octubre 30, 2020

Vulnerabilidad alimentaria por municipios

por: Dr. Walter Guzmán Aguirre

Hacia 2O03 se realizo un gran esfuerzo interinstitucional, con las diferentes agencias internacionales como la UNION EUROPEA, FAO Y EL PROGRAMA MUNDIAL DE ALIMENTOS, Con el PASA y las superintendencias para obtener el estado de situación de la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaría por tipología de organizaciones comunitarias, obteniéndose ente otros resultados el mapa de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria y el listado de municipio y organizaciones comunitarias según grado de vulnerabilidad, en función del los indicadores de 1. Porcentaje de superficie con usos agropecuario en riesgo de sequía por organización comunitaria y 2. Porcentaje de superficie con usos agropecuario en riesgo de inundación por organización comunitaria.

Así este documento nos mostraba para el departamento de la Paz una situación ya de por si alarmante, donde solo los 2 municipios mayores, de la Paz y del Alto contaban con un nivel aceptable, que concentraban más del 65 por ciento de la población, teniendo un valor de grado de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria de 1, mientras solo 2 Achocalla y Desaguadero tenían un grado de gravedad 2

Pero los más, en promedio, con gravedad media de vulnerabilidad, es decir, con valor de 3, estaban comprendidos 18 organizaciones comunitarias:

 

Viacha, Quime, irupana, Yanacachi, Patacamaya, Tiquina, Copacabana, Collana, Coroico, Licoma, Cajuata, Caranavi, Palos Blancos, la Asunta, y Ancoraimes, Coripata, Ixiamas, san Buena ventura.

 

Pero la mayoría, estaba en situación grave, con valores alarmantes, así con grado de vulnerabilidad 4 se encontraban 34 organizaciones comunitarias:

 

Laja, Palca, Mecapaca, Luribay, Achacachi, Corocoro, Tiahuanaku, Caquiaviri. Inquisivi, Pucarani, Calamarca, Comanche, Mocomoco, Waldo Ballivian, Pacajes, Puerto acosta, Puerto Perez, Batallas, Sica Sica. Moco Moco, Carabuco, Chuma, Tacacoma, Quibaya, Apolo, yaco, Malla, Cairoma, Colquiri, Ichoca, Ayo Ayo, Charazani, Curahuara, Santiago de machaca,

 

Mientras que, con vulnerabilidad más alarmante a la inseguridad alimentaría con grado 5, teníamos, solo 5 organizaciones comunitarias, como a saber:

 

Ayata, Sapaqui, Curva, Chacarilla, Santiago de Callapa 5, menos mal, con población bastante reducida,

 

Como venos mas del 80 por ciento esta concentrada, en grado de vulnerabilidad 3 y 4, lo que significaba que el departamento en este decenio estaba ya, en estado altamente riesgoso.

Con respecto al análisis porcentual de la composición poblacional, de organizaciones comunitarias, por grado de vulnerabilidad mayor a 4, es decir con gravedad 4 y 5 teníamos el 50,17 por ciento, donde el 41,6 con vulnerabilidad de 3 y con vulnerabilidad 4 el 45,8, y solo el 0,46 tiene un grado de vulnerabilidad de 1. El 8, 31, cuenta con grado 2, y 4,3 con grado 5.

Claro que la cuestión de alerta mejora cuando analizamos por concentración poblacional, siendo que con grado 1 solo esta ubicada el 64,5 por ciento de la población departamental, mientras que con grado 2 el 5, 4 por ciento, con grado 3 el 14,5 por ciento y el 14,7 con el grado 4 de vulnerabilidad y solo 0,68 por ciento con vulnerabilidad 5 (ver gráfico).

En la actual coyuntura, considerando el ciclo del niño y la niña que acortan, ha generado un efecto combinado con otros tres geológicos y geofísicos como son el efecto invernadero generado por las partículas de NOX y COX, que a su vez generan el efecto oscurecimiento de la tierra que afecta a las tasas de condensación y evaporación del agua llevando los vientos más al norte y el que adjunto al cambio centro de gravedad que modifico de eje terrestre, esta alterando las refracciones de rayos alfa y beta, que ha reducido los glaciares en 27 % en 20 años, ha incrementados las temperaturas en +/- 1.2 grados, ha alterado las humedades en alrededor de 2% en nuestra región, con el cambio de ángulos de ingreso de la radiaciones de las ondas solares a la atmósfera, lo que según científicos alteraría el clima en 3 grados hasta 2050, obligándonos a mejorar o adaptar nuestras especies a estas nuevas condiciones ambientales, cuando ya nuestra especies y condiciones edáficas de nuestras tierras cultivables se han resentido notablemente, con ya un alto grado de desertización.

En este año notamos ya una gran la afectación, que imposibilita tanto la complementación alimentaria nacional, como la posibilidad de independencia en la producción de alimentos y la soberanía de consumo departamental, obligando a consumir más variedades alternativas del mercado internacional y productos sucedáneos, lo que afecta a los nutrientes y al consumo en proporciones kilocalorías..

Así, se observa que este año considerando que solo producimos el 25 % de nuestro consumo departamental se han afectado 13.000 Has. A nivel nacional y a nivel departamental 890 Has han sido destruidas y hasta 1.300 Has. en alto riesgo, lo que reduce la posibilidad de complementariedad alimentaria nacional y del departamento, cuestión que reducirá la oferta alimentaria en aproximadamente 6,000 Toneladas, lo que inducirá al incremento de precios al menos en 7%, en los productos reducidos, esto obligaría a pensar en las importaciones de emergencia. Sin embargo a corto plazo se debe realizar un amplio análisis tecno-científico, para obtener una producción con mayor eficiencia, pues ya solo producimos 8 toneladas de papa por hectárea. mientras el Perú produce 18 Ton /Ha, por ello habiéndose instituido pertinente por el gobierno con la entidad denominada Gran nacional creada por el gobierno y habiendo destinado 1000.MM por el estado plurinacional, para la agropecuaria, se debe esperar que se destine adecuadamente, debiendo analizar la zonificación agro ecológica, con políticas regionalizadas de manejo de subsistemas ecológicos, para producir con mayores rendimientos según aptitud mayor de la tierra, introduciendo sistemas de riego de mayor tecnología y extensión, en sistemas de represados conexos, asistencia técnica universitaria, financiamiento estatal blando con periodos de gracia y seguridad de riesgo climático, para una provisión de alimentos a precios alcanzables a las mayorías y con calidad, adecuada, es decir con mayor disponibilidad y accesibilidad de nuestra sociedad.

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