octubre 25, 2020

Para el parlamentario y comunista chileno Hugo Gutiérrez “El desencuentro entre los dos estados, Bolivia y Chile, no debe darse entre los pueblos hermanos”

Abogado. Encarceló a varios generales implicados en violaciones de los Derechos Humanos y persiguió al dictador Augusto Pinochet hasta el último día de vida que estuvo en esta tierra, logrando quitarle el fuero de expresidente de la República y dejarle en arresto domiciliario días antes de su muerte. También ha apoyado casi todas las causas de Derechos Humanos que se han dado en Chile; el Movimiento de Pobladores en Lucha con sus avances autogestionados en los proyectos habitacionales y urbanos, estudiantes por la educación pública y de calidad, contra las discriminaciones sexuales, o las luchas de los indígenas como los mapuches,… Hay pocas problemáticas de Derechos Humanos en Chile que no habrá tratado. Y últimamente fue elegido diputado de la República de Chile por el distrito de Tarapacá por un periodo de 4 años, de 2010 a 2014, con el Partido Comunista de Chile.

Llegó a Bolivia a reunirse con movimientos sociales, con el mismo Presidente Evo Morales, pero el conflicto del TIPNIS le complicó poder ejecutar toda la agenda política programada. Aún así, La EPOCA pudo encontrarse con el parlamentario del Partido Comunista Hugo Gutiérrez y conocer sus opiniones sobre diversos temas: las relaciones de Chile con Bolivia, las luchas actuales del país del pacífico, el neoliberalismo estancado implantado por Pinochet, e incluso comparativas entre el Partido Comunista España y el Partido Comunista de Chile,…

Anibal Garzón (AG).- Qué le trae por Bolivia…

Hugo Gutiérrez (HG).- Apoyar una demanda vinculada a los Derechos Humanos que es acabar con la Mediterraneidad de Bolivia, es decir, es un sin sentido tener un país vecino reducido a cerros y que no tenga mar. El tratamiento del gobierno de Chile al pueblo boliviano no me representa, y lo señaló con toda su letra. El desencuentro entre los dos estados no debería darse entre el pueblo chileno y boliviano, que hay cosas en común que tenemos que desenvolver en conjunto, y creo que al problema del mar hay que darle solución, y la necesidad de que Bolivia tenga un puerto es una reivindicación que se pude hacer realidad en el distrito del que yo soy diputado. Tengo la impresión de que la negativa del Presidente Sebastián Piñera a tener conversaciones con el estado boliviano rehunda en un claro prejuicio para la región a la que yo represento. Hoy gran parte del comercio exterior de la región de Tarapacá es con Bolivia y negarse a tener un dialogo productivo el gobierno de Piñera con Evo Morales perjudica a los habitantes de mi región. La solución de mar se le puede dar a Bolivia para, además, generar convivencia mutua del tema de la carencia de agua en el territorio de Tarapacá. Producto de una sobreproducción minera mi región no tiene viabilidad histórica de agua dulce, sin agua dulce no tenemos futuro, y con Bolivia se puede complementar ese problema.

AG.- ¿Defiende la estrategia de dar competencias soberanas a Bolivia sin conceder territorio propio, o defiende ceder un espacio?

HG.- Hay que hacer ambas cosas. Ceder territorio donde Bolivia ejerza autonomía y soberanía en ese territorio, que sin duda debe ser una franja que no divida el territorio chileno, como por ejemplo un franja cerca de Arica, al lado de la frontera con Perú. Y también la necesidad de que Bolivia tenga un puerto en el mismo territorio chileno, y hemos visto la posibilidad de que sea en el municipio de Pisagua, que es un territorio prácticamente abandonado. Sería un puerto soberano en terreno chileno donde Bolivia trabajaría con toda autonomía y le facilitaría las comunicaciones con todo el mundo.

AG.- Según los tratados de Paz de la Guerra del Pacífico, es un juego a tres bandos y Chile y Bolivia no pueden llegar a ningún acuerdo sin Perú.

HG.- En este ámbito de encontrar respuestas desde la sociedad civil, desde los pueblos vecinos sin lugar a dudas juega un papel fundamental el pueblo peruano. Esto de seguir anclados en la Guerra del Pacífico (18979-1883) impide que se desarrollen los pueblos. Con estas lógicas de guerra que se han en instalado en todos los límites de Chile, en el sur con Argentina, en el norte con Perú y Bolivia, impide el desarrollo normal de los pueblos. Creo que la calidad de vida de las personas que viven en los límites del país se ven afectados por estas lógicas de guerra, y Chile demuestra ser el más espartano de todos los países, ni Argentina, ni Bolivia, ni Perú lo desean. Pero el militarismo nacional chileno sigue con esta mirada de que el día de mañana va a ver un escenario de guerra. El ejército chileno sigue manejando hipótesis de guerra y se las impone al estado nacional y a sus gobernantes. Una vez superemos esto vamos a poder permitir que los pueblos se desarrollen, pero como no esperamos que esto surja de los mismos gobiernos luchamos por que jueguen un rol protagónico los pueblos de estos países, Chile, Perú y Bolivia.

