacional dentro del bloque de países conducidos por la derecha. Otros países en manos de la derecha no reúnen los componentes políticos y económicos que la Casa Blanca necesita para amplificar su modelo de desarrollo. México, hoy escenario de una violencia sin límites, ya no le sirve para eso; Costa Rica es demasiado pequeña, aunque militarmente le sirve para controlar y cercar a Nicaragua con los 10.000 efectivos estadounidenses que a título de la lucha contra el narcotráfico se moverán por la zona y Honduras le aprovecha menos por el gobierno ilegítimo que surgió después del golpe de Estado que derrocó a Zelaya en junio de 2009.

Chile también le sirve a los Estados Unidos por el factor de perturbación que Piñera es para los gobiernos progresistas y de izquierda de Sudamérica. Le ha correspondido hace un mes decir al jefe de la Casa de la Moneda que el “chavismo” con el que también se quiere designar a Bolivia y Ecuador, en una clara señal de ignorancia y mala intencionalidad, no sirve como modelo de desarrollo para el continente. Esto a manera de una primera lectura.

Be the first to comment

Deja un comentario