octubre 21, 2020

Las mujeres en la guerra calderonista: Violencia y feminicidios en México contemporáneo

por: Marxa Chávez León *

Una guerra está desatada en México, no pedida por la población, pero abierta por el presidente Felipe Calderón desde 2006, bajo el argumento de la lucha contra las poderosas bandas de narcotraficantes. La violencia desde entonces se incrementó vertiginosamente en todo el país y ahora, los distintos cárteles del narco tienen una macabra fama mundial por los asesinatos en masa, secuestros, torturas y violaciones que ejercen contra la población mexicana en general, entre ellas miles de mujeres.

La violencia sobrepasa cada día los límites posibles: ¿quién habría imaginado que luego de los asesinatos por armas de fuego, vendrían las decapitaciones?, ¿Y que luego se encontrarían a narcos que confiesan haber disuelto a por los menos 300 personas en ácido?, ¿qué clase de podredumbre social es la que permite que se hablen ya de 50 mil muertos durante 5 años? En este contexto general de neoliberalismo y guerra, las mujeres están entre las primeras que se mencionan con cifras rojas en las estadísticas de la violencia, siendo ésta intrafamiliar; la que proviene de sus centros laborales; la que se vive en las calles; la que se ejerce en la trata de mujeres y niños para las redes de prostitución; la que viene por parte de diferentes instancias estatales de seguridad o justicia (es decir por parte de grupos militares y de la policía municipal, estatal y federal); la que sostienen grupos paramilitares en zonas rurales, muchas veces con la aquiescencia de los gobiernos estatales y el federal 1. Finalmente está la violencia que continúa desplegando el narco y las bandas del crimen organizado. Es toda una geografía del terror.

Son bien conocidos los asesinatos y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua, fronterizo con Estados Unidos 2, pero la violencia es mucho más extensa y profunda. Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio de México, los datos señalan que del 2000 al 2005 se cometieron 6 mil asesinatos de mujeres por los casos denunciados en 10 estados del país. El 2006, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), puso en evidencia que el 67 por ciento de mujeres en México de 15 o más años, sufrieron algún tipo de violencia, (o sea 30 millones de mexicanas). Posteriormente, entre el 2007 y el 2008 se contabilizaron mil 627 asesinatos de mujeres en 13 estados de la república. Ya desde enero de 2009 hasta junio de 2010, fueron documentados 1,728 homicidios dolosos de mujeres en 18 estados del país. 3

El miedo y la muerte en ciudades mexicanas

La violencia generalizada de la sociedad contra las mujeres es transversal y se ha naturalizado. Es una parte de la configuración histórica de la dominación, y no sólo hablamos de lo cotidiano, donde una puede sufrir acoso en el metro de la ciudad o en alguna calle, sino de los feminicidios que se han incrementado de forma alarmante.

En ciudades como Juárez y Chimalhuacán, la zona conurbada a la gigantesca capital, Distrito Federal, la muerte de mujeres se convirtió en algo común. Ciudad Juárez, la ciudad más violenta del mundo, comparte con Chimalhuacán la pobreza y el ambiente de agresividad que flota en cualquier momento, entre los balazos del narco y la violencia que también despliegan los órganos de seguridad estatal.

En Juárez, las maquiladoras que quedaron, emplean a mujeres jóvenes que no han hallado otra forma de sobrevivencia y se ha afirmado que además de la explotación en estos centros de trabajo, existe una tasa que señala que de cada 100 mil mujeres 4.8 mil son asesinadas. Existieron el 2010 en Juárez, 306 feminicidios denunciados, que implicaron el secuestro, la violación (a veces tumultuaria), mutilación y quema de las víctimas 4. Los datos son demasiado fríos y no reflejan la angustia y el dolor de las familias que tienen que ir a buscar entre la basura y las morgues de la ciudad a sus familiares, sin recibir apoyo de las instancias que supuestamente están para cumplir dichas tareas e investigar los casos. En Chimalhuacán que es una de las zonas urbanas más pobladas del país, (un millón de habitantes), con una gran población migrante que llega de otros estados de la república, y donde el 40% de la población vive por debajo de la línea de pobreza, la tasa de violencia fue parecida a la de Juárez: 4.6 homicidios por cada 100 mil mujeres. Se trata por lo general, de jóvenes madres de familia, entre los 11 y los 25 años, que deben trabajar en lugares como las maquiladoras para poder sostener a sus hijos 5. Ya ha ocurrido que varios de los asesinos han sido liberados, porque en el país el feminicidio no está tipificado penalmente en varios estados.

