octubre 23, 2020

Algunas consideraciones acerca de la crisis ecológica y ambiental

Tras la evidente profundización de la crisis ecológica mundial en los últimos años, nos encontramos ante un escenario de apertura de nueva discusiones dentro del campo económico, lo cual exige sin duda una revisión crítica de los distintos enfoques a partir de los cuales la economía tradicional ha abordado hasta el momento la problemática emergente del desenvolvimiento del sistema económico y sus repercusiones sobre el medio ambiente.

La Economía Ambiental como una disciplina específica del campo económico estructurada a partir de la teoría de las externalidades, la teoría del equilibrio general y el análisis costo-beneficio de autores neoclásicos como Marshall, Wicksell y Walras, entre otros, se manifiesta en realidad como una extensión de la racionalidad mercantil sobre los recursos naturales dentro del marco de la lógica del capital, considerando de éste modo la falta de precios sobre los distintos componentes del medioambiente como el origen principal de los problemas ambientales, que hallan su solución, básicamente, en el otorgamiento de valores monetarios a dichas externalidades 1 medioambientales y recursos no renovables, de manera que éstos puedan ser incluidos en un análisis costo-beneficio y por ende dentro de un esquema de optimización y eficiencia.

Siendo así, durante ésta última etapa los estudios económicos dentro de éste campo han girado en torno al estudio de las externalidades y la asignación intergeneracional óptima de recursos no renovables, a través una amplia complementación e investigación de economistas como Pigou, Hotelling o la línea abierta propuesta por Ronald Coase para establecer los derechos de propiedad sobre los bienes ambientales en conflicto, con el fin de lograr una eficiente política de gestión ambiental y la consiguiente corrección de los “fallos de mercado” y la respectiva internalización de las externalidades.

Las condiciones actuales señalan, sin embargo, que la inusitada y crítica situación medioambiental rebasa en muchos sentidos las dimensiones del esquema convencional teórico económico expuesto hasta aquí, dado que encuentra sus límites ante la ausencia de una estructura conceptual económica que permita la comprensión de la dinámica del capital y sus contradicciones para entender la moderna crisis ecológica planteada por vez primera como parte de una crisis mundial.

Asumiendo los términos de la teoría del desarrollo capitalista que plantearía Marx desde una perspectiva distinta, nos encontramos principalmente con la conceptualización de la producción ampliada de crisis ecológica como un rasgo estructural de la acumulación de capital, en tanto, la relación del capital adquiere un carácter específico de subordinación respecto tanto de la naturaleza como de la sociedad misma, es decir, que demarca no sólo una transformación dentro del proceso de trabajo, sino también, una expansión sin precedentes de búsqueda de nuevos espacios de extracción de recursos y de subordinación de la naturaleza y sus procesos biológicos, así pues, como señalara Veraza “el ciclo de rotación de capital, dentro de la acumulación de plusvalor vuelve cada vez más veloz y más violento para responder a las exigencias de la competencia… así como de las necesidades tecnológicas y de desarrollo de la composición orgánica del capital”.

Si bien determinadas coyunturas del desarrollo económico del capital lo fuerzan a autorracionalizarse y proceder a través de una gestión ambiental cuando los problemas derivan en gastos que obstaculizan el proceso de acumulación de capital, ello no impide en modo alguno el estancamiento del esencial ciclo de autovalorización del capital como condición de reproducción del sistema.

La producción se mueve con insumos de la naturaleza y sus ciclos no son homogéneos ni tan rápidos como el del ciclo de rotación del capital, ésto suscita necesariamente una “contradicción entre el domino del capital y los ciclos biológicos del planeta” 2, de donde podemos comprender finalmente la crisis ambiental como un resultado inherente e ineludible del desenvolvimiento del desarrollo capitalista.

*     Economista de la UMSA

1    Entendiendo la externalidad en su definición clásica, como un beneficio o costo sin compensación generado por la actividad de un agente económico sobre un tercero, como tal es el caso de la contaminación ambiental, considerada como una externalidad negativa o costo externo, donde prevalecen dos condiciones importantes:

  1. a)La actividad de un agente que provoca la pérdida de bienestar de otro agente
  2. b)La pérdida de bienestar no es compensada

2    Jorge Veraza

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