octubre 22, 2020

Historia de la fundación de la noble Villa de Oropesa

A partir del estudio sobre la fundación de la noble Villa de Oropeza, el historiador José Macedonio Urquidi reconstruye el contexto social, político y económico de esa época, describiendo la “gran riqueza agropecuaria de la Villa en 1573.

En 1970, el primer Congreso de Historiadores de Bolivia aprobó por unanimidad como fecha de fundación de la ciudad de Cochabamba, el 15 de agosto de 1571. La ponencia fue presentada por el Dr. José Macedonio Urquidi. Luego de dos décadas de esforzada transcripción paleográfica y estudio historiográfico crítico de más 200 de escrituras públicas (recogidas de los Archivos Notariales de Cochabamba), cédulas reales, provisiones y otras piezas documentales (de otros archivos), el Dr. Macedonio Urquidi publicó en 1950, El origen de la noble Villa de Oropesa. La fundación de Cochabamba en 1571 por Gerónimo Osorio,obra de particular importancia para la historia de Cochabamba, imprescindible para comprender la época del poblamiento español temprano, como corolario de un cruento proceso de invasión, conquista y sometimiento de los pueblos que habitaron el valle de Cochabamba. Fue reeditada en 1971 con motivo del IV Centenario de la Fundación de Cochabamba, con 120 hallazgos documentales, y vuelta a editar el 2011.

Pueblos indígenas

¿Quiénes fueron los habitantes que antecedieron a los españoles en el extendido valle, caracterizado por sus tierras cálidas y cenagosas, generosamente regadas con las aguas de la cordillera de Taquiña? ¿Cuál el valor real y cuál el nominal que se pagó por el valle? ¿O, es que estaban deshabitadas al momento de la fundación de la Villa? ¿Quién fue el fundador de la Villa y cuándo realizó esa proeza?

El denso volumen indaga en el ser social del Valle de Cochabamba desde la época prehispánica, un esbozo apenas, pero suficiente para demostrar que una gama de pueblos indígenas poblaron el valle: los Chuis y Cotas, los Karis, Canas (mitimaes del Cuzco), Urus (sometidos a la diáspora temprana), agrupados en los primeros pueblos, como Tapacarí, Sipesipe, Passo, Tiquipaya, Pocona, Totora, junto a Esquilán, Taquina, Calacala y Chinata, protegidos por los dioses tutelares de la Cordillera, como el Tunari, Chusequiri y Yurack’asa.

“Los caciques de Sipesipe, Achata y Consavana, Condori y Quispe Lirio Liro y Andacava, fueron dueños de estas tierras del ignorado pueblo de Canata, en cuyas partes más altas y labrantías y menos boscosas moraban los Caris, los Cotas, los Chuis y los Urus, éstos últimos en la zona contigua, por el Oeste y Sud del Cerro de San Sebastián”, afirma el historiador. El Archivo le proporciona los datos y con ellos reconstruye una historia, sencillamente fascinante. Francisco de Toledo, Virrey del Perú, había entregado al Capitán Juan Polo de Ondegardo, la Encomienda del Passo y a Don Francisco de Orellana, la Encomienda de Tiquipaya, provocando un conflicto de intereses en la propiedad del valle. En 1552, Garcí Ruiz de Orellana, Pedro de Estrada y Francisco Pizarro, “compraron en pública almoneda las tierras de Canata, en la Villa Imperial de Potosí”. Efectivamente, Canata fue adquirida por Garci Ruiz de Orellana por 130 pesos de plata corriente, en una puja abierta con Andrés Verru quien ofertó 90 pesos de plata corriente. El mismo Capitán Gerónimo de Osorio radicaba ya en el valle de Sipesipe, provocándose un fuerte litigio el cacique Juan de Achata con aquellos sobre las tierras de Llaymilla Pampa y Chimboco.

