octubre 25, 2020

El Archivo Histórico de la Minería Nacional. Remembranzas de un sueño hecho realidad


por: Carola Campos Lora *-.


El 14 de mayo de 2004 se promulgó el D.S. 27490 de creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional; año en el que Bolivia se encontraba en las puertas del proceso de transformación.

La destrucción de la memoria minera…

Recuerdo bien que el país entró en colapso por lo que acontecía con los problemas políticos que se expresaban en la guerra del agua, la venta o no del gas a Chile y, finalmente, la huida del ex Presidente de la República Gonzalo Sánchez de Lozada hacia lejanas tierras del norte. Durante aquel tiempo, en esa coyuntura de transición e inestabilidad, nació el Archivo Histórico de la Minería Nacional, con el mandato que establece que el método por el que se organizarían los documentos de archivo, sería el enfoque sistémico, propuesta científica en la que tuvo decidida participación la Biblioteca y Archivo Histórico del Honorable Congreso Nacional 1 a cargo de nuestro incansable colega y asesor permanente Don Luís Oporto Ordóñez.

Quienes estuvimos involucrados (as) en este cometido, asumimos el trabajo con entereza y con la firme convicción de socorrer a los documentos de la Corporación Minera de Bolivia, dignas expresiones de la minería boliviana del siglo XX. Aquellos que se encontraban olvidados por el tiempo y en proceso de destrucción, atacados por la naturaleza y por la incuria, los más, agredidos por la mano del hombre y las decisiones de las “ex autoridades” que conociendo su importancia, los confinaron lejos de los centro de influencia, cual si se trataran de elementos subversivos que perjudicaban sus intereses. Viajamos por largas temporadas a diferentes distritos mineros, recorriendo los campamentos abandonados donde se encontraban los archivos, como mudos testigos de lo que había acontecido en el país, el éxodo de miles de trabajadores mineros, y la paulatina destrucción de la minería estatal, producto del D.S. 21060.

Los Almacenes Generales de la COMIBOL ubicados en las ciudades de La Paz y Oruro, fueron los que tuvieron la generosidad de darles el precario cobijo a la montaña de papeles, alojándolos en los patios, en turriles, entremezclados con los desechos y preparados para el festín de las ratas. La instructiva del Jefe del Archivo Histórico de la Minería Nacional, Don Edgar Ramírez Santiesteban fue: vamos, enfrentemos los problemas, propongamos las soluciones y regresemos con resultados. Efectivamente, nos sentíamos como las huestes en misión de guerra. Pues, más allá de las palabras, teníamos el reto de ganar las estrellas en el campo de batalla; y así fue. En reiteradas ocasiones, nos enfrentamos a varias organizaciones a quienes había que explicar en qué consistía el proyecto de la construcción del Sistema de Archivo, el enfoque sistémico, aplicado en la ciencia Archivística al servicio del país, que respetaríamos sus derechos y resguardaríamos su memoria porque los archivos son útiles, sobre todo, allende donde nacieron, pues ante todo son fruto de la vida de la poblaciones. Explicamos que la COMIBOL había emprendido un maravilloso proyecto archivístico que respeta el principio de procedencia, y que después de tantos años sus autoridades finalmente se convencieron de la necesidad de dotarles de infraestructura, equipamiento, presupuesto y personal.

Problemas hubieron, desde los más mezquinos hasta aquellos de los que tomamos lo mejor para corregir los errores y optimizar el trabajo. Oruro, a través de su Comité Cívico reclamaba un Centro de Archivo Minero argumentado que el Proyecto del Sistema de Archivo les pertenecía en derecho. Potosí hizo el mismo pronunciamiento. Muy pronto en la ciudad de La Paz, las campañas políticas de los candidatos a la Alcaldía señalaban que la ciudad de El Alto tendría en breve su mercado central, en el terreno de la COMIBOL, donde se había proyectado la construcción de uno de los edificios del Archivo. La Caja Nacional de Seguridad Social también estaba con la idea de construir un Hospital para la ciudad de El Alto en estos mismos predios; y hubo incluso intentos de quemar el Archivo, tomaron de rehenes a los Archivistas Mineros. No olvidaré nunca, aquel cuadro conmovedor y estremecedor al mismo tiempo, donde aparecía un grupo de 12 personas con palas y picotas al ristre; afilando alambres y cualquier arma que ayudara para defenderse de aquella inconsciencia, no a las 12 personas, sino a los documentos. Los trabajadores del Archivo, sin sollozar, denunciar agresiones, sin pedir apoyo, ni nada parecido, mostraron decisión, incluso hasta el extremo de dar la vida a cambio de salvar a los archivos. Pasaron los días, las semanas, los meses y los años, apagamos varios incendios provocados por la incertidumbre, los cambios de autoridades, por la amenaza de inestabilidad administrativa ….. hasta lograr aquellos ansiados resultados, que un día de tantos el Jefe del Sistema de Archivo nos había encomendado cumplir incluso a costa de nuestra propia existencia.

