octubre 29, 2020

El debate nacional para una nueva agenda

El presidente Evo Morales ha convocado a un gran debate nacional para diciembre. Todavía no se saben los alcances y los objetivos específicos del llamado, ni mucho menos la modalidad, pero es evidente que se dará en un momento en que se hace necesario hacer un balance de todo lo que se hizo para re-impulsar el proceso histórico más profundo de nuestra historia.

El llamado a construir colectivamente una “Nueva Agenda” es algo políticamente correcto y aporta poco discutir -desde las filas del campo indígena, campesino y popular-, si la “Agenda de Octubre” fue o no cumplida. Lo que importa es que el presidente Evo expresa con claridad la necesidad de hacer ajustes a todo lo que se hizo, para profundizar lo bueno y rectificar los errores, pero sobre todo para que el cambio se dote de nuevos objetivos en la perspectiva de construir una sociedad con igualdad de derechos y oportunidades para todos.

Es más, quizá incluso sea correcto afirmar que hay imperiosa necesidad de afinar las tareas y las metas de un período político de transición en el cual se vaya dejando atrás a lo viejo que no termina de morir y colocando en la escena a lo nuevo que no termina de nacer. Lo que el gobierno hizo es mucho y nuevo frente a un pasado de manejo colonial y excluyente del poder. No hay duda que Evo es el mejor presidente que ha tenido Bolivia. Errores, por supuesto que el proceso los tiene, pero estos son los menos frente a todo lo que se ha abierto como horizonte emancipador. Por eso, para que el impulso no pierda fuerza, no tiene otra alternativa que seguir adelante.

Entonces, el llamado a un gran debate nacional debe ser para convertir la crisis en un principio de oportunidad que permita recorrer con mayor vigor y esperanza que antes el difícil camino de organizar la vida social de manera distinta a las lógicas impuestas por el capital.

No queda duda que la agenda debe servir para discutir a fondo, sin complejos y temores, el llamado modelo de desarrollo y la forma cómo se pueden construir políticas públicas con la participación de la gente, de tal manera que se registre una relación dialéctica entre “lo de abajo” y “lo de arriba” para la construcción revolucionaria de un nuevo tipo de poder.

La convocatoria a un debate nacional es una señal de fortaleza y de confianza en la gente. No es una señal de debilidad como la quiere interpretar una oposición que seguro tratará de “agarrarse” de este llamado, como lo hizo de tantas otras cosas, para, una vez más, intentar bloquear a un proceso que jamás fue de su agrado.

De ahí que le corresponde a la sociedad, sobre todo a los sectores sociales interesados en el cambio, empezar a debatir, con pasión y cabeza fría al mismo tiempo, propuestas, metas y tareas con alcance nacional que trasciendan lo corporativo y sectorial. La oportunidad está planteada, ahora depende de nosotros.

Be the first to comment

Deja un comentario