octubre 30, 2020

Juan Ramón Quintana: Del Estado aparente al Estado real en la Amazonía

HM.- Discursivamente se ha dicho que la fundación del Estado Plurinacional, convierte el Estado aparente en un estado real. Ya desde lo específico, uno de los desafíos del Estado boliviano era llegar a lugares donde no se había logrado llegar nunca, por ejemplo a la Amazonía boliviana. ¿Hemos avanzado hacia ese objetivo?

Juan Ramón Quintana (JRQ).- Creo que hay tres hitos que marcan la transformación acelerada del Estado aparente al Estado Real: La política económica en su vertiente social, como el bono Juancito Pinto, la Renta Dignidad o el bono Juana Azurduy, convierte a los fantasmas del Estado en seres humanos de carne y hueso. Este es un dato irrefutable que ha permitido que la nacionalización se haya convertido no sólo en el proceso de recuperación de los recursos naturales, en la recuperación del 82% de las utilidades de estas materias primas, sino que ese proceso de nacionalización ha nacionalizado también el Estado.

Con la nacionalización lo que hacemos es derrumbar el mito del mercado. La política económica ha permitido que hasta el día de hoy tengamos una reserva de más de 10.000 millones de dólares y que hayamos creado empresas estratégicas, pero la política social derivada de la política de la nacionalización ha encarnado el Estado en los territorios más profundos que tiene el país. Hoy el Estado tiene nombre y apellido en los últimos rincones de la Patria.

Segundo, es la transformación constitucional que establece un mandato que tiene el espíritu de una enmienda histórica y el mandato de la nueva C.P.E., es que nunca más el territorio sea objeto de enajenación, olvido y saqueo. El espíritu y el alma material del estado es el territorio y a partir de ese mandato se han producido otras transformaciones: la primera tiene que ver con la creación de los Comandos conjuntos de la Fuerzas Armadas, que adquieren una importancia singular en el nuevo escenario político y esos comandos conjuntos son mas bien la reorganización institucional de las Fuerzas Armadas, que tiene como misión preservar la soberanía del Estado Plurinacional de Bolivia. Los comandos conjuntos se han convertido prácticamente como las herramientas de trabajo para garantizar la soberanía y hoy estamos modificando la arquitectura urbano-represiva que tenían las Fuerzas Armadas a una arquitectura más fronteriza y territorial. La arquitectura neoliberal de las Fuerzas Armadas era una arquitectura urbano-represiva, anticomunista, anti-popular además derivada de la política de Estados Unidos. Por lo tanto esas Fuerzas Armadas hoy se están transformando a través de los que son los Comandos Conjuntos, con una nueva mentalidad obviamente provisoria, con el rediseño de la ocupación del espacio, pero fuertemente vinculadas a la protección de los recursos naturales.

El tercer dato significativo de esta transformación es la creación de Agencia para el Desarrollo de las Macro Regiones y Fronteras y que pone de relieve la necesidad gubernamental para que el Estado tenga más presencia en la frontera y eso significa que el Estado se exprese institucionalmente en la frontera promoviendo acciones, proyectos o programas de desarrollo en favor de los municipios más vulnerables y a favor de la gente más pobre y olvidada que vive en la frontera.

HM.- Para lo que se tiene una ley que delimita claramente su ámbito de acción…

JRQ.- La Agencia lo que hace es recibir mandatos mucho más amplios para que estas políticas se hagan efectivas. Lo que la ley establece además de una institucionalidad estatal para el desarrollo de las fronteras, es plantear fundamentalmente una política de transformación de la lógica estatal respecto al territorio. ¿Qué significa eso? darle la vuelta la página a la historia de las mutilaciones geográficas, significa la necesidad de vaciar los sentidos comunes que tiene el ciudadano sobre el territorio, por lo tanto descolonizar en la burocracia estatal esta mentalidad que tiene respecto al territorio y en particular a la frontera y eso es una revalorización del territorio como uno de los factores más importantes que le dan sentido al Estado Plurinacional, porque sería una enorme contradicción que el Estado Plurinacional subsista en medio de territorios semi feudales, en medio de republiquetas gobernadas por caciques o en medio de espacios territoriales gobernados por narcotraficantes o por traficantes o contrabandistas. Entonces lo que le da trascendencia al Estado Plurinacional es esta concepción del dominio estatal del territorio, algo que no había ocurrido hasta este momento. Toda la historia del siglo XIX y parte del siglo XX prácticamente es el drama de las amputaciones territoriales del estado boliviano: un estado que ha nacido con dos millones trescientos mil kilómetros cuadrados, hoy día tiene menos de un millón cien mil kilómetros cuadrados; un estado que nació con 15.000 kilómetros cuadrados de frontera, hoy día tiene menos de 7.000 kilómetros de frontera.

