octubre 20, 2020

¿Qué ha pasado en Venezuela a 12 años de Chavismo? Los límites del progresismo

por: Manuel Sutherland *

El chavismo como expresión política surge de un período histórico lleno de terribles convulsiones como la rebelión popular del 27 de febrero de 1989 llamada Caracazo (trabajada en un artículo anterior para La Época), los golpes de Estado del 4 de febrero de 1992 y la insurrección militar (de la aviación) de noviembre de 1992. Lo que evidenciaron un grave clima de ingobernabilidad, que aunado a una voraz crisis financiera (1994) colaboraron a convertir a un país rico en recursos naturales, en una nación donde la pobreza (muy subestimada) sobrepasó el 70% de la población. La ruina de los años 80 y las crisis de los años 90, allanaron el contexto para el agotamiento de los gobiernos socialdemócratas y socialcristianos que habían gobernado el país por 40 años (1958-1998) luego de la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez. El evidente hundimiento del país fue políticamente interpretado por las masas como el fracaso del bipartidismo tradicional. Ese clima político permitió el auge de la alternativa nacionalista encarnada en una variopinta camada militar que había liderado un fallido golpe de Estado en 1992. Era la esperanza de mano dura y disciplina política que deseaba una población sumida en el caos.

El chavismo entra a la escena formal de la administración del Estado capitalista, el 2 de febrero de 1999, luego de protagonizar un triunfo histórico en el cual se hizo lo que todos pensaban imposible: derrotar a los omnipresentes Adecos y Copeyanos en unas elecciones nacionales. Quienes gobernaron alternativamente por 40 años, de pronto se vieron perdidos por un joven y humilde militar, que había encarnado el desencanto y el enojo de millones de trabajadores desesperados por el feroz transitar del capitalismo en Venezuela.

A la llegada del chavismo, se encuentra un país y una América Latina con altos niveles de depauperación y que observa cómo cada día se hace más pequeña su participación en el mercado mundial (salvo Brasil) en diversos productos. El auge del grupo BRIC y otros capitalismos con economías de gran escala y salarios de miseria, hace posible que estos países absorberán y arruinarán parte de la poca industria incipiente de nuestra América, trayendo mayores carestías, penurias y desempleo en nuestras sociedades. No sólo eso, los países imperialistas tradicionales, han retomado con más fuerza la ofensiva militar, (caso Irak, Afganistán) para recuperar una productividad perdida y una hegemonía cada vez más disputada. Todo ello impulsó espacios como el ALCA que pretendían institucionalizar la hegemonía estadounidense con una serie de acuerdos y tratados que legalizaran una sucesión de agresiones y/o convenios de exterminio económico. Aunque el ALCA fue rechazado, acuerdos como el NAFTA hicieron que un país rey del maíz como México, ahora importa el 40% del maíz que consume, trayendo como consecuencia que ahora un salario mínimo en México, compre cerca de 80% menos de tortillas de maíz, que en 1982.

La ideología “progresista” como alternativa dentro del capitalismo al capitalismo

Ante los terribles problemas estructurales que devienen del sistema capitalista, ha habido una respuesta no-obrera, ni marxista en América Latina; esa propuesta de solución a las dificultades propias del capital en nuestras latitudes, se ha dado por llamar “progresismo”. Los “progres” encarnan una ecléctica mezcla de ideologías nacionalistas-patrióticas, socialdemócratas, populistas; con toques reivindicativos en las áreas feministas, indigenistas y un montón de parcialidades que aún cuando justas, parecen huir a la lucha por la transformación de la totalidad sistémica que impone el capital. El progresismo es una reivindicación formal a la posibilidad de resolver los problemas de la población más pobre, de manera gradual y fragmentaria; sin violentar las relaciones sociales de producción capitalistas. Por ello, se plantea un rescate nacional de los bienes estatales (nacionalización con indemnización), creación de más ministerios, ampliación del gasto público como motor del desarrollo y una mediática exaltación a los valores populares y/o patrióticos y un continuo refuerzo a la vía estatal burguesa.

El gasto social (educación, cultura, salud etc.) suele incrementarse y dársele una importancia definitiva en un fementido rol de arreglar problemas como desigualdad, miseria etc. En fin, se plantea: una distribución mejor de los recursos (dentro del capitalismo), una hipertrofia del Estado capitalista, una asistencia directa a la pobreza (manteniendo las causas que la provocan), solidaridad inmediata con los que más sufren las penurias de la explotación (sin atacar la base de la explotación misma) y una manifiesta animadversión a las acciones más virulentas del imperialismo estadounidense (a pesar de las empresas transnacionales siguen robando recursos, explotando a los pueblos y un horrible etc. dentro de los países llamados “progres”)

Es absurdo negar las mejoras parciales que ha tenido la población dentro del progresismo

La ultraderecha de los países cuyos gobiernos se consideran “progres”: Bolivia, Ecuador, Venezuela, Argentina, Nicaragua y en menor medida Brasil y Uruguay; ha sido la responsable de empujar a los gobiernos hacia un campo más amplios de reformas. Los sucesivos golpes, sabotajes e intentos de sublevación direccionados por el imperialismo de EEUU-UE y las élites burguesas de esos países, ha obligado a ejercer políticas de cierto avance para la clase trabajadora de esos países. Aunado a ello, la intensa movilización popular que llevó a las direcciones progresistas al poder, le ha demandado una serie de reivindicaciones económicas y sociales que se han ido implementando con relativo éxito, lo cual explica en buena parte el apoyo popular que estos detentan.

En el caso del chavismo es muy visible la efectividad de varios programas sociales en los cuales Cuba tiene participación central. El más efectivo y temprano de los programas ha sido el de alfabetización que según la propia UNESCO ha borrado completamente el analfabetismo del país. A este programa se le adhieren programas (misiones) educativas como la Robinson II, Ribas, Sucre etc. que han venido de forma paralela a la institucionalidad del Estado, a ofrecer educación gratuita hasta niveles universitarios. Así mismo se han creado más misionesque pretenden bypassear al Estado Capitalista y ofrecer mediante fundaciones ad hoc respuestas puntuales a problemas estructurales. Así, surge MERCAL, PDVAL como espacios donde el gobierno importa alimentos y los vende con subsidio o precios más bajos que la competencia.

Los programas (misiones) de salud son las estrellas del chavismo. Las misiones Barrio Adentro I, II, III y IV han llevado miles de ambulatorios a barrios ubicados en lugares muy pobres y empinados donde jamás llegó médico alguno. Así mismo, se han creado Centros de Diagnóstico Integral (CDI) y un conjunto de espacios de salud, donde se han realizado millones de consultas y salvado muchas vidas. Sin duda, estas y otras misiones sociales son el sostén popular del chavismo, que lo tiene a flote y le permitió ganar 15 de 17 de elecciones importantes en estos 12 años. Si, ¿17 elecciones es mucho no? Una de las claves del progresismo, es hacer una gran cantidad de elecciones donde se de participación popular en la toma de decisión a la población y bajo ese esquema se otorgue la dinámica y sensación de movimiento que las lejanas y burocratizadas instituciones estatales no poseen.

*     Asociación Latinoamericana de Economía Política Marxista (ALEM) www.alemistas.org

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