junio 15, 2021

Una histórica Cumbre de resistencias

Tres temas que no estaban en la agenda política de la VI Cumbre de las Américas fueron los más polémicos: la no invitación de Cuba, el caso de las Islas Malvinas, y la hoja de coca.

Cartagena de Indias, ciudad turística colombiana, fue la sede para celebrar la VI Cumbre de las Américas, del 9 al 15 de abril, con el lema “Conectando las Américas: Socios por la prosperidad”, donde representantes y mandatarios de todos los países del continente, excepto Cuba por el boicot de Canadá y los Estados Unidos, fueron invitados a la reunión para debatir cinco puntos. Las temáticas centrales de la Cumbre fueron la integración física de las Américas, la lucha común contra la inseguridad, la coordinación contra desastres naturales, el reforzamiento del acceso de las tecnologías, y la reducción de la pobreza y la desigualdad.

Muchas dudas han crecido sobre la funcionalidad actual de la Cumbre de las Américas. El organismo se fundó en 1994 en Miami, con el patrocinio de la Organización de Estados Americanos (OEA), buscando el objetivo de fortalecer las relaciones intracontinentals con un único enfoque económico, el neoliberalismo. Fue una primera estrategia de los Estados Unidos, dirigido en aquel momento por Bill Clinton, para ir construyendo el proyecto de un “libre” mercado continental sin barreras arancelarias a favor de unas relaciones asimétricas entre imperio norteamericano, el más beneficiado, y América Latina, una estrategia que se conformó más adelante con el programa del Área de Libre Comercio por las Américas (ALCA). En los años 90, con la mayoría de gobiernos neoliberales en América Latina realizar las cumbres de las Américas, cada tres o cuatro años, podría tener un sentido por intereses particulares de las burguesías transnacionales, pero con la llegada de nuevos gobiernos de izquierdas y proteccionistas del mercado nacional, como en Venezuela, Brasil, Argentina o el Uruguay, que derogaron finalmente la aprobación oficial del proyecto del ALCA en la Cumbre de las Américas realizada en el Mar del Plata en 2005, ¿qué función tiene continuar con estas Cumbres? Justamente un año antes, al 2004, nació el proyecto progresista contra-ALCA denominado Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), liderado por Cuba y Venezuela, y actualmente con el ingreso de otros países como Bolivia, Nicaragua o Ecuador.

Más allá de dudar los gobiernos de izquierdas antineoliberales latinoamericanos sobre la existencia actual de las Cumbres de las Américas han surgido nuevas estrategias de resistencia como reivindicaciones políticas internas que dejan de banda el programa de debate planificado, los cinco puntos principales de la VI Cumbre. En primer lugar, antes de la ejecución de la Cumbre que se preparaba en Cartagena de Indias, inicialmente los países del ALBA reclamaron la participación de la histórica bloqueada Cuba, una decisión que no cedieron ni los Estados Unidos ni Canadá evitando así el consenso absoluto. Esta acción de exclusión hizo que el Presidente ecuatoriano Rafael Correa, y su respectiva delegación, confirmase por solidaridad con la isla caribeña no participar en la Cumbre. Otros mandatarios, como el venezolano Hugo Chávez, o el nicaragüense Daniel Ortega, no acudieron personalmente. Al mismo tiempo que se ejecutaba la Cumbre, Chávez fue a Cuba a continuar su tratamiento contra el cáncer, posiblemente una acción obligatoria de salud pero con cierta intención política de resistencia contra la Cumbre por solidaridad con Cuba. Evo Morales, Presidente de Bolivia, si que acudió a la Cumbre dando eco con su frase “esta será lo ultima cumbre sin Cuba”. La estrategia de resistencia de Evo fue viajar a Cartagena no solamente para acudir a la Cumbre entre presidentes sino asistir a un Foro Social con diferentes movimientos políticos del continente, donde además de la solidaridad con Cuba utilizó el espacio para denunciar el cambio climático, las violaciones de la naturaleza y la expulsión de emisiones de gas de efecto invernadero, efectos del capitalismo que hacen destruir la Madre Tierra y que no estaban directamente en la agenda de la VI Cumbre. La presidenta argentina Cristina Fernández hizo otro acto de resistencia a la Cumbre al salir de la plenaria antes de ser finalizada, siendo apoyada con la misma acción por el Presidente Evo Morales añadiendo su defensa andina para despenalizar el acullicu -masticada de la hoja de coca-, por no hacerse ninguna declaración conjunta, según el veto de los Estados Unidos, sobre que las Islas Malvinas tienen que ser argentinas y no continuar colonizadas por los británicos.

El anfitrión del Presidente colombiano, Juan Manuel Santos, intentó ocultar el fracaso de la Cumbre de las Américas afirmando, según su falsa interpretación, que “ha sido un éxito por que por primera vez se ha hablado de todos los temas”. Como indicador del fracaso, esta Cumbre ha sido la primera de las seis que se han ejecutado que no se ha llegado a ningún consenso total, e incluso no se aprobó una declaración conjunta. Al finalizarse la Cumbre no se hizo ninguna foto con todos los mandatarios, simplemente Santos hizo en solitario una fría rueda de prensa.

Posiblemente esta Cumbre pase a la historia como un acontecimiento donde se han hecho visibles las resistencias y rebeliones diplomáticas contra las imposiciones históricas de los Estados Unidos, un efecto que beneficia al nuevo gigante latinoamericano, Brasil, donde su Presidenta, Dilma Russef, acusó a los Estados Unidos y a Europa de querer exportar su crisis económica hacia América Latina inundando de dólares y euros baratos para afectar la estabilidad monetaria del subcontinente. En una América de crecimiento antiimperialista y antineoliberal la Cumbre no sirve, y mucho menos si Cuba sigue bloqueada y no puede asistir para presentar también sus resistencias. Parece que el imperio tiene miedo de escuchar voces directas de un socialismo más que establecido.

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