El planteamiento que está en el núcleo de la ley, que es esta concepción de la estatalidad, del dominio de la territorialidad tiene múltiples significaciones: la primera es la de sepultar ese pasado ignominioso, este pasado dramático, este pasado doloroso de las pérdidas territoriales y por lo tanto una vuelta a la historia; segundo, con esta concepción del dominio estatal sobre el territorio, se reafirma la necesidad de seguir en la línea de la recuperación de los recursos naturales.

Si hay algo que ha hecho el neoliberalismo en estos 25 últimos años ha sido una política de descuartizamiento del territorio nacional y esa concesión gratuita de los espacios territoriales para la usurpación de la riqueza: las concesiones forestales en manos de pocos que no pagan impuestos, que no generan la cantidad de fuentes de trabajo que se debiera generar, pero que además a partir de la ley Forestal 1700 se han encargado de privatizar los bosques. La política neoliberal lo que ha hecho es prácticamente “balcanizar” el espacio estatal y enajenar los recursos naturales; segundo la entrega casi a título gratuito de concesiones mineras y tercero por supuesto la acumulación ilegal de las tierras fiscales. Entonces son tres superposiciones de los recursos naturales concentradas en pocas manos que han terminado desmantelando toda autoridad estatal sobre el territorio.

Entonces estamos apuntando al desmantelamiento de la “balcanización”, de la fragmentación y de la concentración de la riqueza en pocas manos. Se ha empezado con el petróleo y el gas, tendrá que seguirse con los bosques. Por lo tanto, habrá que avanzar hacia la nacionalización de los bosques, y posteriormente también tendrá que venir una política de nacionalización de las minas, porque eso le da sentido y trascendencia al Estado Plurinacional.

Las concesiones operan en dos dimensiones, operan en el ámbito de los emprendimientos mineros, pero también operan con la lógica de la palanca financiera como la acumulación de tierras, entonces han llegado a tal extremo hasta acumular concesiones de áridos y cuando uno ve en los tres mapas: en el mapa de distribución de tierras, en el mapa de distribución de concesiones mineras y en el mapa de las concesiones forestales, son los mismos beneficiarios que han concentrado prácticamente los recursos naturales y obviamente son los mismos que han estado vinculados al golpe cívico prefectural y probablemente sean los mismos que están vinculados a esta aventura del separatismo.

Entonces esta ley está redefiniendo este desmontaje de lo que fue la enajenación selectiva de los recursos naturales en pocas manos. Esta ley apunta a un reencuentro entre estado, territorio, gobierno y población, algo que tanto el republicanismo del siglo XIX y XX y el neoliberalismo habían prácticamente escindido. La condición para que prosperara el régimen neoliberal era la ruptura entre población y territorio, para que el territorio se convierta en mercado y la población se convierta en consumidora. Esta política está apuntando a una trasformación profunda y por tanto a una suerte de ecuación política estratégica que también le da sentido al nuevo estado plurinacional.

El cemento del estado plurinacional es la relación entre estado, territorio, gobierno y población. El Estado Plurinacional a lo que tiende es justamente a eliminar todo residuo de intervención externa en la medida en que cierre esta ecuación estado, gobierno, territorio y población. La condición para la intervención extranjera en un régimen neoliberal es que el estado sea un estado fiscalizador, el gobierno un gobierno gendarme, el territorio esté enajenado y la población miserable.

HM.- ¿En qué momento estamos?

JRQ.- Yo diría que estamos empezando, que estamos en la primera fase de la nacionalización del territorio y estamos en una primera fase de la rearticulación de este óptimo estatal, que decía Zavaleta y lo que tenemos que hacer es avanzar en la creación de condiciones subjetivas para que esta fase se acelere y podamos llegar a ése amalgamiento del contenido del Estado Plurinacional. Las condiciones subjetivas son que los bolivianos tenemos que cambiar de mentalidad sobre el territorio; los paceños, por ejemplo, no tienen conciencia y conocimiento de la enorme importancia que tiene la amazonía.

HM.- En realidad es un desconocimiento de todos los andinos…

JRQ.- Si, pero digamos en términos de pertenencia más territorial, los paceños están encuevados en las montañas y lo que miran son dos cosas: el Illimani y el Titicaca. Hay muchísimos paceños que están más fuertemente relacionados con Arica e Iquique que con la amazonía paceña; no conocen que la mitad del Río Beni ­—la tercera cuenca más importante de este país— es del departamento de La Paz y que una parte de la cuenca del Madre de Dios, pertenece al departamento de La Paz, así como no saben que son una sociedad rica, propietaria de la almendra o que tienen uno de los bosques más conservados del mundo como es el caso del Madidi o del Pilón Lajas.

