octubre 29, 2020

Elecciones judiciales: ¿qué está en juego?

“Bolivia se da el lujo de contar con ocho facultades de Derecho destinados a la fabricación de vampiros de indios” (E. Galeano: 1976)

Una larga lucha por la justicia…

Hace mucho tiempo vengo sosteniendo que el problema principal del sistema judicial en Bolivia y por extensión en América Latina, no es lo que las agencias de cooperación nos hacen ver, y menos lo que los propios auto-diagnósticos judiciales señalan.

En el primer caso, las agencias de cooperación solo ven problemas en formación de los operadores, corrupción institucional, ineficiente personal de apoyo, tecnología inadecuada, etc., lo que incidiría claramente en la falta de “acceso a la justicia”.

En cuanto a los auto-diagnósticos, estos señalan que el problema mayor es el presupuestario y, en escala descendente, la formación judicial, los sistemas de selección de jueces; todos ellos problemas en el “acceso a la justicia”.

Sin duda, estas dos miradas han sido las que marcaron las agendas de modernización de los sistemas de administración de justicia en América Latina desde hace casi cincuenta años.

La oleada neoliberal no hizo más que reforzar estructuras coloniales con barniz de modernización, los resultados después de gastar una obscena cantidad de millones de dólares en la región, son evidentes en la distancia: las reformas judiciales neoliberales son un fracaso que le han costado mucho a nuestros pueblos.

Epistemológicamente hablando —en todo el proceso de reformas judiciales—, se perdió de vista un dato que viene de la profundidad histórica: los orígenes de los sistemas judiciales en América Latina.

Y es que los sistemas judiciales contemporáneos están pagando caro su herencia colonial institucional (estructuras subjetivas e institucionales colonizadas, colonizadoras y colonizantes) y las lógicas cotidianas de una elite atrapada en el tutelaje anglo-euro-céntrico.

Estos datos de poder son un déficit enorme en los estudios contemporáneos sobre la administración de justicia en América Latina.

Ergo, los sistemas de administración de justicia en América Latina ofrecen un excelente campo de luchapara comprender el funcionamiento de la colonialidad institucional, el orden de saberes y, por supuesto, la solución de sus problemas más recurrentes.

Bolivia —pasada la asamblea constituyente—, está enfrentando un nuevo tiempo político, sin recetas de por medio, sabiendo que un nuevo estado es la base de un nuevo derecho y una nueva institucionalidad. Bolivia está enfrentando el reto de descolonizar el Estado desde el Estado; descolonizar el derecho y las prácticas judiciales.

O se mantiene a los poderes judiciales en calidad de rehenes de los otros poderes o enfrentamos sinceramente el reto de su verdadera independencia política.

O se asume la igualdad jerárquica de la jurisdicción indígena originaria campesina con las demás jurisdicciones o todo lo que se habla de pluralismo y pluralidad son una verdadera hipocresía.

El problema no somos nosotros los indígenas, el problema está en el lugar donde estuvo desde su nacimiento: en la justicia liberal y sus saberes, en sus prácticas perversas e indolentes ante el sufrimiento ajeno.

Ahí está la cuestión inicial de una larga lucha por la justicia.

Orden colonial y sistema judicial: un poco de memoria

Bolivia, marca la línea de discusión de los problemas que son históricos en América Latina, y la cuestión judicial es una de esas preocupaciones.

Sin duda, echar fuego sobre un viejo y decadente poder judicial, tiene que tener una explicación fuerte, pues la pregunta lo es…

Y Ello es así porque la cuestión judicial, no es un asunto más de un poder más, sino el lugar donde la colonialidad del poder, del saber y del ser, se reproduce con una naturalidad asombrosa.

Si tuviéramos que ver la justicia del inca y compararla con aquella justicia que trajeron los españoles, lo único que hallaríamos, sería la generosidad de la primera frente a la perversidad y decadencia de la segunda.

Ya en 1612, el cronista indio Guaman Poma de Ayala, nos lo recordará con acierto crítico: “Y había Justicia entre ellos y había ordenanza y Ley… eran ubidente a la justicia y al Ynga y no auía matadores ni pleyto ni mentira ni peticiones ni proculadrones ni protetor ni curador en enteresado ni ladrón, cino todo uerdad y buena justicia y ley”

Y en referencia a la justicia del invasor nos dirá: “Los jueces con poco temor de la justicia. Con deferentes castigos, sin tener misericordia por dios en los pobres…”

Apreciar las palabras del cronista desde el tiempo presente, nos permite afirmar que la justicia no ha variado sustancialmente su carga colonial, por tanto señorial, patriarcal, fundamentalmente racista y clasista.

Desde el momento mismo de iniciada la vida republicana, el sistema de justicia nació atrapada en las costumbres coloniales, tal como lo atestigua el Decreto de 15 de diciembre de 1825 en el que se disponía la“Creación de una Corte Superior de Justicia en La Paz con las mismas atribuciones que las antiguas audiencias”, se cambian los letreros de las puertas y no cambia nada por dentro,

Por si ello fuera poco, del Decreto de 21 de diciembre del mismo año establece “Que se observe en la República la Ley de 9 de octubre de 1812 y demás decretos de las cortes españolas sobre la administración de justicia”.