Los crímenes por homofobia, por su parte, existían desde mucho antes, pero ahora en los últimos años, también han recrudecido, como afirma el investigador Efraín Rodríguez Ortiz. El odio hacia las personas que son parte de los grupos gay-lésbicos, representa toda una construcción de las masculinidades “legítimas” que está en las raíces de la violencia. Así, los hechos que pasan casi inadvertidos, son la persecución y el asesinato de activistas por los derechos gay – lésbicos, en los cuales México es uno de los países del mundo donde se ejerce más este tipo de crímenes. En el estado de Guerrero también se registraron casos similares 6, pero luego sucede lo que pasa cuando matan trabajadoras sexuales: no son nadie para el poder, no importan, nadie se dará cuenta si hay uno, una menos. Tanto en Juárez, o en Chimalhuacán, o en tantos otros estados, se sabe ya que todos los asesinatos quedarán en la total impunidad.

En estos centros urbanos, varios hilos del tejido social están podridos y este proceso se ha acelerado en los últimos cinco años, cuando se declaró la guerra contra el narco. Las desaparecidas del narco, así se las puede llamar, porque de los cinco mil desaparecidos desde el 2006 hasta ahora, producto de la política de guerra establecida por el gobierno federal, un tercio son mujeres. 7 Por otro lado, son también mujeres las que quedan sin sus familiares, y que deben convertirse en investigadoras para poder adelantar algo en su caso.

La lista de muertas se vuelve interminable y las noticias sobre nuevos feminicidios continúan, también en otras ciudades como Oaxaca, Valle de Chalco, Jalisco, Tijuana…

Mujeres ante el poder militar y paramilitar

La guerra toma otras formas en las áreas rurales del sur mexicano. En los estados de Guerrero, Chiapas y Oaxaca, tan solo como algunos ejemplos, las mujeres han enfrentado la brutal violencia ejercida por la policía municipal, estatal y federal, y los cuerpos militares y paramilitares que recorren zonas de pobreza extrema.

Son conocidos los abusos extremos y violaciones masivas a las que fueron sometidas las mujeres de la población de Atenco y Oaxaca, además de reporteras extranjeras, el conflictivo 2006, en el marco de intensas luchas sociales. La Policía Federal Preventiva violó masivamente a mujeres que estaban en la lucha de Atenco y amenazo y acosó a las detenidas en Oaxaca 8. No es extraño porque después del levantamiento zapatista de 1994, la militarización de las zonas indígenas se ha agudizado, tal como señala el diagnóstico sobre la Situación de los Derechos Humanos en México de la ONU 9.

Inés Fernández Ortega y Valentina Rosendo Cantú son mujeres indígenas que denunciaron ante la Organización de Estados Americanos (OEA), las violaciones de las cuales habían sido víctimas, por parte de miembros del ejército en el estado de Guerrero. 10 Ambas continúan intentando llevar a cabo el juicio civil a esos efectivos militares, después de una peregrinación que lleva ya 9 años, entre instancias judiciales, militares e internacionales. 11 Se sabe que hay muchos otros no denunciados por miedo.

