junio 20, 2021

Hegemonía del Movimiento Cívico Cruceño en la política

En la década de 1980, frente a la crisis de los partidos políticos —que de una u otra manera protegían los valores e intereses empresariales del proyecto cruceño— el Comité Pro Santa Cruz 1 asumió el rol de oposición al gobierno central.

En el proceso de conformación de las relaciones de poder en Santa Cruz, la entidad cívica se coloca en el centro del debate y capitaliza para sí el discurso de la identidad cruceña. En 1981 se compromete con el tema de la identidad y apertura la deliberación sobre las implicancias de “ser cruceño”; conceptualización que ha servido como sustento de construcción e invención de esa especificidad cultural: la cruceñidad. Y, partiendo de esa supuesta indiferenciada unidad, se hace posible el enfrentamiento y el cuestionamiento a la estructura centralista estatal.

Congruente con ello, desde el año 2000 la élite dirigente cruceña —vía el Comité Pro Santa Cruz y amenazada por la onda indigenista y de izquierda— trata de ampliar sus bases sociales hacia indígenas, dirigentes vecinales, trabajadores, y así lograr paliar la amenaza centro-andinista.

A partir de octubre del 2003, el Comité gana mayor legitimidad y representatividad enarbolando la bandera de la identidad cruceña para presentar reivindicaciones políticas frente al Estado central mediante la organización de Cabildos como mecanismos de homogenización. 2

A partir de junio de 2004, el Comité demuestra su poder, anunciado la realización de un referéndum por la autonomía departamental (logra casi medio millón de firmas) y convoca a un referéndum vinculante autonómico, logrando que la demanda autonómica del oriente quede instalada en la agenda política con igual peso político que la Asamblea Constituyente; evidenciando que la élite política-cívica cruceña es un interlocutor válido frente al gobierno central.

Concordante con lo citado, el Comité Pro Santa Cruz por un lado construye lo cruceño, definiendo un marco en el cual la identidad cruceña puede buscarse, encontrarse e inventarse, y a su vez se constituye en el máximo defensor y representante legítimo de sus intereses. El Comité da vida a la propuesta autonomista que actúa como nuevo articulador político del proyecto regional de la élite del oriente, y se centra en la autonomía y en los cabildos como principales mecanismos de homogenización

Con lo cual el Comité Cívico se convirtió en el “Gobierno Moral de los Cruceños”, en el estandarte y emblema de poder regional simbólico que ha obtenido: 11% de las regalías petroleras, elección de prefectos y autonomías.

La virtud y capacidad política de la dirigencia cívica es haber sabido explotar el histórico sentimiento de exclusión regional logrando su politización gracias a que las élites político-económicas le habían conferido la defensa de la cruceñidad y, sobre todo la propagación de la identidad cruceña como fuente de hegemonía de la élite dominante. logrando adeptos tanto en la capital como en los municipios restantes.

Más allá de la retórica discursiva plagada de loas hacia la dirigencia cívica cruceña, es necesario analizar la pertinencia de la presencia de las elites cruceñas cívicas en la praxis del poder político regional.

De un tiempo a esta parte estamos cansad@s de escuchar que el ente cívico cruceño debería enfrentar el desafío de “reinventarse” y darse a conocer al país ya no como una entidad excluyente, racista, excesivamente liberal y meramente pro-intereses empresariales (cualidades que invalidan la penetración y hegemonía del discurso cívico a nivel regional).

A los cívicos en Santa cruz se les exige una real apertura democrática, generar mayor concenso intrarregional; velar por transparentar el uso de los recursos públicos de la región, mejorar las condiciones socio-económicas de quienes habitan el suelo cruceño, y no ser meramente trampolín político, ni tampoco ente opositor al gobierno de turno.

En fin, en el citado contexto y dado que el Comité Cívico Cruceño acaba de cumplir 61 años de fundación, dejo para los días que están por venir el debate que sin duda suscita la viabilidad del “Gobierno Moral de los Cruceños” hacia la “Santa Cruz del 2020”.

1        Se funda el 30 de octubre de 1950, en el salón de actos de la Universidad Gabriel René Moreno y a iniciativa de la Federación Universitaria Local y con la presencia de diversos representantes de la sociedad civil.

2        El 22 de junio de 2004 se organiza el 1º Cabildo del siglo XXI posicionando la “Agenda de Junio” en contraposición a la “Agenda de Octubre”. El 2 de enero de 2005, en el 2º Cabildo se constituyó la Asamblea Provisional Autonómica para conducir el proceso de instauración de la autonomía departamental, convocar la primera elección de prefectos por voto directo y llamar a una consulta popular sobre las autonomías. Siendo el más grande el cabildo del millón del 15 de diciembre de 2006.

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