octubre 25, 2020

La agenda de octubre, la agenda del TIPNIS y los contornos líquidos de un debate impostergable.

La intervención policial a la VIII marcha como punto de inflexión en el conflicto en torno al TIPNIS

La lamentable intervención de las fuerzas policiales a la VIII marcha de los pueblos indígenas de tierras bajas el pasado domingo 25 de septiembre y el desarrollo de los eventos durante el transcurso de la semana posterior —que redundaron en la dimisión de 4 autoridades gubernamentales nacionales—, nos plantean un punto de inflexión en el conflicto en torno al TIPNIS que permite develar una serie de elementos que hasta este momento estaban envueltos en una situación de confusión y poca claridad. Entre algunas de las principales reflexiones en torno a dicho momento encontramos los siguientes elementos.

Los indígenas de tierras bajas como actores y sujetos políticos, consolidando su fuerza como movimiento indígena de tierras bajas

Haciendo un breve recuento de la historicidad política de los indígenas de tierras bajas, no se puede dejar de resaltar que sin la presencia y participación activa de estos pueblos y etnias desde sus miradas cosmológicas y repertorios de acción colectiva presentes en las sucesivas marchas realizadas desde fines de los ochenta del siglo pasado, no hubiera existido proceso de cambio en el oriente, (y sin el oriente, no hubiera habido proceso de cambio ascendente, seguro y estable en las tierras altas) ya que los contenidos, reivindicaciones, procesos emancipativos y alianzas históricas con elementos inter civilizatorios llegan a los llanos a través de estos pueblos.

Los pueblos indígenas de tierras bajas son el puente o la bisagra del proceso entre oriente y occidente, ya que posibilitan a través de sus memorias colectivas, imaginarios sociales y relatos cosmológicos desmontar, deconstruir y demostrar la falacia de uno de los principales mitos ideológicos en el oriente sobre el que se asienta la administración de hegemonía cruceña: el regionalismo presentado políticamente como la lucha entre cambas y collas, entre lo andino y lo amazónico, las fronteras materiales y simbólicas trazadas en la media luna y la irresuelta tensión entre Estado y región. El dispositivo ideológico y discursivo del regionalismo permanentemente ha invisibilizado al interior del espacio de lo cruceño otras reivindicaciones, repertorios sociales y procesos emancipativos necesarios de profundizar, por lo que los pueblos indígenas de tierras bajas han desarrollado los “otros” lenguajes políticos posibles y alianzas políticas requeridas para fracturar la dominación hegemónica en el oriente.

De la mano de los pueblos y etnias de tierras bajas se ha ido sensibilizando a la sociedad (cruceña y nacional) respecto a los significados y urgencias de una agenda del Buen Vivir bajo los lenguajes de la restitución de los territorios ancestrales, los usos y costumbres milenarios que aportan al debate respecto a los equilibrios entre hombre y naturaleza, las tradiciones de lo no tocado por la civilización occidental y la cultura del bosque y la selva amazónica. Las palabras de una joven activista social cruceña, comprometida tanto con el proceso de cambio como con las reivindicaciones de los pueblos de tierras bajas, resumen los sentimientos encontrados de muchos ciudadanos en el contexto del conflicto del TIPNIS: “los indígenas de tierras bajas no sólo cumplen el rol de aliados (respecto al Pacto de Unidad, del MAS y del Gobierno), sino que encarnan el proceso”. Por lo tanto, la octava marcha es un punto de clímax en la historicidad de las sucesivas marchas realizadas desde fines de la década de los ochenta del siglo pasado, llegando a cohesionar a los pueblos indígenas de tal manera que plantean su mirada cosmológica al debate respecto al Buen Vivir, convirtiéndolos en un movimiento indígena compacto, con identidad, proyecto y proyección histórica.