A la par de la violencia militar, los grupos paramilitares que en Chiapas y en Oaxaca se han establecido como un poder que siembra terror en varias comunidades. El caso del asesinato de mujeres embarazadas en la “Masacre de Acteal” de 1997, por parte de paramilitares contra una población simpatizante al Ejército Zapatista de Liberación Nacional, es paradigmático, porque las autoridades militares y municipales, “no se enteraron” de lo que estaba ocurriendo pese a que la matanza duró muchas horas 12. Como señalan las denuncias de defensores de Derechos Humanos, el paramilitarismo está protegido por instancias de gobierno estatal y también federal.

En la otra guerra de baja intensidad contra los movimientos indígenas autónomos, la situación de las mujeres indígenas se torna crónica, como en el caso las mujeres del pueblo Triqui en Oaxaca, en el marco de la lucha por el declarado Municipio Autónomo San Juan Copala. Se han denunciado secuestros, desapariciones, violaciones tumultuarias y asesinatos por parte de grupos paramilitares armados a lo largo de todos estos años. La denuncia más grave es la que evidenció el 2010, cuando diez mujeres y cuatro niños de éste Municipio habían sido secuestrados por grupos armados que sostenían el asedio paramilitar el primero, dos de ellas fueron retenidas y sufrieron agresiones sexuales que fueron denunciadas, sin ninguna acción tomada por parte de las autoridades. 13

Lucha y resistencia: se llamaba Marisela Escobedo…

Rubí vivía en Chihuahua y tenía 16 años y una hija pequeña, cuando su novio, Sergio Barraza, la asesinó salvajemente, mutilando y quemando su cuerpo, “por celos” adujo el inculpado, aunque luego se supo que éste pertenecía al Cartel de Los Zetas, uno de los más sanguinarios en México. La segunda muerte de Rubí provino desde los ámbitos de “justicia” que el 2010 decidieron declarar inocente a Barraza, quien se halla prófugo desde esa fecha, evidenciando la pésima manera en que los jueces llevaron el caso. 14

Marisela Escobedo, madre de Rubí, llevó la pesadumbre de tener que enterrar a su hija, pero también asumió con firmeza la búsqueda de justicia, para que encarcelaran al culpable, se convirtió de pronto en una investigadora, haciendo el trabajo que debían hacer los encargados de administrar justicia. Estuvo en instancias policiales, judiciales, un ir y venir que no se detuvo hasta el día en que la mataron. La mañana del 16 de diciembre de 2010, un sicario le disparo y la asesinó, justo en el ingreso al Palacio de Gobierno de Chihuahua. Nadie resultó detenido por este nuevo crimen y, es más, la pareja de Escobedo así como sus familiares recibieron amenazas y sufrieron la quema de sus comercios.

Rubí y Marisela murieron en medio de y por la inmundicia de una justicia inoperante. Luego, el hermano de Marisela afirmó: “Aquí sólo hay dos posibilidades: el crimen se ideó desde el gobierno (estatal) o César Duarte está controlado por la organización delictiva de Los Zetas, cártel coludido con el de Juárez y al que pertenece el ex esposo y asesino de Rubí. Hubo un arreglo con esta organización para dejarles libre el camino y cometer el crimen, de otra forma hubieran agarrado al asesino. Por donde se vea, es un crimen de Estado” 15

Ante este panorama de impunidad y violencia extrema contra mujeres, niñas, homosexuales, y toda la población en general, varias comenzaron procesos organizativos para intentar poner un alto a toda la ola de feminicidios y homicidios, sufriendo por eso más persecución y amenazas de muerte. Se llamaba Marisela Escobedo la mujer que luchó hasta el mismo día de su asesinato, se llama Marisela Ortiz quien encabeza un movimiento de mujeres en Juárez, se llaman Inés y Valentina que se atrevieron a demandar a los efectivos militares que las violaron, otras no tienen nombre que se distinga, son cientos de mujeres indígenas p’urhépecha, quienes fueron de las primeras que miraron a los ojos a los sicarios, y les hicieron frente mediante barricadas en la comunidad de Cherán (estado de Michoacán), hasta hacerlos huir y mantenerlos a raya, la resistencia adquiere diversos rostros y expresiones.

