junio 24, 2021

Economía, mercado y subdesarrollo

El prestigioso economista de nuestro medio, colega y amigo, Lic. Armando Méndez Morales, disertó una conferencia sobre “Economía, Mercado y Desarrollo”, a tiempo que se presentaba su obra académica sobre “Economía Monetaria”. Valga mis felicitaciones por la culminación y entrega de su libro al autor y a las instituciones que tuvieron la gentileza y voluntad de auspiciar dicha publicación. Lamentar que la UMSA y sobre todo la Carrera de Economía no hayan cumplido con la obligación de publicar dicha obra, no sería dable pensar que fue por falta de recursos, habrá que pensar que fue un descuido de sus autoridades o tal vez una manifestación de egoísmo. No en vano son discípulos del padre de la economía, Adam Smith, quien afirma que el egoísmo (tal vez también ¿la envidia?) es la fuerza que mueve el progreso de las naciones.

En cuanto al tema que fue abordado por nuestro colega permítanme hacer algunos comentarios, encontrados con la posición que el conferencista tiene, respecto al rol que juegan los mercados y los actores de esta visión, es decir los empresarios y en la medida de que esta postura pretenda ser la posición de los privados, como propuesta fundamental para la nueva agenda a la que el gobierno convocó para diciembre del presente.

La disertación comenzó caracterizando a la economía boliviana y mundial con una generalización extremadamente universalizada, encerrándola en las fronteras de una categoría ahistórica, como pretende que sea la “economía de mercado”, encasillada en conceptos y categorías extremadamente simplistas. Me recordó las disertaciones de mis docentes de introducción a la economía, aquellas sesiones de aula universitaria donde la tarea consiste en sacarles a los estudiantes de toda su realidad circundante y se les ilusiona con un mundo abstracto, de formulas matemáticas, de supuestos, y de conceptos que son verdaderas construcciones tautológicas, como cuando se afirma que: la formación de los precios se da gracias al equilibrio de dos fuerzas, la oferta y la demanda. En ese mundo académico de tautologías, equilibrios y formulas, al final todos son felices: los empresarios ganan bien, los trabajadores contentos porque fueron remunerados de acuerdo a su rendimiento, todos consumen lo que quieren porque han maximizado sus expectativas, por lo tanto todos son racionales y civilizados, es decir modernos.

Pero después de ese tiempo hermoso de estudiante, la vida nos obliga a indagar la realidad en toda su crudeza, y resulta que la “Economía, el Mercado y el Desarrollo” son categorías que permanentemente se prestan para hacer apologías y cortinas de humo a una larga historia de: exclusión, explotación, apropiación indebida, intercambio injusto con precios injustos, crímenes y guerras, etc., etc. Todo en nombre de la “democracia, libertad y mercado”. Entonces estamos frente a conceptos que, en la práctica, son tóxicos para las sociedades subdesarrolladas, y en los últimos tiempos también para las sociedades desarrolladas.

Pero concentrémonos en este asunto del Mercado, la disertación de Méndez afirma que: “en la modernidad hay un solo sistema económico que ha prevalecido, y que es la Economía de Mercado, donde la democracia y los mercados son dos caras de una misma moneda, que se traducen en libertad política y libertad económica, y donde el rol del Estado es brindar seguridad ciudadana, infraestructura de bienes públicos y estabilidad macroeconómica” Estas afirmaciones corresponden al pensamiento neoliberal no al liberal.

El pensamiento neoliberal es un paradigma que pretende legitimar una sociedad específica en contra de otras sociedades. Así como, al interior de una sociedad en cuestión, legitima a una minoría elitista que ha logrado apoderarse del gobierno de un país y ponerla al servicio de las economías trasnacionales.

