octubre 29, 2020

Marketing político entre Keiko y Ollanta


Por Mariella Pereyra Ortiz-. 


La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) está ultimando detalles para que el 5 de junio, 19.9 millones de ciudadan@s peruan@s estén habilitados para sufragar en la segunda vuelta electoral entre los dos candidatos más votados el pasado 10 de abril: Ollanta Humala Tasso 31,7% y Keiko Fujimori Higuchi. 23,6%.

Al haber vencido la agrupación política “Gana Perú” durante la primera vuelta, es compresible que prevalezca un cierto favoritismo hacia Humala. Y, si bien, las últimas encuestas revelan un empate técnico, los seguidores de Ollanta temen que pueda darse un fraude similar al del balotaje del 2006 que facultó el acceso de Alan García a la presidencia.

Visto el proceso electoral desde la óptica del marketing político, se puede aseverar que esta campaña presidencial ha sido una contienda electoral vacía de contenidos, cargada de acusaciones y plagada de ataques en lugar de propuestas. Así pues, el único debate entre ambos contrincantes evidenció propuestas políticas de escaso contenido, abundó en referencias al pasado, y lejos de ingresar a un concurso de méritos para obtener el voto de los indecis@s, de quienes votarían en blanco o viciado, ambos se centraron en un insano concurso de desméritos.

Congruente con lo citado, Ollanta, se dedicó a recordar la calidad de “Primera Dama” de Keiko, haciendo hincapié en el oscuro pasado del fujimorismo (1990-2000) en lo relacionado con las omisiones a la institucionalidad y a los escándalos de corrupción. A su vez, destacó la falta de experiencia en cargos ejecutivos de la candidata de “Fuerza 2011” y reforzó las dudas sobre si indultará a su padre si resulta victoriosa.

Siguiendo con el mismo esquema, Keiko se esforzó en cimentar el miedo sobre lo desastroso que sería para Perú que el comandante Humala modificara las estructuras económicas, irrespetara los contratos con empresas mineras y recortase las libertades. Le preocupa su golpista pasado militar, los procesos judiciales del “Capitán Carlos”, sus relaciones familiares, su autoritarismo y sus nexos amistosos con el ALBA.

En el marco de los enfrentamientos electorales, el teniente coronel retirado sabe lo que es pelear contra un Fujimori, ya que el año 2000 en Tacna lideró una revuelta popular en contra de los escándalos de corrupción del gobierno de Alberto Fujimori, llegando incluso a ser apresado y luego liberado al recibir una amnistía.

El ex-militar de tendencia izquierdista ha seguido las pautas de asesores afines al partido de los Trabajadores del presidente Lula, ya no es meramente el candidato nacionalista del 2006, hoy está ligado a sectores de izquierda y de la socialdemocracia. Su propuesta gubernamental incluye reformar la Constitución, negociar mejores condiciones de tributación —tanto en regalías como en impuestos— para lograr mayor crecimiento e inclusión social, luchar contra la corrupción, respeto a los tratados internacionales firmados, redistribuir los ingresos para reducir la pobreza, combatir a la delincuencia, no copiar el modelo de Venezuela y garantiza que no buscará la reelección.

Por su parte, la candidata de la agrupación política “Fuerza 2011” se aferra al nicho electoral del fujimorismo (entre un 18 y 20%) como fieles seguidores que validan al “Chino” por haber gobernando con programas sociales, por lograr derrotar a Sendero Luminoso y por conseguir mejoras económicas. Al mismo tiempo, Keiko se ha erigido mediaticamente como la guardiana del modelo económico actual y defensora férrea de la capacidad e idoneidad de su equipo de asesores. Su plan de gobierno combatirá la pobreza, realizará mejoras en la educación, aplicará un plan de tolerancia cero contra la delincuencia, prometiendo transparencia y mantener la senda del crecimiento económico.

En síntesis, es más probable que el nuevo inquilino de la Casa de Pizarro no represente un cambio radical del status quo, con lo cual a la espera de los resultados de los comicios en el país vecino, hagamos votos para que salga fortalecido el sistema político democrático peruano.

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