El nacimiento del Archivo Histórico de la Minería Nacional se había gestado desde 1999 cuando de manera absolutamente voluntaria un grupo de trabajadores del Almacén de COMIBOL, liderados por Don Edgar Ramírez Santiesteban decidieron darle unos minutos a salvar el Archivo de la empresa cuyos documentos fueron tirados en los patios del Almacén. Luego nació la idea de organizar aquella masa documental que pedía a gritos auxilio. Con el paso del tiempo la Biblioteca y Archivo Histórico del H. Congreso Nacional, la Carrera de Historia de la UMSA y el naciente Archivo Histórico de la Minería Nacional impulsaron un Convenio Interinstitucional de Cooperación Interinstitucional, con el objeto de desarrollar un plan permanente de asesoramiento técnica a fin de apoyar las labores de organización de los archivos y disponer sus recursos documentales al servicio del país.

Por su parte, el Municipio de la ciudad de El Alto promulgó la Ordenanza Municipal 039/2004, de 27 de febrero de 2004, en la que declara Patrimonio Documental de la ciudad de El Alto al Archivo Histórico de la Minería Nacional, en reconocimiento a los 20.000 mineros relocalizados que migraron a esa urbe.

Hoy, luego de siete años, que parecen treinta o setenta, ya que los hechos nos obligaron a vivir con la intensidad que las grandes obras emplazan a hacerlo, nos sentimos en la necesidad de compartir con todos los colegas, compañeros, amigos y simpatizantes cercanos a la vida de las instituciones Archivísticas, la celebración de tan grato acontecimiento.

La creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional

Las imágenes de aquel 15 de septiembre de 2004 (5 meses después de la promulgación del Decreto), están atrapadas en mi memoria, cuando se colocó la piedra fundamental en el terreno donde se construiría el primer edificio del Sistema de Archivo. Las palabras del Presidente de la República de Bolivia de entonces, Don Carlos Mesa, fueron contundentes para los oídos de muchos colegas que departían nuestro encuentro… “en este Archivo se puede hacer una orgía documental”… (sic). Los años venideros nos mostraron que la vida de los Archivistas Mineros estaría bañada en el complejo mundo de la construcción de la Archivística Boliviana; pues, no se trataba sólo de aplicar la ciencia como tal, sino simultáneamente se realizarían varias labores como trabajos de emergencia, salvando los documentos en todo el territorio nacional, la construcción de tres edificios, la elaboración de la base reglamentaria, el equipamiento, la elaboración de una malla curricular para la capacitación continúa del personal, el desarrollo del marco teórico archivístico en base a corrientes archivísticas aplicables a la realidad nacional, la organización del Sistema de Archivo a partir del enfoque de sistemas y, por supuesto, la organización de los numerosos fondos documentales.

Nuestros conversatorios se hacían —aun los hacemos— en torno a la Archivística, nuestros problemas comunes siempre fueron —aun lo son— los Archivos; nuestras bromas estaban inspiradas —aun lo están— en los Archivos; incluso a nuestro perrito guardián del predio lo llamamos “Archivaldo”.

Simultáneamente a la organización del Archivo, atendimos los requerimientos de varios trabajos de investigación: desde tesis doctorales hasta investigaciones impulsadas por el personal especializado de la propia COMIBOL; incluidas las investigaciones académicas, universitarias, etc. La cotidianeidad nos impuso mayores retos, había que formar, capacitar y emprender el trabajo todos los días, con el crecimiento de las cosas en proporción geométrica. Y pese a las dificultades lo hicimos y continuaremos haciéndolo con el mayor agrado y entrega total, cual si se tratara de nuestra misión de vida, porque lo es:“organizar aquel gigantesco emporio documental”.

Un desafío archivístico monumental

No cabe duda, es un desafío preñado de retos a los que nos enfrentamos cada día. Del quehacer diario, devienen las complejidades archivísticas que había que resolverlos sobre la marcha; pues, organizar los documentos de una Corporación conformada por 34 unidades empresariales mineras, metalúrgicas, industriales, hidroeléctricas, agencias en el interior y exterior del país, no es poco, porque genera más o menos la misma cantidad de subfondos documentales ubicados a lo largo y ancho de Bolivia, en medio de su compleja geografía y con una millonaria herencia de siglos, porque el Sistema de Archivo de la COMIBOL custodia también los archivo de las empresas que fueron nacionalizadas; por cierto, no es tarea fácil, pero si se tiene el convencimiento y la suficiente entrega, se convierte en parte de la vida de los seres humanos que construyen la archivística boliviana, porque en esta etapa, en esta coyuntura ya no estamos refiriéndonos a aquel cúmulo de papeles que había que desechar, disimulando la impúdica acción tras de millonarias muselinas de un supuesto Centro de Documentación, o caminar por los vericuetos para llevarse a la casa todo lo que podía servir para darse una apariencia de seres inmensamente cultos; sino, se trataba de pisar barro, de sudar sangre y construir de los escombros el sueño hecho realidad de los padres de la archivística boliviana.

Las labores de salvataje estaban ligadas a emprender viajes hacia los lejanos confines del país, para ir al encuentro de los documentos que agonizaban con los rigores de la naturaleza y la indolencia de los hombres. Los Archivistas Mineros lo hicieron con absoluta decisión; dejaron los hogares por largas temporadas, porque la misión así lo requería.