También el disertante hizo mención al economista filosofo Friedrich A. Von Hayek, manifestando su inclinación al pensamiento de este premio Nobel de economía en 1974. Los estudios críticos sobre los aportes de este economista austriaco plantean que: “Si bien la evidencia de una vinculación ideológica e intelectual directa de Hayek, con América Latina no es muy extensa, puede señalarse a este como el progenitor de una particular actitud hacia las políticas públicas que llegó a dominar el continente en la década de 1990. Además, Hayek, es el representante ideal de un movimiento cultural/ideológico que incluyó a los regímenes neoliberales de Latinoamérica”. (Yohnny Azofeifa Sánchez; “LA CRÍTICA DE FRANZ J. HINKELAMMERT A FRIEDRICH A. VON HAYEK”). De acuerdo a estos autores críticos, el pensamiento neoliberal tiene por objetivo la legitimación de un grupo minoritario de la sociedad en contra de las sociedades excluidas del “desarrollo”. Es un pensamiento que legitima a la sociedad burguesa que, hoy por hoy, está en franca subversión con los movimientos y acciones de los excluidos, en las entrañas mismas de las sociedades sobre-desarrolladas, como son, la norteamericana y la europea. De lo contrario, ¿cómo explicamos las manifestaciones de los grupos denominados “los indignados? En América Latina el movimiento estudiantil que a comenzado reivindicando educación gratuita y de calidad ha logrado apoyo de gran parte de esa sociedad cuando se cuestionó el modelo económico neoliberal, que por cierto era la admiración de nuestros colegas del criollismo neoliberal boliviano.

La economía de mercado está en peligro, los que la amenazan son los mismos que, desde el pensamiento conservador, defienden el egoísmo y la simpleza de sus contenidos conceptuales y categorías abstractas, satanizan al trabajo y fetichizan a la mercancía; siendo que esta última es el resultados de la materialización de lo que satanizan, es decir el trabajo.

Tanto el mercado como su dimensión teórica son una construcción estática que tienen límites polarizados, por un lado, el caos de las decisiones empresariales y por el otro la construcción y explicación del mercado perfecto o el modelo de competencia perfecta. Aunque Méndez aclaro que, según Hayek, los mercados son imperfectos, pero su explicación, fundamentación y sus ilustraciones, en su conferencia, tenían estas características de extremada abstracción.

El neoliberalismo se define, así mismo, como la filosofía de la libertad, su contradicción radica en que es incompatible con los derechos humanos de generación posterior a los básicos, es decir que no acepta, desde sus prácticas, los derechos: económico, sociales, políticos y culturales. Es incompatible con el derecho a la vida de todos los seres humanos, sometiendo la vida humana a su lógica de mercado, predicando que el ser humano es racional, y que dicha racionalidad es neutral. Cuando en los hechos, la racionalidad del mercado está sometida a un conjunto de condiciones materiales y que los precios son el resultado de luchas y compromisos. El cálculo de la ganancia capitalista se impone, porque está vinculada a relaciones de dominación, por ejemplo de los países centro que imponen condiciones y precios a las importaciones de bienes que se producen en los países de la periferia, ejemplo el ATPDEA.

Por muy comprensible y amable que haya sido la disertación de mi colega y amigo, Armando Méndez, nos dio la impresión de que para este pensamiento nada cambia, continuamos con el paradigma del “fin de la historia” y el reinado eterno de su majestad, “El Mercado”.

Si esta es una postura que los empresarios privados propongan a la cumbre social de diciembre, estarían proponiendo el retorno al neoliberalismo. Modelo del que los empresarios, si bien recuerdo, también se quejaron. Tarde, los empresarios bolivianos se dieron cuenta que el neoliberalismo era para las empresas transnacionales y no para ellos.

En materia de construcción de conocimiento, es importante ver los fenómenos sociales en su dinámica de tiempo y espacio. Lo históricamente determinado consiste en articulaciones de momentos de coyuntura con el largo plazo. En los diferentes espacios y tiempos las categorías económicas tienen sus propias especificidades. Desde este punto de vista no es lo mismo el mercado en tiempos de Adam Smith en Inglaterra que el mercado en tiempos neoliberales y en espacios no desarrollados y/o países identificados como periféricos.

No obstante las posiciones encontradas con el colega y amigo, Armando Méndez, vuelvo a reiterar mis congratulaciones por su libro presentado y la disertación que dio. Me permitió reflexionar en el recorrido de la economía y en la necesidad de esforzarnos para descolonizarnos de los paradigmas dominantes construidos para explicar sociedades ajenas a la nuestra.

*          Docente Investigador Titular de la UMSA

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