De la lucha inter hegemónica a los tiempos paradójicos

Boaventura de Souza 1 nos alerta que “vivimos en tiempos paradójicos”, ya que existen dos sentimientos en tensión en el seno de las sociedades: “un sentimiento de urgencia frente a la crisis ecológica, las desigualdades sociales y ante la creatividad destructiva del capitalismo que destruye la naturaleza y las relaciones sociales”. Pero por el otro lado, estamos atormentados por “el sentimiento de que las transformaciones que necesitamos son de largo plazo, civilizacionales. No basta la toma de poder, es necesario transformar al Estado moderno, cuya crisis final fue producida por el neoliberalismo”. Siguiendo la línea planteada por de Souza Santos, estos tiempos paradójicos obligan a profundizar las miradas y análisis al interior de los movimientos progresistas, ya que en el contexto de las transformaciones producidas en el país encontramos que en la actual etapa o momento histórico —y ante la absoluta derrota del proyecto de las derechas nacionales— las principales contradicciones provienen del interior del mismo campo político de las izquierdas progresistas.

Entre los años 2010 y 2011 vivimos una situación de traspaso de la lucha entre bloques históricos y políticos en antagonismo (o la lucha inter hegemónica) hacia la lucha entre aliados al interior del mismo bloque indiano originario campesino y popular (o la lucha intra hegemónica). 2 En la lógica de la lucha inter hegemónica entre fuerzas políticas contrarias de derechas y de izquierdas, la polarización política genera adhesión de conciencia, agregación de preferencias y movilización de voluntades entre los miembros del mismo espectro ideológico, pero en la lógica de lucha intra hegemónica entre fuerzas del campo de izquierdas progresistas, la polarización política tiene el efecto de dispersión, de conversión de aliados en adversarios y de adversarios en rivales 3, acercando las posiciones de las disidencias peligrosamente a las fronteras políticas de la oposición.

Si no se contextualizan las luchas, posiciones y discursos tanto del Gobierno como de los pueblos indígenas de tierras bajas en la lógica de los tiempos paradójicos que detalla Boaventura de Souza, se corre el riesgo histórico de enfrentar bajo una mirada reduccionista a actores de un mismo proceso, que de tener discrepancias, disidencias y posiciones encontradas se conviertan —por la interesada actuación política de los medios masivos de comunicación y los soportes digitales de las redes sociales— no solo en rivales sino en enemigos. La obligada pregunta lógica que surge a continuación es ¿a quién conviene esta enemistad producida al interior del campo político progresista?

De las contradicciones y las “tensiones creativas” del proceso de cambio a la Agenda de Septiembre en torno al TIPNIS.

En una entrevista reciente 4, Boaventura de Souza afirma que las contradicciones en el campo político de la izquierda provienen de tres elementos: a) las viejas izquierdas en el sur han sido modeladas por las izquierdas europeas, por lo que reproducen el eurocentrismo monocultural moderno que plantea una limitación epistemológica en la forma de imaginar y gestionar los nuevos espacios, contenidos y lenguajes progresistas 5, b) las izquierdas se polarizaban fácilmente alrededor de la lucha por el poder (el acceso y control del Estado), tensionadas a través de divisiones ideológicas y c) las izquierdas tenían la misma concepción de desarrollo de fuerzas productivas y de explotación de la naturaleza, basados en el modelo moderno de desarrollismo industrial. Bajo esta lógica, la diferencia fundamental entre izquierdas y derechas radicaría en la titularidad (privada o colectiva) de las fuerzas productivas y medios de producción, sin cuestionar el paradigma desarrollista.

Lo analizado por de Souza manifiesta el trasfondo de un paradigma dominante de las izquierdas en América Latina….el desarrollismo industrialista modernizante que ostenta la propiedad estatal, colectiva y/o mixta de los medios y fuerzas de producción. Por lo tanto, la consolidación de un movimiento indígena de tierras bajas cuestiona esencialmente estos trasfondos de la idea dominante de las izquierdas en el país, en donde el principal debate ha radicado en asumir el control del Estado y la titularidad de los medios y fuerzas de producción pero no ha cuestionado en esencia al paradigma de desarrollo industrialista modernizante.