AG.- Más allá del conflicto histórico Bolivia-Chile. ¿Qué sucede hoy en Chile? ¿Cómo ha sido posible el levantamiento de esos movimientos populares como los estudiantes?

HG.- El poder económico chileno tiene totalmente capturado al poder político. Lo inusual que ha hecho el poder económico es que se han involucrado de manera clara en la sociedad civil, por eso tiene la derecha influencia en sectores proletarizados de la sociedad chilena. Entendió la burguesía chilena que era necesario insertarse en la sociedad civil con su retórica y demagogia para poder avanzar. Pero ha llegado a un límite. En los últimos meses la sociedad civil que estaba cooptada por la derecha y la Concertación que gobernó durante más de 20 años ha podido generarse cierta independencia, sobre todo sin la Concertación en el poder han crecido los movimientos sociales. Por eso estamos viendo la construcción de un poder social antes intimidado en la dictadura y contenido en la Concertación, pero ahora esta en auge. La necesidad de construir un país distinto se da desde ahí, desde la base.

AG.- El discurso oficial chileno dice que el único modelo válido es el neoliberal para generar desarrollo económico.

HG.- Es un modelo que genera riqueza, y eso nadie los desmiente, pero el cuestionamiento es que genera profunda desigualdades. No distribuye riquezas sino por el contrario es concentrador. Entonces claro, ahí hay una desigualdad que se siente, es decir, el 45% de la masa laboral gana entre 100.000 y 300.000 pesos mensuales (150 a 450 euros), y uno se da cuenta de que como es posible que eso pueda ocurrir, que los ingresos de la masa trabajadora sean tan mínimos. Y a todo esto hay que añadirle el sistema de endeudamiento generalizado que se usa como control social, y que las riquezas naturales se van del país afectando duramente a la población y sin prácticamente beneficiar en nada localmente. Así, la gente se da cuenta que este es un sistema que beneficia a unos pocos y perjudica a una mayoría. Ha costado instalar esta percepción por que el modelo neoliberal en Chile durante un tiempo generó riquezas y la gente al compararse con otros países latinos tenia la sensación de que era un país superior en desarrollo al resto, pero era una superioridad falsa. Puede que los países latinoamericanos no tuviesen ese desarrollo económico, pero muchos tienen servicios de salud público, educación gratuita,… mientras en Chile en todo se paga y bastante caro, hasta lo que llaman público como la Universidad. El pueblo está tomando la impresión de que es mejor tener un estado que trate los derechos del ciudadano y no como simples mercancías aunque tenga un menor crecimiento económico por que ese desarrollo económico no chorrea, no llegaba a todos los chilenos sino que se concentraba en las manos de unos pocos.

AG.- En el estado español no existe ninguna memoria histórica de los crímenes del franquismo. Las estructuras actuales impiden abrir las fosas de la historia, y algunos jueces españoles han investigado casos similares fuera de sus casas, como el juez Baltasar Garzón en Chile o Argentina

HG.- Hay que reconocer que gran parte de la impunidad que existía en Chile hasta el año 1998 se rompe por la orden de captura de Pinochet en Inglaterra emanada por el juez Baltasar Garzón. Sin esta detención el estado chileno no hubiese cedido a las presiones del Movimiento de Derechos Humanos. Esto se dio tanto en Argentina con Jorge Videla como en Chile con Pinochet. Después por supuesto el gobierno de Eduardo Frei se comprometió a juzgar a los violadores de los Derechos Humanos si le devolvían a Pinochet al país, pero el compromiso era juzgar a todos los violadores menos a Pinochet. Cuando llega Pinochet a Chile el mismo acepta transformarse en un loco para evitar la persecución penal.

AG.- El Partido Comunista Español finalmente aceptó esa falsa transición monárquica que se dio en el estado español en los años 70, donde ni memoria histórica a muchos de sus militantes asesinados, donde se institucionalizaba la monarquía como heredera del franquismo, donde e incluso se aprobaron los Pactos neoliberales de la Moncloa. ¿Podemos comparar ese papel del PCE con El Partido Comunista de Chile en su realidad pos-pinochetista?

