octubre 23, 2020

Latinoamérica: aún estancada en el extractivismo y la distribución desigual de la riqueza

“una crisis terminal que exija reemplazar el estilo neoliberal aún vigente, por otro que asegure altos ritmos de inversión productiva y de crecimiento y mejor distribución del ingreso” José Valenzuela Feijö

La economía de los países de Sud América crecieron en el 2010 a un promedio del 6.1%; destacándose una rápida recuperación de los efectos negativos que había sufrido en el periodo 2009, año en el cual el crecimiento llegó a un promedio negativo del medio punto negativo, es decir del -0.0%, ver cuadro Nº 1

El 2010, las economías que registran mayor crecimiento son las del área del MERCOSUR, Destacando: Paraguay 15%; Argentina 9.2%; Brasil 7.5% y Uruguay 8%. En el área de las economía andinas, crecieron en el siguiente orden descendente: Perú 8.8%; Chile 5.2%; Colombia 4.3%; Venezuela 5%y Bolivia 4.1%.

Los análisis explican que uno de los factores para esta recuperación rápida (entre el 2009 al 2010) se explica por el crecimiento de los precios mundiales de las exportaciones y por el fortalecimiento del mercado interno. En general la conclusión es cierta, aunque no deja de tener sus propias contradicciones. Por ejemplo el país que más crece según este indicador del PIB en el periodo 2010 es el Paraguay debido a las inversiones en el rubro de los alimentos, realizada por la inversión extranjera, esta gran producción de alimentos estuvieron básicamente dirigidas a las exportaciones, en tanto que en el mercado interno paraguayo la población se quejaba de la falta de alimentos y de una inflación mayor en los precios de los mismos. Las exportaciones de los países MERCOSUR están básicamente vinculadas a la producción de alimentos.

En el caso de las economías andinas la producción de los bienes exportables está basadas en hidrocarburos y minerales, caso Venezuela y Bolivia.

Otra de las contradicciones que se observa a nivel de las economías internas de la región es que; frente a la disminución de las tasas de desempleo y de la utilización, cada vez mayor, de la capacidad instalada y de mayor inversión pública y privada; los precios de los bienes básicos como alimentos son afectados con mayor inflación. Esta situación se desarrolla en un contexto donde las estructuras de la distribución de la riqueza no tienen cambios positivos y resulta que tenemos, en nuestra región, a los países con las mayores brechas distributivas entre grupos extremos (pobres y ricos).

Uno de los indicadores de mayor uso para saber si las brechas en la distribución del ingreso son más grandes comparativamente entre países de la región es el indicador GINI. Este indicador fluctúa entre 0 y 1. Mientras más se acerca a cero la distribución es menos desigual, en tanto que si el índice se aproxima a 1, la distribución es más desigual. Tener un índice de Gini cercano al 1, significa que la distribución de la riqueza se concentra en las personas que tienen más ingresos y menos en los que están los últimos grupos en relación a sus ingresos.

El cuadro 2 nos muestra que el país menos equitativo en la distribución de la riqueza es el Brasil, en tanto que en el otro extremo está Venezuela, con un índice de 0.427 está más cerca de cero, los cual significa que las medidas de políticas distributivas están mostrando una mejor ejecución en Venezuela y Uruguay y no en Paraguay, Bolivia y Brasil.

Esta situación de distribución de riqueza desigual en la región es estructural, una historia que suele argumentar los conflictos sociales en la región.

