octubre 26, 2020

Desastres naturales y sus impactos desiguales según el desarrollo de cada país

El sociólogo alemán Ulrich Beck escribió en 1986 su obra “La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad”, enfocando bajo una visión post-industrial y post-modernista las consecuencias globales del impacto medioambiental, y presentando la conclusión que actualmente estos fenómenos no tienen diferencias para las clases sociales dado que afectan a toda la humanidad por igual. Según Beck, define el concepto de “Globalidad” como cualquier suceso que ocurra en el planeta afecta a todo el mundo creando el vínculo local y global, y fundando así la “Teoría de la sociedad del riego global”, donde son sociedades que padecen estos riegos fuera de las condiciones de clase social. Beck, ingenuamente, no solo elimina las diferencias graduales sobre las consecuencias de una catastrote natural según las clases sociales dentro de un estado, sino también el efecto que provoca cierto fenómeno en un estado desarrollado o en desarrollo.

Según el marco teórico de Sistema-Mundo del intelectual marxista Immanuel Wallerstein, inspirado en la teoría de la dependencia de Samir Amin y Gunder Frank sobre las relaciones internacionales de poder entre el centro y periferia en el capitalismo global, hace la tipología jerárquica de dominación sobre tres tipos de economía, la centro, la periferia y la semiperiferia, donde pueden existir resistencias y dinámicas de cambio como el caso de los “Tigres Asiáticos”.

En esta tipología de Wallerstein encontramos tres ejemplos como son Japón (centro), Chile (semiperiferia) y Haití (periferia), que han vivido tres fuertes terremotos afectando duramente su economía nacional. En base al desarrollo de cada país el desastre tiene un impacto particular en su población civil, contraponiéndonos a la tesis de Beck de eliminar los indicadores económicos como causa de los efectos de los impactos.

En Haití el terremoto de magnitud 6,5 escala Ritcher produjo unas consecuencias devastadoras de 300.000 muertos y 1 millón de damnificados. En Chile el terremoto del 27 de febrero de 2010, de 8,8 escala Ritcher provocó un saldo de 525 muertos, 23 desaparecidos, 79 hospitales destruidos, 219 puentes colapsados y 200.000 mil viviendas totalmente destruidas. Y en Japón, con fenómenos naturales más catastróficos que los de Haití y Chile por varios terremotos y maremotos de magnitudes entre 8,9 y 6,5 de escala Ritcher, han provocado cerca de 10.000 muertos, hasta ahora. Como podemos apreciar, según la escala numérica de Ritcher el fenómeno natural fue inferior en Haití pero sus consecuencias e impactos fueron mayores que en Chile y Japón.

Así, el nivel de desarrollo económico de un país y el bienestar medio de la población con infraestructuras sólidas sigue siendo parte de la protección de la humanidad a estos desastres. Añadiendo que los desastres son parte de la agenda de negocios del capitalismo para reconstruir las economías y lucrarse las multinacionales de las desgracias acontecidas, aunque la injerencia de estas empresas varía según el desarrollo del capitalismo y el poder de las burguesías en sus naciones, donde unos pueden volver a ser ricos y otros simplemente continuar siendo pobres.

Be the first to comment

Deja un comentario