Importancia histórica

El ilustre historiador cochabambino descubre el velo del misterio. A partir del estudio sobre la fundación de la noble Villa de Oropeza, reconstruye el contexto social, político y económico de esa época, describiendo la “gran riqueza agropecuaria de la Villa en 1573”, cuando disponía de “260 puercos de Punata, 200 yeguas de este Valle y Cliza, más de 150 carneros de la tierra, llamas y alpacas, 1.000 cabezas de ovejas y cabras en este Valle más yuntas de bueyes y novillos, molinos, casas, haciendas, 8 yanaconas, o indios de servicio, 4 caballos, cientos de fanegas de trigo y maíz y muchos miles de pesos de plata”. El valle era un verdadero granero para la región de Charcas. Entre los numerosos documentos que cita está “La Provisión y Comisión dada para la fundación de la Villa de Oropesa en el Asiento de Canata, Valle de Cochabamba” (Cuzco el 2 de agosto de 1571), base legal que le faculta a Osorio a la fundación de la Villa de Oropesa, el 15 de agosto de 1571, documento que el Escribano Público y de Cabildo, Pedro de Gálvez, transcribió en sus protocolos. En una Provisión complementaria, se observa que Osorio hizo las asignaciones de 10 o 20 fanegadas de tierras con yanaconas, hecho que motivó las primeras desavenencias entre los “audaces aventureros españoles, que indujeron a desconocer lo bien hecho por él y hasta a mandar que se haga nueva fundación de la misma Villa y en el mismo plano”, dando lugar a ingresar en esta historia épica al Juez de Visita Sebastián Barva de Padilla.

Toledo consideraba a la Villa de Oropesa como un bastión de importancia crucial para garantizar la conquista de las indómitas tierras chiriguanas, donde la tropa de Toledo sufrió el asedio del ejército indígena. Había que fortalecer la frontera del Sur y la fundación de la Villa de Oropesa, era vital para propósitos de logística militar.

Semblanza biográfica

José Macedonio Urquidi (1881-1978). Bachiller del Colegio “Sucre” (1891), primer Presidente de la Federación Universitaria Local de Cochabamba. Abogado por la Universidad Mayor de San Simón (1913), Profesor de los Colegios “Sucre” y “Bolívar”; Catedrático de Derecho Público, Sociología y Derecho Internacional; miembro del Congreso de Facultades de Derecho; Decano Honorario Vitalicio de la UMSS. Munícipe en la Capital y Provincias; Delegado al II Congreso de Municipalidades (Santiago de Chile); Asesor Jurídico de la Delegación de Plenipotenciarios de Bolivia a la VIII Conferencia Panamericana (Lima, 1938). Director del Museo Público; fundador y director del Archivo Histórico Municipal (1941-1966). Escritor, periodista e investigador de la historia. Fue Director de El Heraldo, El Día, La Patria, El Comercio, El Ferrocarril y La República de Cochabamba; colaborador de Nueva Democracia de Nueva York. Su obra es vasta: Compendio de Historia de Bolivia (1903), Los hombres del tiempo heroico (1910), Los diputados altoperuanos en el Congreso General Constituyente de Tucumán de 1816 (1916), Bolivianas ilustres (1916), Historia del Alto Perú en 1810 (1918),Fastos del tiempo heroico (1946). Miembro de la Sociedad Geográfica, Historia y Letras, correspondiente de la Sociedad Geográfica de Sucre; del Colegio de Abogados y del Instituto Americano de Derecho Internacional (Washington D.C.). Obtuvo el primer premio en la Exposición de Bibliografía y Certamen Literario de Ecuador (1939), Premio Nacional y Medalla de Oro a la Cultura por el Senado Nacional (c. 1904); Ciudadano de Honor del Uruguay por su obra Ensayo biográfico sobre José Gervasio Artigas; Hijo Predilecto de Cochabamba (1960). La Universidad Mayor de San Simón le confirió la Medalla al Mérito por sus 40 años de labor universitaria y la patria, generosa con sus intelectuales, le otorgó el Cóndor de los Andes en el grado de Comendador (1974).

*     Director de la Biblioteca y Archivo Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional

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