octubre 26, 2020

El sujeto plural articulado del cambio

No existe sujeto predestinado. Las resistencias al neoliberalismo en Bolivia, en las condiciones objetivas que implicó la desestructuración del capitalismo de Estado y los cambios operados en el mundo del trabajo, fueron constituyendo, en medio de tensiones, el sujeto entorno al que se iba a organizar progresivamente las grandes jornadas de rechazo a la economía de mercado, a la entrega de nuestros recursos naturales y al sistema político que excluía a las grandes mayorías.

De la protesta, ese sujeto se fue convirtiendo en un intelectual y luchador colectivo portador de nuevos paradigmas, cuya condición de aplicabilidad dependía de la resolución de la cuestión del poder y en esa dirección avanzó, a paso firme, al ir fusionando la lucha social reivindicativa y la lucha política estratégica. Y en diciembre de 2005 obtuvo una victoria político-electoral estratégica que ha dado inicio a un proceso de cambio, en un contexto externo caracterizado por la irrupción de olas emancipadoras en América Latina pero también por una de las mayores contraofensivas estadounidenses.

En el primer período del gobierno del presidente Evo Morales —un líder indiscutible que surgió de ese intelectual y luchador colectivo—, se enfrentaron las resistencias de las clases dominantes que recurrieron a todas las armas, incluidas las no democráticas, para evitar ser desplazadas del poder político. Ese sujeto —que en Bolivia es plural articulado— fue clave para obtener victorias desde fuera del Estado, pero también desde dentro, pues desde esos dos planos está desarrollando su proyecto.

Pero la historia no es un camino recto, lineal y lleno de luces. También hay momentos de nuevas tensiones dentro del mismo sujeto del cambio cuando se produce un disloque de su condición de pueblo organizado y de su condición de actor de estado. En el primer nivel no termina de asumir que ya se elevó a la categoría de clase dominante y sigue mirando desde afuera, con celos y sin la iniciativa que le acompañó en su lucha contra el neoliberalismo. Incluso, piensa que lo ha logrado todo y produce una suerte de retorno a su dispersión y fragmentación. Deja atrás los intereses generales y prioriza lo particular, dando paso a la corrupción de algunos de sus integrantes. En el segundo nivel no deja de caer en la tentación de fetichizar el poder y con eso abrir el riesgo de que el Estado Plurinacional, que ha nacido de la sociedad, se vaya separando cada vez más de ella.

Para que eso no ocurra, ese sujeto debe seguir en movimiento y ampliar su condición de “plural articulado” al incorporar a otros sectores, como es el caso de los que militan en el sindicalismo tradicional. También lo debe hacer por la vía de precisar el norte estratégico y no temer reconocer autocráticamente sus errores. Si el sujeto se va constituyendo en la lucha y no fuera de ella, lo que corresponde es que ese sujeto en su doble condición —como pueblo y como estado—, vuelva a encontrar en la movilización, en una nueva reflexión de los desafíos del presente y el futuro, en el incremento de su formación política, en su fortalecimiento cada vez más como sociedad o comunidad que como estatatalidad, los ejes para seguirse desarrollándose como sujeto, pues de eso depende al mismo tiempo la profundización del cambio.

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