Evidencia la existencia de varios registros de debates inconclusos en la etapa pos constituyente del proceso de cambio que corren por encima de la división ideológica moderna entre derechas e izquierdas, pues plantea la posibilidad de que existan otros actores, sujetos, identidades, lenguajes, soportes y escenarios posibles a las de las encarnaciones de clase obrera, minera, campesinas y originarias de tierras altas en el horizonte de la izquierda pos capitalista. Por otro lado, reactualiza —en un contexto de sucesivas crisis mundiales crecientes— la desconfianza de Marx respecto a las limitaciones reales de cambio bajo la égida del Estado 6. También introduce contenidos cosmológicos e inter civilizatorios desde tierras bajas al debate pos capitalista sobre el Buen Vivir al cuestionar el paradigma moderno de crecimiento y desarrollo ilimitado basado en la industria depredadora de recursos naturales y matriz energética intensiva en hidrocarburos.

Lo afirmado con anterioridad nos permite trabajar una conceptualización del Vicepresidente García Linera, quien introduce la posibilidad de “tensiones creativas” en el seno del pueblo 7, interpretando la cronología política de las fases por las que atraviesa el proceso de cambio. Tomando e reinterpretando dicha categoría analítica bajo otras miradas posibles, podemos encontrar que bajo el contexto de las contradicciones en el campo de la izquierda desarrolladas con anterioridad, existen “tensiones creativas” entre la agenda de octubre que fue el corolario de las movilizaciones sociales de fines del siglo XX y la emergencia de una agenda de septiembre en torno al TIPNIS, como vórtice de los nuevos debates en el horizonte de la crisis económica mundial de fines del sistema mundo capitalista.

La existencia de una nueva agenda de septiembre que surge a partir de la VIII marcha vislumbra que el trasfondo a la problemática del TIPNIS tiene varias dimensiones y que no se reduce simplemente a la construcción (o no) de la carretera, ya que visibiliza los sucesivos debates pendientes desde la agenda de octubre. Al hablar de tensiones creativas entre la agenda de octubre y la agenda de septiembre del TIPNIS podemos interpretar que dichas agendas no están contrapuestas ni constituyen oposiciones entre sí sino todo lo contrario, plantean la continuidad y secuencialidad del proceso que avanza. El debate social en torno a la nueva agenda emergente del TIPNIS posibilita el aporte del país a un urgente debate mundial respecto a la construcción de una alternativa civilizatoria a la crisis del sistema mundo capitalista, que trascienda las limitaciones de las contradicciones de las izquierdas, que retome una dialéctica de la historia pos estatal y que presente una opción al atávico paradigma del desarrollo industrial depredador.

El rol de los medios masivos de comunicación, las redes sociales como nuevos soportes de la politicidad y el develamiento de las agendas ocultas de las oposiciones en su intento de derrotar un proceso de cambio por medio de una “primavera en tierras bajas”

Retomando una idea inicial, la intervención policial a la marcha generó un punto de inflexión en el conflicto ya que posibilitó el develamiento y separación entre la emergencia de una agenda social genuina en torno al TIPNIS y otra contra agenda velada que nada tiene que ver con el proceso de cambio, los indígenas de tierras bajas, el TIPNIS y la ecología. Después de la intervención policial a la marcha, dicha contra agenda revela explícitamente sus contenidos e intencionalidades al conducir la atención de la opinión pública desde las reivindicaciones en torno al TIPNIS hacia el pedido de renuncia del Presidente Morales, hecho que sin lugar a dudas obstaculizaría y/o detendría el proceso de cambio, generando un escenario político adecuado para iniciar un contra proceso reaccionario.

