octubre 27, 2020

Indignación globalizada

La indignación acumulada sale a relucir por todas partes, o al menos se hace más visible en varios rincones del mundo. Miles, o mejor dicho millones de indignados e indignados vienen tomando las calles en diferentes lugares. Es que están y estamos cabreadas y cabreados de tanta falsedad, hipocresía, usura, engaño y toda la miseria que nos circunda.

Ese hartazgo hace que la gente se movilice. El conformismo está perdiendo espacio. La capacidad de movilización de la gente cada día sorprende más. En Bolivia, la marcha de los indígenas del Oriente, en rechazo a la construcción de una carretera ha derivado en una serie de demandas que están poniendo a prueba al actual gobierno; en Chile, las y los estudiantes luchan por el Derecho a la educación pública y denuncian a un sistema exacerbado de usura, que los tiene atrapados, y tienen también a Piñera acorralado ; en España, Portugal y varios países de Europa, la crisis económica, como resultado también de un sistema decadente e inequitativo viene activando a la gente.

En Bolivia, las últimas movilizaciones que empezaron con el rechazo de la construcción de una carretera que pretendía atravesar por el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, se ha constituido en los últimos días en el episodio más sobresaliente, por haber concitado la atención de todos, dadas las característica de la misma (una prolongada y sacrificada marcha) que hace pocos días llegó a La Paz, y que la oposición ha sabido capitalizar a su favor, con el concurso de varios medios de comunicación.

Lo cierto es que hay muchos y muchas que están manifestando su rechazo al gobierno de Morales, y no se sabe a ciencia cierta en qué va a desencadenar esta situación que ha derivado en una posición dura de parte de un grupo de líderes de indígenas de las tierras bajas, a las que Morales deberá atender.

Mientras en Chile, los estudiantes llevan como cinco meses de movilización, y si bien cuentan con el apoyo y respaldo de la ciudadanía y varios sectores, no logran hasta el momento obtener resultados a sus concretas demandas.

Lo cierto es que estas manifestaciones y otras formas de rechazo, nos están mostrando que las formas de gobernar están fallando, en general, y que hace falta que en el interior de las distintas sociedades se produzcan transformaciones profundas, pues la gente está harta, los modelos de sociedad actuales ya no funcionan, y quizá nunca funcionaron, y vemos cómo cada cierto tiempo, al menos en Bolivia, los conflictos sociales rebrotan y tenemos poca memoria y conciencia de los logros y avances alcanzados, en varios campos, que se ven eclipsados por los innumerables y persistentes errores del gobierno.

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