Hoy, con mucho agrado y con la satisfacción del deseo que se cumple, quiero compartir estas experiencias con todos, porque a pesar de ser jóvenes como institución, nos sentimos añejos como el buen vino; pues la vida archivística llevada, no sólo fue extensa, sino muy, pero muy intensa.

El Archivo Histórico de la Minería Nacional es una entidad estatal de servicio, dependiente de la Corporación Minera de Bolivia. La frase, así fría, no expresa casi nada, se parece mucho a las promesas que jamás se cumplen; en buen romance significa que nuestro trabajo siendo parte de una empresa estatal debe servir para que, no sólo nosotros, sino los hijos de nuestros hijos y los nietos de nuestros nietos sean los beneficiarios finales. Por esa forma de razonamiento que se acuña en este Archivo, nos sentimos felices de informales que cuenta con tres edificios ubicados en las ciudades de La Paz, Oruro y Potosí, construidos expresamente para resguardar la memoria histórica expresada en el cúmulo de experiencias cuyo contendor son los documentos de archivo, de bibliotecas, de fototecas, de mapotecas y otras muchas formas de unidades de información, con áreas destinadas para trabajar con dignidad laboral, con seguridad industrial, con medios tecnológicos, con equipamiento adecuado y personal capacitado, que con seguridad, contribuirá en la reconstrucción de la patria para que las futuras generaciones ya no lean ni escriban a la luz de los mecheros, sino de los beneficios del desarrollo que debe llegar, también a donde aun ahora no ha asomado con sus expresiones de energía eléctrica, escuela, asistencia médica, caminos o comunicaciones.

La proyección histórica del Archivo Minero

Hace una semana, luego de una convocatoria pública, se adjudicó a una empresa las obras de restauración de la Casa Gerencia de la localidad de Catavi, donde organizaremos los archivos de la COMIBOL y los fondos de las ex empresas nacionalizadas, en lo que fue el cuartel general de la Patiño Mines; estas labores se inician en el mes de junio. Asimismo, se encuentra en proceso de adjudicación a la empresa que se hará cargo de la restauración de la Casa Gerencia en Pulacayo; si, de esa casona que fue de Aniceto Arce: uno de los patriarcas de la plata. El inicio de las obras está previsto para el mes de agosto de 2011.

Los planos del laboratorio de conservación y restauración de documentos se encuentran en curso. El proyecto se aplicará en la gestión 2012, así como los de la Escuela de Archivistas.

Nuestra visión institucional creció más de lo proyectado inicialmente, porque no cerramos los ojos a aquello que luego se manifiesta como un eslabón complementario. Estamos en proceso de implementación del Centro de Procesamiento de Datos que albergará al Servidor Central con toda la información procesada en los fondos documentales, en las bibliotecas, en el Sistema de Gestión Documental Integrada, etc. Se encuentra en curso, asimismo, la implementación del Sistema de Videoconferencias que estarán instalados en los Archivos Regionales de La Paz, Oruro y Potosí y será el medio tecnológico útil para desarrollar las reuniones del Directorio de la Corporación Minera de Bolivia con sus Gerentes de Empresa, para las evaluaciones de ejecución de los Planes Operativos Anuales, el desarrollo de talleres, conferencias, seminarios, etc. COMIBOL al tener presencia en todo el territorio nacional, requiere con urgencia de estas tecnologías que le permitirán el ahorro de tiempo y dinero. Dinero y tiempo, ambos vitales a la hora de desarrollar y tomar decisiones empresariales, que en el corto plazo se convertirán en los instrumentos útiles para su reconstrucción, como empresa estatal minera de dimensiones estratégicas para el desarrollo nacional.

A estas tareas se sumaran a algunas ya realizadas para el bien de la patria. El Sistema de Archivo de la COMIBOL ya ingresó al periodo de las pruebas de fuego: ha contribuido en el contrato suscrito con la empresa indú Jindall Steel, con el proyecto de Corocoro, con muchos de los proyectos nuevos que ha emprendido la COMIBOL, como la rehabilitación y puesta en marcha de la Planta de Karachipampa a quienes se les ha entregado cerca de 250 mil piezas documentales y 20 mil planos digitalizados con información relacionada con el montaje de la referida Planta. Se ha anunciado la iniciación de operaciones para fines de 2011.

Estimados amigos, colegas y compañeros, ya somos algo en la vida, y creo que desde nuestra barricada archivística, estamos contribuyendo con los desafíos que conlleva la reconstrucción de la patria, erigiendo con nuestras manos el Archivo de la Minería Nacional.

Sirva esta breve remembranza, para conmemorar nuestro séptimo aniversario y hacerles, a todos ustedes, participes de nuestra alegría que se desborda de nuestros pechos para compartirla con todos quienes nos lean.

La Paz – Bolivia, otoño de 2011

*     Licenciada en Bibliotecología y Ciencias de la Información, mención Archivología. Jefe de procesos Técnicos del Sistema de Archivo de la Corporación Minera de Bolivia.

1    Hoy Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional

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