octubre 21, 2020

24 de marzo de 1976: No hablo de fechas. Hablo de nosotros

por: Fabian Restivo

Hoy hace 35 años que esa tropa de engorrados hijos de puta me deben 9 amigos, treinta mil compañeros y un sinfín de angustias, amarguras, viajes, marchas, corridas…pero también nuevos amigos, otros países, otras luchas. La capacidad de sobrevivir pudiendo mirarme cada día al espejo.

Se joden, soy el mismo.

Tengo 35 años más y soy el mismo, puedo decirlo sin pudor. Mi pulso sigue firme, mis ojos también, a pesar de la presbicia. Encontré otras armas, es cierto, pero recuerdo las primeras. Y nada se me olvida.

Siento igual, pienso lo mismo, actúo como actuaba. Amo mejor, sigo dando la mano sin recelo. No lo lograron.

Algunos pueden tildarme de nostálgico. Me puedo estar cagando en la noticia. Porque recuerdo todo. Las balas y los besos. Las cartas del amor y las huidas. La rabia y la ternura. Recuerdo un policía raro “ándate hijodeputazurditodemierda escápate o te mato sin mirar sin mirar” Los titulares de la prensa, “libre pero responsable”. Cómplices. Asesinos.

No nos fuimos.

A veces si, un ratito.

Con la Hebe nos tomamos la plaza. Puedo decirlo. Pregúntenle mi nombre. Éramos 34. Casi todas mujeres. Luego cada vez menos. Luego cada vez mas. Cada vez con más miedo. Una cosa es hacerlo y otra muy distinta, es no temblar. Y otra es haciéndolo y temblando. Mirando el piso, luego mirándonos los ojos. Tomándonos las manos, sonriendo apenas, agitados. Como cuando se ama.

Hoy 35 años, y tengo una cuentita que se que van pagando, sin intereses pero puntualmente. Lo sé porque trabajo para eso. Lo se porque tengo edad para saberlo. Pagan y pagaran los asesinos, los violadores, los robaniños, los torturadores, los que están vivos pagan ahora, de los que se murieron nos encargaremos cuando nos toque darles alcance. Pueden estar seguros e intranquilos.

Yo mientras tanto seguiré trabajando con firmeza, besando con alegría, amando con temblores, riendo con derecho, dando la mano con confianza.

Y a los hijos de puta que me deben, les tengo una muy mala noticia:

En mi caso, se joden. Soy el mismo.

21 de agosto de 1971

Hacia cinco años, Bolivia estaba lejos, pero poco. Debo decir, en rigor de verdad debo decir que lo supe después.

No hablo de fechas. Hablo de gentes. Somos nosotros. Éramos. Hermanos. Palabras parecidas que habrá de conjugar el tiempo este. Los que nos vimos entonces. Los que no nos vimos. Los que sabíamos o creíamos saber por donde. Claro que no sabíamos el como. El más viejo nos dijo “atentos y con calma, prestándole atención el camino te lleva”. Pero la muerte nos mataba. En la Harrington como en Plaza de Mayo. Benjo Cruz y Cafrune. Espinal y Angelelli. Tanto hablar de unidad y nos pescó dispersos. En rigor de verdad digo, que lo supe después. Cuando el tono obligaba a la pregunta: de donde..? Y la respuesta era una alegría trágica: de Cocha, La Paz, Santa Cruz, Tarija, Beni. Entonces caía la ficha que lo de Neruda no era poesía sino dato “Nixon, Frei y Pinochet, con Bordaberry Garastazú y Banzer, Hienas voraces…” carajo y no nos dimos cuenta. Nosotros hablando de unidad y ellos tan rejuntados. Un plan de alas enormes contra los suricatos.

Todo indica que nos ganaron, si no fuera porque ayer, domingo aniversario de los asesinos nuestros de este centro del mundo que se llama Bolivia, me encontré en la Illampu con un amigo de por aquellos años y el tono del encuentro obligó la pregunta “ como estas?” y viéndome los ojos respondió en carcajada : “ yo?..Agitando compadre!. En mi caso se joden. Soy el mismo!”.

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