junio 13, 2021

¿Una señal guerrerista de EE.UU.?

A confesión de parte, relevo de prueba. El 6 de marzo pasado, el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Douglas Fraser, ha puesto en evidencia que ese país espera “turbulencias geopolíticas” en cuatro países de América Latina y el Caribe, de los que tres viven procesos emancipadores.

El jefe militar del Comando Sur, fiel a la tradición de los Estados Unidos para encubrir los verdaderos propósitos de sus planes y acciones intervencionistas, ha expresado —sin precisar tiempos— tres grandes razones para explicar la decisión de mantener una actitud vigilante frente a lo que pudiera pasar en Cuba, Venezuela, Bolivia y Haití.

La primera, la incertidumbre que existe en Venezuela por la salud del presidente Hugo Chávez, intervenido quirúrgicamente hace pocos días en La Habana en la misma zona en la que se le extirpó un tumor cancerígeno en junio del pasado año, y lo que considera la “permanente inestabilidad económica y crecientes niveles de violencia que generan mayores exigencias para el gobierno”.

La salud del líder bolivariano se ha convertido desde hace meses en parte de la campaña política de la oposición venezolana, cuya propuesta programática, representativa de intereses transnacionales, también busca esconderse en un discurso de centro.

Segundo, la presencia iraní en la región, a pesar de que la relación de Teherán con varios países de la región es fundamentalmente diplomática y comercial, es otro de los componentes discursivos y militares que EE.UU. utiliza para justificar su agresión, hasta ahora política, contra varios países. Salvo Panamá, Costa Rica y quizá un par de países más, el resto de los estados latinoamericanos mantiene relaciones económicas con Irán.

Tercero, Fraser sostuvo que Estados Unidos desarrolla una permanente vigilancia, en todos los niveles, ante la posibilidad que organizaciones criminales transnacionales colaboren con otras para trasladar terroristas dentro de la región y sobre todo hacia el país del norte.

El jefe del Comando Sur, que por decisión del presidente Barak Obama en 2008, se ha convertido en una suerte de comando inter-agencial, expresó que esta actitud de apronte de las fuerzas militares estadounidenses bajo su responsabilidad es por el efecto que podría provocar esas “turbulencias geopolíticas” en los ciudadanos y militares de ese país.

Como se puede apreciar, las declaraciones del comandante de las tropas del Comando Sur de los Estados Unidos son demasiado sugerentes, preocupantes e injerencistas. ¡Vaya sorpresa!

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