La riqueza, en este momento en el que se miran los ríos de sangre correr, radica en que muchas se han animado a levantar la voz, no solo para pedir justicia al estado, sino en un profundo cuestionamiento a la feroz opresión que se ejerce en tantos flancos, que naturaliza la explotación, la inferiorización y estas formas de la dominación que son brutales. Porque si no se critica profundamente el nivel al que ha llegado la violencia en México hacia las mujeres, homosexuales y niñas(os), si como mujeres mantenemos un silencio que llega a ser cómplice, no hay oportunidad ni esperanza de pensar y hacer un cambio real.

 

*     Socióloga, integrante del CEAM-

       Bolivia y miembro del Colectivo

       Samka Sawuri.

1    Cabe mencionar el caso del paramilitarismo en el estado de Chiapas, contra los Municipios Autónomos Zapatistas (http://desinformemonos.org/2011/02/militarizacion-y-represion-politica-por-un-lado-resistencia-y-autonomia-por-el-otro/, también: http://www.kaosenlared.net/noticia/mexico-paramilitarismo-como-politica-estado-chiapas)

2    Estos datos respecto a Ciudad Juárez, pueden consultarse en la página de la asociación “Nuestras hijas de regreso a casa”, en el estado Chihuahua: http://www.mujeresdejuarez.org/. También pueden revisarse los datos de las revistas Proceso y Contralínea, que han dado un seguimiento al tema (http://contralinea.info/archivo-revista/index.php/2010/10/03/feminicidios-en-ciudad-juarez-cerca-de-la-verdad/ y http://hemeroteca.proceso.com.mx/?page_id=265090)

3    Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, Una mirada al feminicidio en México 2009 – 2010, México, 2010.

4    http://www.espanol.rfi.fr/americas/20110114-los-asesinatos-de-mujeres-en-ciudad-juarez- se-duplican

5    http://mujerdejuarez.blogspot.com/2008/01/chimalhuacn-la-otra-ciudad-jurez.html

6    http://mexico.cnn.com/nacional/2011/05/06/guerrero-matan-a-golpes-a-un-defensor-de-los-derechos-de-los-homosexuales y http://juarezgay.mx/crimenes-de-odio-por-homofobia-los-otros-asesinatos-de-ciudad-juarez/

7    http://www.kaosenlared.net/noticia/mexico-van-3-mil-desaparecidos-sexenio-calderon

8    http://narconews.com/Issue41/articulo1774.html y también se puede ver el seguimiento hecho por el Centro de Información de la mujer (CÍMAC) en: http://www.cimacnoticias.com.mx/site/10112519-Atenco-ejemplo-de.45308.0.html

9    Diagnóstico sobre la Situación de los Derechos Humanos en México. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México, 2003

10  Inés declaró en su denuncia realizada en marzo de 2002, a pocos días de lo sucedido, que once militares llegaron a su casa preguntando por un delito que supuestamente había cometido su esposo, uno de ellos la violó frente a sus hijos. Es el mismo caso de Valentina que en febrero de 2002, sufrió la golpiza y violación por parte de dos efectivos militares del 41 Batallón de Infantería, cuando ella se hallaba lavando ropa en un arroyo cercano a su casa.

11  http://www.cimacnoticias.com.mx/site/10052702-Cronologia-caso-Val.42646.0.html

12  Hermman Bellinghausen, Acteal. Crimen de Estado, la Jornada Ediciones, México, 2008.

13  http://ciudadania-express.com/2010/05/16/denuncian-secuestro-de-mujeres-y-ninos-en-la-region-triqui/ y http://davanzada.com/noticia.php?id=44058

14  http://www.eldiariodecoahuila.com.mx/notas/2011/1/16/lomejordelaapro-213771.asp y http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/51572.html

15       http://www.eldiariodecoahuila.com.mx/notas/2011/1/16/lomejordelaapro-213771.asp

Be the first to comment

Deja un comentario