octubre 21, 2020

Hermano presidente Evo, dos puntos:

por: Rafael Puente

Me animo a escribirle esta carta respetuosa y fraternal porque comparto con mucha gente una profunda preocupación por el momento que está atravesando este proceso de cambio que tanto le ha costado a nuestro pueblo y de manera especial a sus organizaciones.

Estoy muy lejos de afirmar que aquí no ha pasado nada y que estamos igual que antes. Por el contrario, creo que los cambios ocurridos durante los primeros cuatro años de su gobierno han sido sustanciales, y muchos de ellos irreversibles, y que las deficiencias y contradicciones ocurridas durante esos años son menos que los aciertos, algunas de las cuales además eran inevitables en un gobierno que de pronto se encontraba —sin experiencia previa— a cargo de un país y un estado descompuestos. Y sigue siendo válida la afirmación de que, sólo por esos cuatro primeros años, ha sido usted el mejor presidente que hemos tenido.

Es precisamente a partir de esa experiencia satisfactoria y esperanzadora, que culminó con la aprobación de la nueva Constitución y con la elección arrolladora de diciembre de 2009, que muchas mujeres y varones nos sentimos ahora desconcertados ante la situación que venimos atravesando en este último año y medio, y que en las semanas recientes ha llegado a su peor nivel. Serían numerosos los temas a desgranar —cada uno de ellos ampliamente discutible y a los que en su momento habrá que dedicarles tiempo y energías— por lo que por ahora me limito a un solo hecho incontrastable: La popularidad de nuestro Gobierno ha bajado notablemente, y ha bajado también la popularidad de nuestro Presidente que es usted. Y esa caída ha sido registrada por las mismas empresas de sondeos de opinión que hace dos años le atribuían a usted un setenta por ciento de apoyo popular. Esas mismas le atribuyen ahora la mitad. Cierto que este descontento se palpa mucho más en la sociedad urbana que en la rural, pero eso no le quita importancia sino que se la aumenta (el próximo censo nos mostrará que el peso electoral de la sociedad urbana es porcentualmente superior a los dos tercios).

Algo grave ha ido pasando en este año y medio, y ahora se está mostrando con mayor fuerza. Por tanto es imprescindible un giro político, una reconducción del proceso, un golpe de timón, como queramos llamarlo. Y somos muchos los y las que creemos que en estos momentos no hay otra alternativa, que es usted el único que ahora puede dar ese golpe de timón, porque tiene autoridad moral para hacerlo y porque ha demostrado que puede hacerlo. Tenemos claro que el proceso no se acaba en Evo, que el proceso es de todas y todos los que tenemos la responsabilidad de llevarlo adelante. Pero en esta coyuntura crítica la única iniciativa eficaz es la que puede salir de usted, Presidente. La estamos esperando.

Usted sabe por experiencia repetida que no tengo ningún móvil de tipo personal para decirle lo que le estoy diciendo —estaré siempre dispuesto a colaborarlo pero desde fuera del gobierno—, y puede creer que nace de mis más profundos sentimientos. Confiamos en usted. Un cordial abrazo,

7 de octubre de 2011

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