Otra curiosidad más, Andrés de Santa Cruz, dio como regalo de cumpleaños a su esposa los flamantes Códigos Civil y Penal, el primero copia de su original en francés, que hasta hoy nos hace pensar el anticrético de una manera diferente a la versión general francesa. En el segundo caso, el código penal copia de su original español que fue presentado por el ministro del interior, don Facundo Infante español de origen…

O sea lo que hemos visto es el colonialismo interno, vía decreto del 15 de diciembre, y el colonialismo externo vía decreto del 21 de diciembre, y con Andrés de Santa Cruz vemos el horizonte definitivo de la colonialidad en el sistema judicial, una colonialidad que se reproducirá groseramente además en la segunda mitad de la década de los noventa.

Marcar, copiar, pegar diría un vendedor de tesis Jurídicas

Justicia y neoliberalismo: el campo jurídico

Desde la reforma constitucional del 94-95 el Poder Judicial, tuvo que copiar modelos, pero no de forma ingenua sino porque las formas contemporáneas de dominación colonial así lo decidieron para toda América Latina…

El Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Monetario Internacional auspiciaron una nueva era en las Venas Abiertas de América Latina.. la era de las consultorías para las reformas judiciales

Tribunal Constitucional, modelo español; Concejo de la Judicatura; modelo francés; y Reforma Procesal Penal, modelo escabino alemán con auspicio del Banco Mundial, USAID

(cooperación norteamericana), GTZ (cooperación alemana) y AECID (cooperación española)

América Latina está transitando ya cinco décadas de reforma judicial, las evaluaciones de la primera generación (reformas normativas sustantivas de los setenta) y la segunda (reformas procesales e institucionales de los noventas), arrojan resultados poco alentadores, tanto para la cooperación internacional como los propios destinatarios del proceso en cuestión.

La agenda de reformas, en realidad era la siguiente: a) Independencia Judicial; b) Acceso universal igualitario; c) Reclutamiento y promoción en base a los méritos; d) Organización y gestión administrativa del despacho; e) Asignación de recursos y autarquía presupuestaria; f) Introducción de mecanismos alternativos de resolución de conflictos.

El debate constituyente permitió esclarecer, que gran parte de los problemas del Poder Judicial, no son resultado de la buena o mala voluntad de los circunstancialmente “Operadores de Justicia” —y el gobierno judicial que lo acompaña—, sino que existe por encima de ellos, toda una cultura inquisitorial, aristocrática y monárquica, que sólo puede admitir una categoría de referencia política para su análisis: la colonialidad persistente.

Aquí tienen mucho que decir profesores del derecho, juristas y abogados causídicos, y tienen además la palabra, los bolivianos y bolivianas que tienen relación con la administración de justicia, hablamos de la policía y los defensores públicos…

Es decir tenemos todo un campo jurídico, donde la verdad del derecho entra en terreno de disputa, y aquí las preguntas fuertes: ¿a quién le sirve la independencia judicial? ¿Cómo lograr imparcialidad en las decisiones jurisdiccionales? y ¿cómo desarrollar mayor eficacia de las decisiones judiciales?

El campo jurídico tiene la palabra…

Advocatus y juristas asépticos a la deliberación política…

Sin duda el tercer componente clave es la formación de los juristas, pues estos viven atrapados dentro de un tutelaje eurocéntrico.

Derecho romano, sin base histórica; Derecho burgués inconsciente de su pasado feudal, la enseñanza del derecho vive cautiva de un mito de origen que encubre la colonialidad del derecho.

El tutelaje euro-anglocéntrico, genera en América Latina, abogados ritualistas, formas procesales por encima de la verdad de los hechos, jueces modulados bajo la asepsia política, fiscales cuyo raquitismo es evidente en todas su formas.

Diseños institucionales con prácticas sociales patrimonialistas, señoriales, racistas y machistas,

Profesores y estudiantes marcados por un lenguaje androcéntrico sesgado de igualdad evasiva ante la realidad…

Libros viejos cuya ingenuidad envuelven a los juristas más críticos y debilita sustancialmente las deliberaciones políticas de la cuestión judicial.

Reproducción de juristas, cuya naturaleza conservadora ha quedado evidente ante la historia reciente, particularmente ante los hechos de la Asamblea Constituyente.

Colegios de abogados que acabaron defendiendo la propiedad terrateniente y el racismo institucional, en tiempos de la Asamblea Constituyente.

Para cerrar…

Alberto Binder lo dijo con precisión “Ninguno de los países nos hemos podido sacar de encima el modelo colonial, inquisitorial de la administración de justicia que tiene que ver con un modelo de organización judicial, con una debilidad intrínseca del poder judicial, tiene que ver con un modelo de Juez, tiene que ver con una cultura inquisitorial, tiene que ver con una concepción del Poder Judicial… Me parece que esta época es una enorme oportunidad para que pongamos en cuestión ese modelo y lo echemos debajo de una vez por todas… Cuando están hablando del Poder Judicial, están hablando de aquella institución que se va a encargar especialmente de que esta constitución… no quede como ha pasado en muchas otras, en la nube de los conceptos, sino que sea instrumento real de la vida social, de la convivencia, en una democracia realmente inclusiva”

Lo que está en juego es: la supervivencia del orden colonial y neoliberal de la justicia, o la descolonización de la misma…

Descolonizar la justicia es el mandato del Presidente Evo Morales, y tiene que ver con una aspiración histórica de los pueblos…

Los muertos de octubre el 2003, los humillados de mayo 2008 en Sucre, las víctimas del genocidio en septiembre del 2008 en “El Porvenir” así lo exigen.

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