octubre 21, 2020

Título de “Doctor Honoris Causa” a un Indígena boliviano (Desde la Universidad Nacional de Córdoba un revés a la Universidad Pública de Bolivia)

“Una sociedad de clase media o media clase, hipócritamente racista, excluyente y acomplejada por los cartones y títulos académicos que le encubren, se refleja plenamente en los académicos, docente y estudiantes, de nuestras universidades públicas”

El jueves 30 de junio el presenta año, el presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma, recibió el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba, en reconocimiento a la lucha que lleva adelante por la liberación de los pueblos de América Latina. Acontecimiento que tuvo que ser puesta en las noticias de los matutinos nacionales e internacionales a pesar de los gestos hipócritas fruncidos que habrá causado en la prensa derechizada y en los doctores, masters, licenciados y académicos de las universidades que preservan los privilegios de una “élite intelectual” colonizada y “científicamente” conservadora.

Los argumentos por los cuales esta universidad argentina otorga el Honoris Causa al primer presidente indígena de América y Bolivia se resaltan en la Resolución aprobada por el honorable Consejo Superior de la Universidad Nacional de Córdoba, que citamos, en sus aspectos más relevantes, para los propósitos de este artículo periodístico:

 

“…… Evo Morales Ayma asumió desde muy joven la defensa de los recursos naturales, la tierra y el territorio enfrentándose a intereses de grupos económicos y políticos responsables de los desastres naturales………….”.

“…… Evo Morales Ayma representa el potencial transformador de los movimientos sociales latinoamericanos en la defensa de los derechos de los pobres y explotados…….”

“……..Evo Morales Ayma, como primer presidente Constitucional indígena del continente, en el momento en que nuestros países conmemoran el bicentenario de su independencia, expresa la posibilidad de construir un nuevo relato histórico, centrado en el valor de la igualad entre los pueblos del continente americano y en la reparación de las desigualdades construidas durante la extensa historia de dominación colonial.”

“Que nuestra Universidad Nacional de Córdoba quiere ratificar por medio de esta distinción su histórica tradición de acercamiento y apertura hacia la comunidad latinoamericana a la que siempre estuvo ligada por lazos culturales profundos, muchos de cuyos hijos han sido y son estudiantes de la casa.”

 

Por su parte el Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, en una actitud acertada y merecida, dedicó esos homenajes a los pueblos originarios de Bolivia y de Latinoamérica. Porque de ellos nace y con ellos se plasmará el proceso liberador de nuestro pueblos.

Acciones como esta debería ser de orgullo nacional y de reflexión para el mundo académico de nuestro medio, tal vez ejemplo para la universidad pública de Bolivia, no para que repitan este acto de reconocimiento por simple imitación o repetición retardada, sino para que reflexionen desde sus anquilosadas “sabidurías científicas” la necesidad de sumarse a los procesos históricos de nuestra sociedad. Tendrán que empezar por hacer memoria del significado histórico que tuvo al Manifiesto de la Universidad de Córdoba, la misma que otorgara el Honoris Causa al Presidente boliviano.

Han transcurrido 93 años del “Manifiesto de Córdoba”. El 21 de julio de 1918 los estudiantes universitarios de la Universidad Nacional de Córdova, encendieron la llama de la Reforma Universitaria. Este acto trascendental se extendió por toda la región Latinoamericana y por el mundo, con banderas que se denominaron, también, la lucha por la Autonomía Universitaria. Aspecto que, en estos tiempos y en nuestras universidades públicas, pretende ser puesto al servicio del conservadurismo y el rechazo a abandonar los privilegios de una élite burocrática, intelectual y colonizada que se niega a comprender, interpretar y aportar a la historia de los procesos de transformación económica, social, política y cultural de nuestra sociedad.

Uno de los méritos sobresalientes de la Reforma que se impuso a partir del Manifiesto de Córdoba es haber puesto expreso la transformación educativa y cultural con la transformación social y política de la sociedad en ese momento histórico. Un estudiante de convicciones reformistas no estaba, de ningún modo, identificado con el apoliticismo o el academicismo que aleja y rechaza la vinculación del movimiento estudiantil con la lucha política y social de su pueblo. Los acuerdos en base a prebendas para someterse al conservadurismo de los docentes reaccionarios estaban fuera del comportamiento de los dirigentes estudiantiles de entonces

Actualizando las declaraciones del Manifiesto de Córdova, es válido decir que: “La historia y la necesidad de la construcción de las nuevas ciencias pasan, por la acera del frente de nuestras universidades públicas, mudas y cerradas, pasan silenciosas o entran mutiladas y grotescamente interpretadas al servicio una burocracia que lo único que le importa es mantener los privilegios de un empleo estable, en el marco de las roscas en las que militan a la cabeza de algún cacique circunstancial.

La calidad de autoridad y la fuerza moral que debe acompañar a un docente, director, decano o rector en la Universidad Pública no puede asentarse en la fuerza de una formación en disciplinas extrañas a la realidad histórica y social de nuestro pueblo, no puede apoyarse en la capacidad ociosa de mantener o preservar los síntomas de la colonialidad en las “ciencias” que a diario repiten como credos supremos de la modernidad eurocentrista. La autoridad en el aula universitaria no se la ejerce mandando a los estudiantes a escuchar pasivamente las ideas y concepciones del docente, sino sabiendo escuchar las experiencias de vida, las dudas y las iniciativas de los estudiantes.

Una sociedad de clase media o media clase, hipócritamente racista, excluyente y acomplejada por los cartones y títulos académicos que le encubren, se refleja plenamente en los académicos, docente y estudiantes, de nuestras universidades públicas. Los doctorcitos, los masterados, los licenciados, ingenieros y etcéteras, no aceptan que los excluidos hayan tomado las riendas de un proceso de transformaciones histórica para nuestro país y el mundo. Los acontecimientos del 24 de mayo del 2008 en Sucre son el reflejo concreto de estas afirmaciones.

¿Se necesita la Revolución Universitaria en Bolivia?; ¿Quién o quiénes podrían ser los actores de este proceso?; ¿Existe aún una reserva moral en algunos docentes y el sector estudiantil? ¿Tendrá que actuar la sociedad, desde los Movimientos Sociales?;¿les provoca estas reflexiones o prefieren ignorarlas?

Desde este semanario, saludamos la actitud honesta y ponderable de la Universidad Nacional de Córdoba por el Honoris Causa al Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia

*     Economista subversivo, Investigador Docente

            universitario

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