El crecimiento estimado para el 2011 y el 2012

Los informes de organizaciones internacionales como el FMI y La CEPAL, muestran un panorama alentador para el 2011, en términos de los indicadores macroeconómicos convencionales. Por ejemplo el informe de la CEPAL dice:

“La CEPAL proyecta para 2011 una tasa de crecimiento del PIB regional del 4,7%, que implica un aumento del 3,6% en el PIB por habitante. Este crecimiento es el resultado de la continuidad de la recuperación que las economías de América Latina y el Caribe iniciaron en la segunda mitad de 2009, aunque la pérdida paulatina de dinamismo de la economía internacional, sumada al gradual retiro de algunas de las políticas implementadas en la región para enfrentar la crisis, ha contribuido a desacelerar el crecimiento. Por las razones que se analizan más adelante, cabe esperar que la región continúe creciendo, aunque en un contexto global menos favorable y con tensiones relativas a la evolución de algunas variables macroeconómicas que dan lugar a complejos dilemas de política para las autoridades económicas de los países de la región. Para el próximo año se espera un crecimiento regional de alrededor del 4,1%, equivalente a un aumento del 3,0% del producto por habitante.”

(Estudio Económico de América Latina y el Caribe, julio 2011).

La gráfica 1, ilustra estas afirmaciones, en el caso de las 10 economías de América del Sur:

Se observa que la recuperación de las economías de la región será mejor que en el 2010. Sin embargo, por la panorámica de la economía mundial, el 2012 habría una baja en el crecimiento del PIB. Por ejemplo, la media para los 10 países bajara del 5.4% el 2010 al 3.9% para el 2012. En el caso de Bolivia se estima que llegaremos este 2011 a una tasa del 5.3% y el 52012 la tasa de crecimiento bajaría a 4%.

¿Cuáles las razones de este comportamiento? La CEPAL realiza estas estimaciones tomando en cuenta la situación de la economía internacional, principalmente de las economías a las cuales estamos vinculados con nuestras exportaciones. En este sentido, se rumorea que las economías emergentes estarían a punto de desacelerar sus crecimientos, también economías como las europeas y la norteamericana no pueden salir de la crisis en la que se revuelcan desde el 2008 y hay serias posibilidades de que se agudicen sus contradicciones, que son propias del capitalismo en la actual fase del fracaso globalizador. Consecuentemente la crisis del capitalismo mundializado no ha tocado fondo.

¿Qué rumbo tomar?

Nuestros países tiene que tomar en serio las oportunidades que podemos perder y de manera responsable debemos proponernos debatir los siguientes aspectos:

  • No estoy de acuerdo con aquellos colegas que proponen crecer en el contexto de lo que esta aconteciendo, hasta ahora, en el plano internacional. Nuestros procesos de industrialización para exportar recursos con mayor valor agregado podría chocar con la desaceleración del crecimiento de las economías emergentes y la agudización de la crisis capitalista.
  • Consecuentemente, hay que entender el proceso del nuevo carácter de dependencia en la que estamos desempeñando nuestras economías, advirtiendo posibilidades adversas a la actual. Simulando distintos escenarios y construyendo políticas de protección ante estas circunstancias.
  • Debemos atender con mayor atención, con planificación y amplia participación, para el mediano y largo plazo, el crecimiento y fortalecimiento de nuestros mercados internos y la consolidación de nuestros proyectos de integración económica, política y social de la región (ALBA, BANCO SUR, etc.).
  • Recomendaciones particulares para el caso boliviano tienen que ver con:

o  Las Inversión Pública Programada debe alcanzar máximos niveles de ejecución

o  Debe incentivarse la inversión en bienes de consumo popular

o  Sustitución de importaciones de acuerdo a las potencialidades existentes

o  Hay que incrementar el mercado interno

o  Definir el retorno a la PLANIFICACIÓN, operando la líneas del PND

o  Considerando que la planificación es un proceso y no la mera producción de documentos o planes.

Finalmente, parafraseando a Valenzuela Feijö concluimos diciendo que: Es necesario que “una crisis terminal que exija reemplazar el estilo neoliberal aún vigente, por otro que asegure altos ritmos de inversión productiva y de crecimiento y mejor distribución del ingreso” se logrará en el marco de un consenso de sociedad organizada y apoyando en las decisiones al gobierno que ha elegido a conciencia.

*     Economista, Docente Investigador.

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