HG.- Tengo conocimiento del PCE, y la última vez que coincidí con esa formación fue en el I Congreso Republicano que organizaron en España, donde tuve la oportunidad de hablar con dirigentes sobre varios temas entre las dos realidades nacionales. Justamente sin hacer parangón entre el PCCh y el PCE les dije con toda claridad que nosotros como comunistas nunca aceptamos la institucionalidad que dejó Pinochet y hasta hoy la cuestionamos y pedimos una nueva Constitución Política, y no fuimos parte de la supuesta Transición Democrática de esta país por un acuerdo entre el gobierno chileno y los Estados Unidos de excluirnos en el proceso. Tampoco aceptamos el modelo económico neoliberal hasta el día de hoy, que se implementó con Pinochet y continua tras esa falsa transición como dices. En consecuencia nosotros nunca dejamos de combatir ni la institucionalidad pinochetista, ni el modelo económico de Pinochet, ni su impunidad,… y por supuesto el PCE, como agregaste, aceptó los Pactos de la Moncloa, aceptó la monarquía, que me parece hasta el día de hoy una insensatez política. Renunciar el PCE a la República es algo que nadie comprende. Yo tengo amigos que sus padres estaban presentes cuando el Comité Central del Partido Comunista bajó la bandera de la República y alzó la bandera de la Monarquía y como, posteriormente, muchos de los supuestos comunistas quemaban sus carnets. Creo que ahí se dio la desnaturalización del PCE cuando aceptaron esas estructuras y compromisos, e incluso siendo parte de la Amnistía de los crímenes cometidos por Franco. Y en comparativa a todo esto, el PCCh no cometimos ninguno de esos errores, y por eso hoy día tenemos el rol que tenemos en la sociedad chilena. No nos pueden juzgar jamás como un partido que aceptó criterios de la dictadura y su “Transición”.

AG.- En las lucha contra Pinochet, existieron fuerzas revolucionarias armadas que se ganaron cierto prestigio, como el MIR o el Frente Patriótico Manuel Rodríguez,… ¿qué existe de estas estructuras y qué vínculos hay con el Partido Comunista de Chile?.

HG.- Esas fuerzas políticas no existen hoy en Chile. Algunos han querido reconformar esas organizaciones pero no han cuajado. Los mismos que integraron esas fuerzas políticas se autocriticaron y se descompusieron, política, moral y éticamente. El FPMR fue una creación propia del PCCh hasta el año 87, como una guerrilla urbana, y ordenamos que todos los cuadros volvieran al partido y algunos lo acataron y otros no, y continuaron con un frente autónomo con una política distinta a la del partido que tuvo sus momentos relevantes a finales de los años 80 pero que posteriormente muchos de sus cuadros fueron asesinados por las autoridades pinochetistas. Hoy día queda como un recuerdo histórico de heroísmo.

AG.- Hay otras formaciones nuevas que están naciendo en Chile y consolidándose, como la formación política Igualdad, que es un nuevo frente de movimientos sociales que luchan por problemáticas más cotidianas y dejan en segundo plano el componente ideológico.

HG.- La formación Igualdad tiene su propia doctrina política que uno debe responder. Nosotros como PCCh estamos por una amplia inclusión de todos los sectores que quieren hacer oposición a la derecha. Tratamos de convencer a muchos de que hay la necesidad de crear un amplio referente popular para implementar la política de la revolución democrática y de ruptura institucional. No es posible que el padre de nuestra institucionalidad siga siendo Pinochet. En consecuencia hay que generar las convergencias de la izquierda popular para finalizar con esto.

AG.- Pronósticos sobre las próximas elecciones municipales en Chile…

HG.- Si hay generosidad y grandeza de una oposición a la derecha y si hay unión se puede provocar una gran derrota de Piñera en las elecciones municipales de 2012 y avanzar de manera contundente para las elecciones presidenciales de 2014. Pero es un camino de obstáculos, de ambiciones persónales, con malas formas de hacer la política, la corrupción que instaló la Concertación y que la derecha reproduce,… todo esto hace que no se generen los cuadros que hoy día son indispensables para producir una política de convergencia en la izquierda. Si uno se mira solo a uno mismo con sus conveniencias impide que los procesos se desarrollen de forma unitaria y convocante que se requieren para hacer la ruptura institucional.

AG.- ¿En el proyecto de suma de fuerzas contra la derecha, entrarían actores de la Concertación?

HG.- Nosotros hemos dicho con claridad que no vamos a imponer a ningún partido que deje su doctrina político, lo único es que tenga la grandeza de converger en este movimiento plural contra la derecha chilena para derrotarla políticamente y poder hacer los cambios que el país requiere.

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