junio 24, 2021

Lo positivo y negativo de la “Tipnilogía”

Se ha dicho tanto y hubieron marcha y contramarcha por el TIPNIS y por la construcción o no del tramo 2 de la carretera de integración desde el Chapare hasta San Ignacio de Moxos, tanto que ya existe una corriente que podríamos nominar tipnilogía de la que emergen varios tipnílogos.

Lo positivo y negativo de la tipnilogía

Veamos lo positivo y negativo de esta nueva realidad en el país. Lo positivo sería que entre todo lo que se ha dicho, existe mucha información útil para que muchos que no tenían idea de lo que es un Territorio Indígena o un Parque protegido como es el Isiboro Sécure, ahora ya tienen noción de lo que es eso. Lo negativo es que el tratamiento estuvo mal desde el comienzo; que los verdaderos interesados fueron manipulados para sacar rédito político partidario y que la solución se posterga con grandes y graves perjuicios para el Estado Plurinacional.

El debate tipnílogo y su contexto político

Es en este contexto donde las posiciones se decantan y se atrincheran. La tipnilogía ha perdido gran parte de su esencia indígena originaria; la contradicción indígena contra indígena ya perdió su fuerza inicial, llegó hasta dónde pudieron llevarla los patrocinadores de esta posición como arma contra Evo Morales para deslegitimarlo como representante nacional indígena y como símbolo internacional de los indígenas. El decantamiento y atrincheramiento viene cuando en el contexto nacional e internacional priman los intereses económicos y políticos sobre cualquier componente étnico cultural.

En esta lucha por los intereses, es donde se unen los extremos. Veamos: la integración caminera sirve a todas las etnias y culturas; la tala, el procesado y la comercialización de madera, no es solamente labor de depredadores, mercaderes, colonizadores; entre los motosierristas también hay muchos indígenas originarios de varias etnias. (Que me cuelguen si esto no fuera cierto). Ni qué decir de la exploración y explotación de hidrocarburos que, en caso de llevarse a cabo, esta búsqueda del oro negro que ahora está en alzada por la importancia estratégica de este recurso a nivel global, también está en juego en la región del TIPNIS. En la lucha a muerte (con guerras) por los hidrocarburos, están comprometidas todas las etnias y culturas del planeta, porque como energético y por sus múltiples aplicaciones y usos en todas las civilizaciones, este recurso aún no tiene sustituto ventajoso. Este problema es de clase y de poder, es nacional e internacional, es por la dominación o la liberación. De esto saben mucho los pueblos árabes del Medio Oriente. También esto es parte del contexto político del TIPNIS porque un extremo lo utiliza para presentarse como radical antiimperialista y anti oligárquico y para oponerse a la carretera y a la exploración y explotación del petróleo; y los otros aprovechan y atizan las posiciones de sus pares ultras para desestabilizar al régimen de Evo Morales y dar un frenazo al proceso de cambio.

Las diferentes opciones de tratamiento del problema

El problema del TIPNIS quizá fue un problema local en su comienzo, empero la primera marcha le dio una dimensión nacional y la llevó al terreno internacional. CIDOB es una organización nacional y no lucha por solamente el Isiboro Sécure, sino por todas las áreas protegidas que son 23 con miles de kms2. Bolivia es uno de los 15 países de la tierra con mayores áreas protegidas del globo.

La Ley del Derecho a la consulta para el TIPNIS, es extemporánea, es para una sola región y para un solo caso, por tanto es insuficiente para responder a un problema que ya no es local ni regional, es nacional. Este instrumento es uno más de los muchos que se ensaya como posible solución.

En lo internacional el debate sobre el medio ambiente y el desarrollo, apenas se ha iniciado y no se vislumbra una conclusión al respecto. Las grandes potencias que son las más contaminantes, a la que se incorpora China, anteponen su propio desarrollo a la preservación del medio ambiente. La misma política aplican a todos los países dependientes y atrasados mediante sus programas de cooperación al desarrollo. Esta política estuvo bien expresada y representada por Paz Estenssoro en su ciclo neoliberal (1985-89) cuando manifestó que “Bolivia se nos muere” y para salvarla había que “exportar o morir”. El neoliberalismo en Bolivia, hasta el 2005, aplicó esta política depredadora de los recursos naturales a costa de la mayor contaminación ambiental y depredación de bosques y campos explotados para la exportación.

En los foros internacionales sobre los derechos de la madre tierra, vemos que aún no es tema de agenda. Los pocos avances en este sentido no son suficientes para una consciencia universal sobre éstos derechos de nuestro único hábitat que es la Tierra. Los ultras de izquierda a nombre del antiimperialismo y los ultras de derecha, en posición cien por ciento pro imperialista, camuflan sus verdaderas intenciones sobre cómo frenar el proceso de cambio en Bolivia. Dura y extensa batalla tendríamos que librar a nivel internacional para poner en agenda esta temática con la urgencia del caso, antes de que sea tarde en la lucha por los derechos de la madre tierra.

De local y regional el problema en su comienzo, ahora ya es más internacional y político, es en ese campo donde se han de sentar las primeras bases de solución.

En lo internacional está de por medio la coca. En las políticas gubernamentales de los Estados miembros de la ONU, nadie cree que el producto de más de 30.000 has. de coca vayan al acullicu o a la medicina tradicional y rituales; y como nadie cree en el exterior, tampoco nadie hace nada para cumplir el principio de corresponsabilidad ni con la más elemental relación de producción y consumo que es lo que utiliza el narcotráfico para su dinámica de comercialización y precios. Es por eso que también se lo utiliza el problema del narcotráfico y la siembra de coca en el Parque Isiboro Sécure, como arma para impedir la construcción de la carretera y el mayor control del Parque, más aún si en la contramarcha, hubieron algunos visibles dirigentes cocaleros del Chapare. Esta va ser una larga guerra con muchas batallas que, más que de la producción de coca en el país, dependerá de la reducción real y objetiva del consumo de cocaína que se da en los países altamente desarrollados, porque son ellos los únicos que pagan bien, a precio de oro por este alcaloide de cualesquier lugar de procedencia que ésta sea.

La única solución posible

 

Estos problemas mencionados, son apenas una muestra de lo amplio y complejo en que ha devenido el problema inicialmente del TIPNIS: el procedimiento para tratarlo, los intereses de grupos de poder nacional e internacional, la insuficiencia de la consciencia internacional en la lucha real contra el narcotráfico, nos están mostrando el único camino viable para la solución. Ese camino es el tratamiento integral como política de Estado. Lo contrario será dejar que en cada reserva protegida; en cada carretera de integración y en cada interés económico nacional e internacional, tengamos que buscar nuevamente soluciones y resoluciones extemporáneas y parciales.

Si estos son algunos escenarios políticos, actuemos en consecuencia. Ante cualesquier propuesta de solución, pensemos primero en el bien superior a defender que es el proceso de cambio. Los órganos de poder del Estado, los movimientos sociales, toda la sociedad civil debemos entender que estamos ante una oportunidad para cambiar la sociedad, el Estado y las personas como colectivo social para el Vivir Bien en general.

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