junio 13, 2021

Jóvenes y adolescentes de la región andina no pueden ejercer sus derechos

En la subregión Andina de América Latina existen 29 millones de adolescentes entre 10 y 19 años de edad, que se encuentran expuestos a una serie de situaciones que ponen en riesgo tanto su futuro como su salud, y si bien existen instrumentos legales tanto internacionales como nacionales, que respaldan sus derechos, éstos no se traducen en políticas públicas y programas que les permita ejercerlos, entre ellos los derechos sexuales y reproductivos, “los más humanos de los derechos”, como dicen algunos.

“De las oportunidades que tengan los jóvenes y adolescentes, dependerá su futuro, el de sus familias y el de sus comunidades”, expresó Carmen Murguía, analista experta del Programa del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) de Perú, que asistió al Encuentro Andino sobre la temática de derechos sexuales y reproductivos de jóvenes y adolescentes el 3 y 4 de abril, organizado por Louvain Coopération, en el marco del proyecto “Decidiendo con Libertad”, financiado por la Unión Europea.

Situaciones de embarazos no deseados, abuso sexual, enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, violencia, suicidios, discriminación, entre otras son algunas de las situaciones que desde la temprana edad, para muchas y muchos jóvenes y adolescentes de nuestra región, se convierten en verdaderas pesadillas que acaban por truncar sus vidas.

Este abordaje de “los problemas”, que por cierto nos lleva a lamentarnos continuamente como sociedad, sin saber dar respuestas a los mismos, impiden a su vez que la sexualidad sea abordada desde temprana edad como una experiencia placentera y saludable. A pesar de los esfuerzos y recursos invertidos por la cooperación internacional, en este país, por ejemplo, sin que se haya producido cambios significativos hasta la fecha.

A modo de balance, Murguía, mencionó que: “el reconocimiento escrito de los derechos humanos incluyendo los derechos sexuales y reproductivos por si solo no es suficiente para el goce de los mismo; que éstos deben estar en concordancia con el interés superior del niño o adolescente; que persiste la dificultad para delimitar la adolescencia en términos de edad para fines legislativos; existen marcos normativos contradictorios (código civil vs. código penal); las normas no se traducen necesariamente en políticas públicas y programas que hagan realidad estos derechos para los/as adolescentes; que éstos no cuentan con mecanismos e instrumentos para exigir el cumplimiento de sus derechos a información, educación sexual, insumos, servicios médicos y sociales, etc.”

Como país y como subregión, aún tenemos muchos pendientes en este campo y lo peor de todo es que en muy pocos esta problemática concita interés, ni qué decir entre los políticos, o en el sistema educativo, peor aún en el sector salud, éste no es tema prioritario; es más, jóvenes y adolescentes están invisibilizados y por lo tanto continúan siendo vulnerables. Esperemos que la Plataforma Juvenil Andina, recientemente conformada, en el marco de “Decidiendo con Libertad”, represente un impulso importante para contribuir a mejorar esta situación.

Be the first to comment

Deja un comentario