octubre 24, 2021

Las guerras de Obama

La contraofensiva mundial del imperialismo avanza. El cambio de la titularidad en la Casa Blanca no ha modificado los planes de Estados Unidos para recuperar el espacio perdido en el planeta, con el objetivo de imponer, ante su evidente crisis de hegemonía, sus mecanismos de dominación.

Bush se fue, pero Obama no solo que continuó con la intervención en Afganistán e Irak, sino que se encargó de preparar y poner en marcha sus propias guerras: primero contra Libia, ahora se dispone arremeter contra Siria e Irán. Los argumentos utilizados por Bush y por Obama solo han servido de instrumento de manipulación de la opinión pública mundial. Como en toda guerra, lo primero que ha muerto, es la verdad.

Y es que había que ser ingenuo como para pensar que Obama, por ser un hombre de color, iba a seguir un rumbo distinto del que Estados Unidos ha recorrido aún antes de convertirse en el corazón y cerebro del imperialismo. Los intereses de la burguesía imperial nunca estuvieron amenazadas por la asunción del político demócrata y el peligro para el mundo no disminuyó. Todo lo contrario, el peligro para el planeta se incrementó pues el actual jefe de la Casa Blanca se presentó como algo que nunca llegó a ser.

Es más, en Obama están puestas la esperanzas de los países del capitalismo central para superar una crisis multidimensional que amenaza con generar altos grados de ingobernabilidad en Estados Unidos y en Europa. El viejo continente está pasando por la crisis mas profunda después de la II Guerra Mundial según ha reconocido la Canciller alemana Angela Merkel. Y la recolonización del mundo por la vía de las guerras y otras formas de violencia, en una suerte de retorno a su fase de la acumulación originaria, es el método elegido para tratar de superar la profundidad de la crisis.

Contra Siria se están construyendo los mismos argumentos empleados para la ocupación de Libia, así como se está haciendo el mismo recorrido: violación de derechos humanos y sanción tomada por la Liga Arabe, para apuntar a una resolución condenatoria del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y pedido para la intervención de la OTAN. Para agredir a Irán se mantiene la denuncia de la existencia de proyectos nucleares con fines militares y de destrucción masiva. Es decir, los pretextos que se tomaron contra Irak.

Hasta ahora la más agresiva política de intervencionismo estadounidense está concentrada en esa parte del mundo, pero también sería una ingenuidad pensar que América Latina no figura en los planes de Obama y los estrategas del imperio. Abrir bases militares o ampliar las que ya existen, no se hace por gusto y eso ha venido ocurriendo en nuestro continente. De hecho hay algunos ejemplos que deben llamar la atención: la presencia militar en Colombia desde hace varios años, el golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya y la participación estadounidense en el fallido golpe contra Hugo Chavez en Venezuela y un intento similar contra Evo Morales en Bolivia.

En síntesis, Obama prepara su segunda y tercera guerra, en medio de la la más absoluta impunidad.

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