junio 22, 2021

La Demanda Interna es toda una realidad

En un artículo publicado el 5 de abril de 2012 (eju.tv), un opinador con argumentos biliares señalaba que un país no crece de manera sostenida gastando más, sino produciendo más, además que poco o nada ha hecho este gobierno para incrementar la producción del país; asimismo, realiza una comparación con Grecia y con la crisis de Bolivia de los años 80, concluye diciendo que se despilfarra la plata que otros ahorraron y que la bonanza económica se debe al incremento de precios internacionales de las materias primas y que si se revierte esto la demanda interna se esfumaría.

Manifestaciones de esta índole, someras, poco objetivas y con mucho contenido político, tienen el propósito de crear dudas en la población. Lo cierto es que se deben manejar datos correctos bajo análisis mesurados, en este ámbito cabe aclarar:

Primero, el crecimiento del Producto Interno Bruto implica una variación de la producción de bienes y servicios de una economía en un año, el cual se expandió de manera sostenida durante los últimos años. Entre 2006 y 2010 creció en promedio de 4,6%, mayor a la economía mundial (3,6%) y de Latinoamérica y el Caribe (4%), y superior al 3,1% registrado en 2001-2005, además en 2011 creció 5,1% y se perfila un 5,5% para este 2012, lo que posibilitó que cerca de 1 millón de personas pobres pasaran a formar parte de la población de ingresos medios.

Este crecimiento sostenido se debe a la expansión de las actividades económicas. En 2011, al margen de hidrocarburos (7,4%) y minería (4,1%), los sectores que tuvieron mayor desarrollo son los de electricidad, gas y agua con 8%, construcción 7,2%, transporte y almacenamiento 6,8%, establecimientos financieros 5,2%, agropecuaria 3,2% y la industria manufacturera 3%.

El crecimiento de la economía se debe principalmente a la incidencia de la demanda interna y no de la demanda externa. Según datos oficiales en 2011 la ampliación de la producción de 5,1% se explica en un 88% (4,5% del crecimiento) por el consumo de los hogares y del gobierno, así como de la inversión; por el contrario únicamente el 12% (0,6% del crecimiento) es atribuible a las exportaciones.

No hay que olvidar que en la gestión 2009, cuando los precios internacionales del barril de petróleo y de los minerales cayeron, la economía boliviana fue la que obtuvo mayor crecimiento en la región (3,4%), precisamente gracias a la demanda interna.

Segundo, la comparación con la tragedia helena es inconsistente puesto que son dos escenarios totalmente distintos. Por un lado, cuando Grecia ingresó a la Unión Europea, inició un proceso de endeudamiento excesivo, adicionalmente debido a la volatilidad del euro se encareció el costo del financiamiento y se identificaron déficits altos. Entre 2005 y 2010 la deuda soberana se incrementó de 100% a 145% de su PIB, en el mismo periodo el déficit fiscal promedió 8,8%.

Por el contrario en Bolivia, la deuda pública disminuyó de 83% (2005) a 38% (2010), —según cifras oficiales 32% a febrero 2012—, y por primera vez en más de 60 años se obtuvieron superávits fiscales, 2,3% del PIB en promedio durante 2006-2010.

Tercero, los ahorros de los bolivianos se han incrementado notablemente. Las reservas internacionales se acrecentaron de $us1.754 millones (2005) a más de $us12.689 millones hasta marzo de 2012 (cerca de $us11.000 millones en sólo seis años) y sigue creciendo. La inversión pública pasó de $us629 millones (2005) a $us2.153 millones en 2011 y se espera sobrepasar la barrera de los $us3.253 millones en la presente gestión; por si fuera poco una inversión extranjera creciente (sólo en 2011 ingresó al país más de $us859 millones).

Además, superávits gemelos sostenidos tanto en la balanza comercial y en el resultado fiscal, un sistema financiero con más $us10.980 millones en depósitos con una predominancia de las cajas de ahorro y depósitos a plazo fijo, más de $us8.357 millones como cartera neta (a febrero de 2012), adicionalmente un peso boliviano más fuerte (el 64% de los depósitos y 71% de los créditos son en bolivianos).

Estos datos evidencian que la demanda interna juega un papel fundamental en el desarrollo de la economía nacional, por lo que afirmar que los ingresos del país dependen exclusivamente de los precios de las materias primas o que se despilfarra la plata que otros ahorraron no corresponde a la realidad.

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