El conflicto en torno al TIPNIS —envuelto en un manto de confusión— ha sido el escenario propicio para que las derechas nacionales y cruceñas (asistidas por una derecha internacional) intenten reinventar algún proyecto político con márgenes de legitimidad social. Es fundamental recordar algunos elementos centrales para esclarecer lo anterior: las derechas políticas nacionales y cruceñas se encuentran en una situación de crisis de super estructura al haber sido derrotado su proyecto político de autonomías departamentales como dispositivo de resistencia a un proceso de cambio en curso en el país; sin embargo, su estructura económica, institucional, corporativa, organizativa y sus cuadros siguen estando intactos. En otras palabras, asistimos a un momento (como en otras coyunturas en el pasado histórico) de resignificación de los dispositivos ideológicos y discursivos del bloque político de las derechas al cooptar demandas y reivindicaciones sociales legítimas para justificar la consecución de sus propios intereses que nada tienen que ver con las sensibilidades, luchas y reivindicaciones de la base social. La historia del secuestro de la base popular del proceso autonómico se repite con grotesca similitud.

Los intereses de esta contra agenda de las derechas esta intrínsecamente vinculado con la interrupción del proceso pos constituyente, la reforma o eliminación de la actual Constitución y la derrota “social” del actual Gobierno. Dichos objetivos aparentemente están siendo perseguidos por las derechas nacionales (asistidas por las derechas internacionales) a través de una estrategia similar a la usada en el medio oriente: las rebeliones, revueltas y procesos disruptivos conocidos en la prensa internacional como la “primavera árabe”. 8 La posibilidad de una “primavera en tierras bajas” sería un recurso político para propiciar y reproducir (bajo el eje de la reivindicación del TIPNIS) diversos alzamientos populares en cadena que provoquen progresivas situaciones de inestabilidad y conflictividad social que desgasten la legitimidad, credibilidad, confianza e imagen del Gobierno.

Sin embargo, ante la magnitud de las consecuencias de una primavera política en el país, no sólo se perdería el debate societal que ha sido posicionado con la emergencia de la agenda del TIPNIS, sino que se perdería con éste la proyección histórica y política del movimiento indígena de tierras bajas. Asistido por la “creatividad destructiva del capitalismo” (Boaventura de Souza), la hegemonía decadente se reinventaría en un contexto de crisis económica mundial por medio de la “economía verde”.

Escenarios y contenidos de un debate impostergable

El debate societal tendrá que atender dos escenarios temporales que corren paralelos en el contexto de una gran crisis mundial con aristas económicas, energéticas, alimentarias, climáticas y por el acceso al agua: en el corto plazo, (el debate) deberá guiar al Gobierno en la articulación de un plan de contingencia que amortigüe los efectos de la crisis económica – financiera mundial y la fractura del sistema mundo capitalista brindando un “blindaje” a la economía nacional 9. En este escenario, la variable tiempo es fundamental para afrontar los impactos de un sistema mundo irremediablemente fracturado y con previsiones de caer en tres años. 10

Paralelamente, se tendrá que articular la “tensión creativa” entre las agendas de octubre y la agenda del TIPNIS, gestionando una alternativa civilizatoria al paradigma moderno del desarrollismo industrial extractivo y depredador. A su vez, trascender la trampa de la economía o capitalismo verde que propone un medio ambientalismo “light” y “fashion” que no aborda de raíz las causas estructurales de la crisis mundial, sino que administra los síntomas de las crisis.

La ecología plantea con vehemente urgencia los contenidos transversales al campo progresista del siglo XXI al cuestionar la relación de explotación – dominación del hombre sobre la naturaleza y al replantear el lugar que ocupa el ser humano en un nuevo equilibrio planetario en donde emergen los derechos de la tierra, los ecosistemas y los entes vivos no humanos. Las nuevas luchas en torno a los abusos, las asimetrías del poder y las aristas de la dominación no giran únicamente alrededor de los humanos —luchas que innegablemente permanecen inconclusas— sino que los siguientes procesos emancipativos deberán incluir a nuestro nuevo prójimo: la Madre Tierra, la naturaleza y sus ecosistemas.

