octubre 23, 2020

Mujeres y acceso a la tierra en Bolivia

por: Pilar Uriona Crespo

Poner en agenda pública la lucha por el acceso equitativo a la tierra, favoreciendo en primera instancia a quienes no la tienen o la poseen en cantidad insuficiente —los integrantes de las comunidades y de los pueblos indígenas—, no ha generado de manera automática el reconocimiento de la igualdad de condiciones entre hombres y mujeres como sujetos que cuentan con las mismas condiciones para acceder a un recurso productivo como es la tierra.

En Bolivia, en la mayoría de los espacios rurales, donde conviven lo campesino y lo indígena, el concepto de equidad de género, a pesar de estar reconocido en las leyes, no es puesto en práctica, principalmente porque existe la tendencia a naturalizar la exclusión de las mujeres en los ámbitos de participación y decisión comunales.

Urge por tanto comenzar a cuestionarse cómo es que se han ido filtrando en lo social y en lo cultural valores, funciones y comportamientos que responden a un sistema de género donde las relaciones de poder responden a una estructura patriarcal que involucra a actores tan diversos como el Estado, la sociedad civil, los gobiernos locales, los movimientos sociales —sobre todo cuando subordinan las demandas de las mujeres a otras reivindicaciones—, las estructuras de poder comunales y las mismas familias.

Cuestionar, desmontar y poner en duda lógicas culturales que dan preeminencia a lo patriarcal sobre las demandas de género es un primer paso, al igual que elaborar leyes que incidan en este sentido, porque las mismas, al penetrar las estructuras sociales preestablecidas, contribuyen a transformar, construir y reconstruir sentidos sociales colectivos que comienzan a visibilizar las relaciones de género al interior de las comunidades.

Sin embargo, hay que preguntarse si, además de las medidas estatales que intentan disminuir la brecha en lo que al tema de desigualdad de oportunidades se refiere tanto en los espacios nacionales, como en los departamentales, municipales y los indígena originario campesinos, los movimientos sociales y las propias organizaciones matrices de mujeres en Bolivia han considerado como un factor prioritario de interés social incorporar las demandas por el acceso a la propiedad y a la titulación de la tierra en sus agendas políticas.

La ley de reconducción comunal de la reforma agraria como instrumento normativo que regula la tenencia de la tierra no sólo ha abierto para las mujeres la posibilidad para que exijan sus derechos sobre ésta, en virtud de la constatación de que son ellas el sector más desprotegido dentro de un sistema económico excluyente, sino que a su vez ha obligado a tomar conciencia, una vez más, que en los diversos niveles de participación (asamblea comunal, sindicato, cargos), aún las mujeres no han desarrollado una cultura sólida de organización que considere la perspectiva de la participación, la deliberación y la decisión como derechos políticos que conducen al empoderamiento.

Clasificar las formas de gestión del territorio, tipificando las formas de administración y sus implicaciones para las mujeres, debatir los alcances de lo comunal y lo familiar en lo que se refiere a las formas de decisión, reparto de tareas, uso de la tierra y límites a éste, teniendo claro que el acceso a la tierra hace alusión a un derecho formal sobre la misma mientras que la tenencia da cuenta de un derecho efectivo, son elementos clave que ayudarán a desarticular y comprender las bases inequitativas de las relaciones de poder que regulan los espacios rurales. Así se contribuirá al debate que desde la reflexión feminista interpela que la categoría “mujer” haya sido caracterizada en condición de “minoridad” frente a un Estado patriarcal y colonial que mantiene aún hoy en día los cánones básicos de su estructura y su funcionamiento.

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