Entonces en la medida que no exista conocimiento sobre la geografía, el territorio, el espacio, es más fácil que no se produzca este óptimo estatal. Una condición de ese óptimo es no solamente este conocimiento del territorio, sino darle los máximos usos económicos a este territorio a partir de la combinación armónica entre desarrollo y naturaleza. Entonces estamos colocando en jaque a ese estado patrimonial, neoliberal, a ésa visión territorialista basada en la búsqueda pura del excedente capitalista y a ésa lógica del desprecio por el territorio estatal y la primacía por los recursos naturales basada en la máxima explotación privada.

HM.- ¿Cómo lograr esa relación de armonía entre naturaleza y desarrollo?

JRQ.- Lo que en la Agencia estamos haciendo es recuperar los contenidos de la Constitución que están basados fundamentalmente en el pluralismo. No podría forjarse una sola economía en el país, porque eso es la antítesis del Estado Plurinacional, Lo que es inherente al estado plurinacional es la economía plural, entonces las regiones tienen como una especie de “factum”, un dictado para el diseño de sus economías, las características regionales, nos están señalando las características de las economías plurales del país. Entonces esta visión de la regionalización económica es lo que le va a dar una mayor densidad democrática al Estado Plurinacional, lo cual implica reconocer que en la amazonía tiene que desarrollarse una economía fundada en esta combinación, entre naturaleza y las necesidades de la sociedad y no la primacía en una lógica desarrollista, socavando y sacrificando la naturaleza. La amazonía tiene casi como sus propios mandamientos económicos y la amazonía está diciendo que históricamente hemos vivido de la castaña, de la madera, del oro, de la pesca a pequeña escala y de la goma. Pero hemos vivido bajo una lógica depredadora de estos recursos, pero además monopolizadora y concentradora del excedente de estos recursos, que ha convertido a unos en patrones y a otros en peones y que no ha permitido movilidad social, no ha permitido inclusión social, no ha permitido inserción, no ha permitido la integración de ese territorio amazónico al estado boliviano. Todo lo contrario, lo que ha hecho esta política extractivista es aislar a esta región del país, porque a espaldas del país se ha construido una economía basada en la máxima explotación de los recursos naturales. En la Chiquitanía, pasa lo mismo. ¿Cuáles son los mandatos económicos que dicta el territorio chiquitano?, El territorio chiquitano puede vivir con la minería, porque estamos en una plataforma precámbrica, la más rica del país, pero también de la madera y es una región que además puede vivir de la ganadería y en parte de la agroindustria, pero una menos agresiva de la que existe. Entonces, la Chiquitanía es una región, como ha ocurrido en la Amazonía, donde se ha dado una reconcentración de tierras de propiedades ganaderas y de minas en muy pocas manos. ¿Qué mas hay en la Chiquitanía? una pobreza espantosa, una negación de la cultura indígena sobrepuesta sobre el mundo chiquitano vinculada a lo jesuítico pero desconociendo lo profundo de la rebelión del mundo chiquitano, contra los filibusteros portugueses, siglo XVII y XVII y la propia aristocracia cruceña que vivía de cazar indios.

HM.- ¿eso implica afectar intereses no?

JRQ.- Personalmente me animaría a llevar adelante toda la política de nacionalización de los bosques, porque sin adoptar una pose extremista, la nacionalización de los bosques podría seguir la misma lógica de la nacionalización de los hidrocarburos, porque hoy prácticamente están en manos de los privados y simplemente sustituyen la titularidad de los privados extranjeros por los privados nacionales. El excedente económico de la explotación de los bosques sale al extranjero y no vuelve, por lo tanto la práctica de la extracción del excedente está vinculada fuertemente con una mentalidad extranjera y no hay re inversión. Se puede aplicar la misma fórmula de la nacionalización de los hidrocarburos a la nacionalización de los bosques y podemos firmar contratos de exploración o podemos hacer empresas mixtas. Ahora no se puede hacer esto con los bosques porque están en concesión; hay un solo individuo que cuenta con doscientos cincuenta mil has, ¿en qué lugar del mundo un solo individuo tiene doscientos cincuenta mil has de bosque? De ese bosque ni siquiera se paga adecuadamente las patentes o los impuestos. Es como que existiera un estado dentro de otro estado, esto es incompatible con el Estado Plurinacional. Lo que tenemos que hacer es readecuar y recuperar los bosques para dominio del estado, eso es dominio territorial. Ahora bien, eso no quiere decir que vayamos a desmantelar la economía forestal, no, lo que tenemos que hacer es reordenar esa economía anárquica de la economía forestal que solamente favorecería a menos de cincuenta personas. Así como nos robaban las petroleras el 82% de los recursos del excedente petrolero, hoy los vinculados a la economía forestal nos roban el 90% del excedente de los bosques ¿qué ganamos los bolivianos con las concesiones forestales? Absolutamente nada, pero lo perdemos todo: excedente, bosques, oxígeno, capital en el sistema financiero internacional y además nos ganamos una cultura conspirativa de los dueños de los bosques.

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