octubre 22, 2020

¿Desde cuándo la derecha se opuso a las elecciones judiciales?

Un recorrido por el proceso que atravesó la Asamblea Constituyente, antes y después de su instalación, permite identificar con claridad la propuestas que tenían las fuerzas políticas y sociales en torno a la forma de elegir a los miembros del Organo Judicial y, a partir de allí, entender su posición actual respecto de las elecciones judiciales de octubre.

La fuerza mayoritaria -en ese momento la alianza MAS-MSM con claro predominio del primero- planteó, a iniciativa del Pacto de Unidad (articulación de organizaciones campesinas e indígenas del país), que los vocales o magistrados sean elegidos mediante voto popular.

Las fuerzas opositoras -integradas por PODEMOS, UN y otras fuerzas políticas menores de carácter regional, principalmente de Santa Cruz y Tarija-, llevaron la propuestas de mantener al Congreso Nacional como el escenario para que las autoridades judiciales sean designadas por el mecanismo de los dos tercios establecidos en la entonces Constitución vigente.

Es decir, en la Asamblea Constituyente dos ideas, dos visiones y dos perspectivas distintas se confrontaron en torno a la forma de estructurar el Organo Judicial: una, orientada a cambiar y revolucionar el ámbito de la justicia dándole a la población, como primer paso, el derecho a elegir con su voto a las autoridades encargadas de administrar justicia; la otra, destinada a mantener la práctica -viciada durante dos décadas por el cuoteo y la corrupción- de que los diputados y senadores de la Asamblea Legislativa Plurinacional sean los encargados de designar a los magistrados o vocales.

Por lo tanto, no hay que ser estudiosos de la política para entender las razones que conducen, una vez más, a las fuerzas de la oposición a desarrollar una campaña contra las elecciones de octubre. Estos partidos, que ahora tienen los mismos nombres, pero sus orígenes están en ADN, PODEMOS, MIR y MNR, nunca quisieron que el pueblo -el soberano- elija con su voto a las autoridades judiciales y ahora retoman su posición política -con el argumento de cuestionar la lista de los candidatos preseleccionados por la ALP-, de seguir bloqueando la implementación de la Constitución Política del Estado.

Lo que estamos señalando es que las fuerzas opositoras rechazan las elecciones de octubre porque no tuvieron la mínima oportunidad de “cuotear” la lista de precandidatos, pero sobre todo debido a que mantienen inalterable una línea política de oposición al proceso de cambio y que durante el período 2005-2009 se tradujo en bloqueo a la Asamblea Constituyente, toma de instalaciones estatales, manifestaciones de racismo, golpiza a campesinos e indígenas e intentos de dividir el país y derrocar al presidente Evo Morales.

De ahí que, con la fachada de rechazar las elecciones de octubre, estén llamando a votar nulo y a convertir ese acto electoral en una suerte de plebiscito político cuyos objetivos son dos: convertir al Presidente del Estado Plurinacional y no a las candidatos a autoridades judiciales en el actor del proceso -lo cual es abrir otro escenario- e impedir la aplicación de la Constitución Política del Estado.

No hay donde perderse. La derecha ha vuelto a su línea desestabilizadora y subversiva.

Lo que llama la atención es la posición del MSM, que a pesar de sus esfuerzos por no verse dentro de la bolsa de fuerzas opositoras de derecha, termina en última instancia indiferenciándose de ellas.

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