1    BOAVENTURA DE SOUZA SANTOS: Las paradojas de nuestro tiempo y la plurinacionalidad. Discurso a la Asamblea Constituyente en Montecristo, Ecuador. Marzo de 2008. Citado en Geopolítica plurinacional; de la reivindicación de la plurinacionalidad a la constitución del Estado Plurinacional. Katu Arkonada

2    Para mayor desarrollo de éste tema ver la investigación La Reconfiguración del Campo Político Cruceño: de la lucha inter hegemónica a la lucha intra hegemónica de Helena Argirakis Jordán. 2011. PNUD.

3    MAYORGA, FERNANDO: Escenarios Políticos Pos Gasolinazo. Conversatorio de Análisis Político para el PNUD – fBDM. Santa Cruz de la Sierra, abril de 2011

4    LEÓN, OSVALDO: Entrevista a Boaventura de Sousa Santos: Incertidumbres y procesos contradictorios. Septiembre de 2011. http://alainet.org/rss.phtml

5    Esta primera contradicción que desarrolla Boaventura de Souza nos vislumbra una posibilidad de explicación respecto al rechazo contundente de muchos antiguos adherentes de las izquierdas bolivianas que lucharon contra las dictaduras y por la reconquista de la democracia a fines de la década de los sesenta e inicios de los setenta en el siglo XX.

6    De manera simplista, podemos resumir las reflexiones de Carlos Marx respecto al Estado en dos posiciones: a) el Estado como instrumento de dominación de clase burguesa que cumple la función de coordinar sus intereses a largo plazo y b) la apreciación momentánea del Estado con relación a los contenidos de la Revolución Francesa en la que la pluralidad de las clases, las manifestaciones de que forma el Estado parece capaz de dominar la sociedad civil y de restringir, a la vez, el poder de la burguesía. Sin embargo, Marx estaba convencido de que el (rol del) Estado no podía escapar indefinidamente a los constreñimientos que le imponían los que poseen y controlan los medios de comunicación. Por ende, tiende a la irrevocable eliminación (o superación) del Estado.

7    GARCÍA LINERA, ÁLVARO: Las Tensiones Creativas de la Revolución. La Quinta Fase del Proceso de Cambio. Vicepresidencia del Estado Plurinacional. Presidencia de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Septiembre de 2011.

8    Las denominadas “primaveras” hacen referencia a una serie de alzamientos populares en países árabes iniciadas a fines de 2010, calificados como “revolucionarios” por la prensa internacional. Consisten en diversos grados de protestas, revueltas, rebeliones y otros procesos disruptivos en el mundo árabe reivindicando mejoras sustanciales a las condiciones de vida Dichos procesos disruptivos se iniciaron en 2010 en el Sahara occidental extendiéndose rápidamente hacia Túnez, Argelia, Libia, Jordania, Mauritania, Sudán, Omán, Yemen, Arabia Saudita, Egipto, Siria, Líbano, Marruecos, Irak, Baharein, Irán y Kuwait. Las características distintivas de estos alzamientos populares consisten en el rol que han jugado en muchos de estos países el internet y las redes sociales, que constituyen un nuevo soporte digital a la politicidad en el siglo XXI. Los escenarios de reproducción política se amplían desde los medios masivos de comunicación (que en muchos países asumen el rol de oposición política orgánica ante la ausencia de un sistema político partidario que ejerza la representación e intermediación entre sociedad civil y Estado) hacia las redes sociales, que se transforman en el nuevo campo de lucha de la política. Dichas redes sociales ofrecen nuevos soportes a la politicidad al trasmitir o divulgar hechos y acontecimientos políticos en “tiempo real” y simultáneamente dar, formar y reproducir criterios u opiniones de naturaleza política que actúan como cadenas de rumorología que conforman las líneas y matrices de opinión.

9    Este escenario es analizado brevemente por mi persona en un artículo anterior titulado De la crisis mundial, la transferencia de hegemonía económica, el liderazgo hemisférico de Brasil, el proceso de cambio, el Buen Vivir y el TIPNIS en el Semanario La Época del 09 de Septiembre de 2011. https://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=853

10  BURCH, SALLY: Wallerstein: se vienen años de incertidumbre y caos mundial. En http://alainet.org/active/48721 del 16 de agosto de 2011.

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